Imagen obtenida de Internet
Me acariciaste con premura
y te abriste a mí, a un mundo nuevo.
Con cariño, amor y dulzura.
Un mundo de ansiedad, cóncavo.
Creíste en mí, abrasadora,
como el aroma agrio del clavo
y te hiciste, abrumadora,
tu mi dueña, yo, tu esclavo.
Pasan los días y aligera
con suavidad, al doceavo
día, aroma y primavera,
a rocío humedecido, ¡vivo!
A rey viejo, con luz austera,
aliento frío y aprensivo.
aliento frío y aprensivo.