Pudiera ser que un beso no sea la vida entera, cierto, sin embargo, somos capaces de pensar que sí y entregar corazón y alma a quien nos lo de. Después, dejémonos llevar y que el tiempo nos abrace con su tic, tac.
martes, 9 de octubre de 2012
martes, 2 de octubre de 2012
Lo sé, te perdí ¡fue culpa mía
Imagen obtenida de Internet
¡Te
quiero! sin derroche,
con
la justa medida de un broche,
o
un beso de bienvenida.
Te
asigné a mi vida
como
el colofón
de
una victoria sin medida,
una
pasión, ¡solo mía!
Hoy
esa misma victoria,
me
pasa factura.
Somos
uno más uno
en
esta absurda poesía.
Sé
que estás desilusionada…
me
observas, triste y vacía,
sin
sueños, una sonrisa ¡sin alegría!
lo
sé, te perdí ¡fue culpa mía!
De
rebote sufrí la quiebra del poder.
Ése,
aquél, no sé… ¿estoy loco?
y
eso ¿cómo lo puedo saber yo?
Me
aislé contigo, con tus sueños,
te
mendigué y nada me diste, solo migajas
¿y
para qué? ¡Dios! ¡No lo sé!
lunes, 1 de octubre de 2012
La amé en ese mismo instante
Imagen obtenida de Internet
Estaba
en la puerta, silenciosa y caprichosa.
Estaba
tan bella y era tan hermosa,
que
la amé en ese mismo instante.
Perdiéndome
en su abismo para no volver a encontrarme.
Celosa
y al mismo tiempo era la sublime ensoñación de un Ángel. Con ella aprendí,
mientras la contemplarla y admiraba día tras día, en las soleadas tardes.
Sintiendo
el nardo de su mirada
clavándose envenenada en mi pecho.
No
obstante, sin tocarme o desgarrarme.
Aprendí,
desolado, ecuánime y cansado,
que
para amarla debía antes entenderla.
Hasta
en lo más abrupto de sus sueños desangelados.
Fue
así como me hundí en las profundidades insondables,
dolorosas e infrahumanas,
del orgullo más injusto y miserable.
No soy yo, no, ese príncipe, amado y soñado…
Imagen obtenida de Internet
Entre
la seda de tus manos y el ansia por poseerte,
vibra
mi pecho enamorado, loco de deseos por ti.
Te
acaricio en inútil intento por retenerte,
vacío de sueños y un loco, enamorado…
incluso algunas veces, desilusionado.
Busco
esos labios humedecidos por los cálices de la vida,
cálidos, palpitantes,
sublimes y amorosos.
Pero
éstos, temerosos, se alejan y me dan la
espalda,
huyen de mí, ardientes, en el
sacrificio de los deseos insatisfechos; siempre en la constante lucha entre el
bien y el mal.
Me
recreo, una vez más, satisfecho, orondo y cargado de poesía, viendo la infame
lágrima que fluye,
derramada por su mirada febril, tan bella ella, mi tierna
aventura… como inocente fue su devenir, en pasos pausados, silenciosos,
huidizos en su desencanto y hermosura.
Al
fin, te digo: ¿te diste cuenta? y tú me contemplas con tristeza: «No, no soy yo
ese príncipe amado y soñado.
"No me mires así... me
sonrojo acobardado.
Solo
fui el héroe que tu dibujaste en un día
de locura,
creando con tu mente infantil a un ser inhumano,
pues eso fue lo único que
lograste hacer de mí.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Me da miedo... no tener miedo…
Me da
miedo... no tener miedo…
acercarme
al abismo y sentirme único,
¡que
nada podrá conmigo!
me miro
al espejo, con miedo a este vacío,
a este
profundo resentimiento que aplasta mis sentidos;
hasta
lograr de mí lo peor, ser mí propio enemigo.
Tengo
miedo a no tener miedo…
a reírme
sin compasión, de mí mismo.
Alucinar
hasta cuánto ha de sangrar mi corazón,
para
darme cuenta de que estoy herido…
Me
aborrezco y… no estoy solo,
estás
tú, soledad, conmigo.
Siempre
fiel y amigable, nunca lejos,
siempre
abrazada a mí ombligo.
Me da
tanto miedo… el no sentirlo.
miedo a
averiguar que la soledad,
tampoco
se quedará conmigo,
siempre solo,
ausente de miedos,
De
olvidos…
a no saber
si, vivir, para mi,
tan solo
pueda ser un castigo.
Tengo
tanto miedo… a no ser yo,
o tal
vez, ser un fracasado sea mi sino.
No será
miedo, ni recelo lo que subyazca,
dentro
de este limbo…
Si no,
miedo me da a no ser digno de recibirlo,
por no
quererme ni respetarme a mí mismo
Etiquetas:
ansias,
aroma,
Ciegos,
desilusion,
entrañas,
lágrimas,
pasión,
sexo,
soledad,
sorbos,
Tierra,
tristeza
Perdí el cabello, la vista, hasta el sueño…
Intenté
recorrer las calles en tu búsqueda…
fueron
horas, días, y, tal vez,
hasta
años enteros buscándote.
Perdí el
cabello, la vista, hasta el sueño…
Mi piel
se cuarteó como la tierra sedienta,
ante la
escasez de lluvia en verano.
Y mis
hombros…
antaño
fuertes y duros; se hundieron.
Nada me
queda ya para desear,
seguir
viviendo…
si
acaso, hasta respiro o inhalo…
sin
quererlo o desearlo.
Me voy
de esta soledad...
huyo de
esta eterna compañera,
fiel
reflejo de mis “no puedo”
Siempre
irreverentes, zafios
y hasta…
estúpidos.
Tan
estúpidos, profundos y ciegos
como lo fue el repetirlos hasta la saciedad,
días tras días…
sí, sin desearlo pero, sin querer obviarlos.
Etiquetas:
Abismo,
angustia,
ansias,
Ciegos,
desilusion,
destino,
dolor,
esperanza,
lágrimas,
soledad,
tristeza,
vivir
jueves, 13 de septiembre de 2012
Me duele tanto no tenerte
Me estremezco solo de pensarte tan lejos,
Mi mente grita esperando que escuches su queja;
Su desgarrador grito de impotencia…
Me duele tanto no tenerte cerca,
No poder deleitarme con el perfume de tu presencia,
Ni siquiera se me permitirá acariciar tu triste ausencia;
Tan lejos quedó… en una isla desierta.
Mis gritos quedan atrás silenciados y ahogados
Por ese horroroso ruido que es el que produce
El olvido… al marcharte lejos de mí.
Nadie tiene la culpa, salvo la injusta verdad,
Acariciamos un pecado divino…
Amarnos pese a todo y todos, donde no existe maldad.
Hoy carecemos de dones para guardar
Y morimos… y eso sí es verdad,
Donde otros con más suerte que nosotros
Comenzarán…
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Los gemidos surgen en la noche…
Estoy solo, en esta selva abrupta que son mis pensamientos,
y no deja de darme miedo
cuando recorro, una y otra vez, con mi fantasía,
la sedosa, perfumada y ambarina porción de tu cuerpo.
La estoy sintiendo… y es inconmensurable.
me quema y desgarra profundo dentro y la siento
como se distribuye por instantes, hasta que me sangra el
pensamiento, de tanto como aliento, mi deseo insaciable.
Mi sexo, se almidona preparado para amarte,
se extiende por el pasillo almibarado, húmedo y caliente,
y se hunde sin espera, sin silencios, acaso también...
sin siquiera estar tú y sin esperarte...
Los gemidos surgen en la noche…
y se disgregan por la habitación, a oscuras.
¿Son los tuyos…? o acaso…
¿son solo los míos envalentonados por tu sumisión?
Mis labios no tardan en aprisionar los tuyos,
y bebemos ambos de nuestra pasión,
culminado en un sonoro grito de éxtasis y dolor...
No puede ser... ¡estoy solo!
¿dónde te fuiste de nuevo, mi amor?
enciendo la luz amarilla de mi habitación
y, efectivamente ella, no está;
de nuevo mi mente… me engañó.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Canta el miedo su penar
Imagen obtenida de Internet
En
este futuro no hay más que soledad, dudas e incierto,
cargado
de incertidumbres y miedos.
Somos
como hojas a las que golpea el viento
y
las que lleva con su empuje fuera del tiempo.
La
tierra de nuestros sudores, labradas con profunda agonía, son esquivas y hasta
frías, nos acarician con su aliento y nos resecan las heridas agrietándose por
dentro.
Canta
el miedo su penar, recorriendo los desiertos,
senderos
de la vida, por caminos de piedras polvorientas,
siendo
como el quejido del labriego...
¡lamentándose
de su suerte y de su alma vendida!
No
me pidas emociones, pídeme si acaso un don,
ser
dueño de una gran bondad, para huir del egoísmo,
el
fiel fracaso de esta horrible y sangrante humanidad.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Crece el invierno de mis soledades
Imagen obtenida de Internet
Crece
el invierno de mis soledades.
Las
aguas negras se agitan
y
se posan sobre mi cadáver.
Otoños
que, del ayer fueron ya olvidados.
Hasta
las historias solitarias
fueron
heredadas de mis sueños,
viajando,
sin alegría y solas
en
aras de su propia desidia y agonía.
Fui
culpable de mi cuerpo, y, que éste fuese
productor
de amargos y agriados desencantos,
tanto
cómo de agrestes y lastimosos llantos.
Los
que me hicieron enrojecer de ira
por cuanto me fustigaron con mentiras,
insultaron y ofendieron.
Heme
aquí hoy, marchito, o tal vez vencido,
pero,
eso sí… ¡nunca humillado!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)