Como la
esperanza, que grita y ruge,
escondida entre
las tinieblas de un deseo,
y se rompe... casi sin querer,
contra
el marco voluminoso; de un desencanto.
Yo, me
recreo en tu imagen,
anteponiéndola
a tus besos,
y al
capricho de mi llanto...
ensombrecido
y sumergido
en la
humedad de tus deseos.
Te bebo
con fruición y absorbo...
esperando
con ansiedad la vuelta;
ese
regreso inesperado y a destiempo...
del amor
osado y pegado... a mis huesos.
Carne y
sal en mis profundos surcos,
habitando
a mis entrañas e inmolando mi cuerpo
en lo
divino y absurdo...
¡para
arrancarme de un zarpazo del mísero suelo!