Translate

Twitter - Linkedin

  • TWITTER

    Instagram
    Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas
    Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas

    viernes, 12 de octubre de 2012

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño



    Mis ojos ya no se sorprenden,
    callan, sí, tanto que duele su silencio,
    mas no me importa, sé lo que me dicen.

    Eres la hermosura, mi sueño más preciado,
    sin ella no camino, ni quiero ir a ningún lado;
     ¡dios, cuánto la amo!

    ¡Calla corazón! lo sé… está muy lejos,
    y mis manos no pueden alcanzarla.
    El Dolor sangrante fluye sin parar
    de una herida en mi pecho abierto, dolorido y sediento.

    Se me descuadra la memoria de solo pensarla,
    tal y como la pienso… desnuda, cálida en su cama,
    esperándome insinuante y excitada...
    como la carne roja que late sin control para gozarla.

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño,
    estoy con ella, besando su vientre niveo;
    me adhiero a su imagen, la domino,
    más nunca la consigo… ¡tan lejos de ella queda mi sino!

    Calla corazón, demasiado sé que no me escucha,
    que tampoco me ve… ni siquiera sabe que existo,

    sin embargo… me ama y vive, cómo no, ¡dentro de mi sueño!




    miércoles, 19 de septiembre de 2012

    Perdí el cabello, la vista, hasta el sueño…




    Intenté recorrer las calles en tu búsqueda…
    fueron horas, días, y, tal vez,
    hasta años enteros buscándote.
    Perdí el cabello, la vista, hasta el sueño…

    Mi piel se cuarteó como la tierra sedienta,
    ante la escasez de lluvia en verano.
    Y mis hombros…
    antaño fuertes y duros; se hundieron.

    Nada me queda ya para desear,
    seguir viviendo…
    si acaso, hasta respiro o inhalo…
    sin quererlo o desearlo.

    Me voy de esta soledad...
    huyo de esta eterna compañera,
    fiel reflejo de mis “no puedo”
    Siempre irreverentes, zafios
    y hasta… estúpidos.

    Tan estúpidos, profundos y ciegos 
    como lo fue el repetirlos  hasta la saciedad, 
    días tras días…

    sí, sin desearlo pero, sin querer obviarlos.



    sábado, 8 de septiembre de 2012

    Crece el invierno de mis soledades

    Imagen obtenida de Internet



    Crece el invierno de mis soledades.
    Las aguas negras se agitan
    y se posan sobre mi cadáver.
    Otoños que, del ayer fueron ya olvidados.

    Hasta las historias solitarias
    fueron heredadas de mis sueños,
    viajando, sin alegría y solas
    en aras de su propia desidia y agonía.

    Fui culpable de mi cuerpo, y, que éste fuese
    productor de amargos y agriados desencantos,
    tanto cómo de agrestes y lastimosos llantos.

    Los que me hicieron enrojecer de ira 
    por cuanto me fustigaron con mentiras, 
    insultaron y ofendieron.
    Heme aquí hoy, marchito, o tal vez vencido,
    pero, eso sí… ¡nunca humillado!






    viernes, 7 de septiembre de 2012

    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!


    Imagen obtenida de Internet


    Recorrerán mis lágrimas su cuerpo,
    y con ellas el dolor, me vencerá.
    Besaré y beberé de su piel hasta saciar la sed
    y su cuerpo, y mi cuerpo, lo agradecerán.

    Sueños... sueños... sueños...

    Hastiada la luna llena, me contempla,
    y ve como se me enajena el alma,
    al saber lo cerca que estuve de ella,
    y que aun así, la olvidé y la dejé escapar.

    Sabía de sobra que ni ella ni yo,
    como sueño, lo podríamos disfrutar.
    La realidad nos arrulla, y de nosotros,
    ni hoy, ni el ayer volverá.

    Sueños... sueños... sueños...

    Otra vez me tocará huir hacia ese bosque denso
    y sórdido que es la soledad.
    Sabiendo que buscamos entre las sombras
    a esa figura de hombre o mujer soñada

    que sepa cómo hacernos felices
    y que logre traer a nuestras vidas la felicidad,
    venciendo nuestros miedos
    y nos haga de nuevo volver a soñar.


    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!






    domingo, 26 de agosto de 2012

    Ella, morirá en los míos... cuando yo muera

    Pintura Dramática y Artística de Liu Yuanshou, 1967, (China)




    Ella es silenciosa como la mar  cuando está en calma, 
    está quieta, inmóvil en la arena de la playa… 
    ella observa enamorada la laxitud de las olas
    y yo la miro a sus ojos con su azul violeta.

    Está triste y pese a su inmovilidad, 
    su mirada es inquieta, aunque ella calla, está ausente...
    sigue mirando al mar y sin decir nada.

    La amo tanto y tanto la extraño…
    si supiera cómo estoy de ella enamorado.
    sé que su cuerpo continua conmigo,  sin embargo…
    la noto extraña y ausente de mí.
    La miro, y ella se vuelve y lanza un suspiro.

    ¡Ay, mi amor, cuánto la adoro! Su corazón sigue lejos,  
    esperando no sé qué. Imagino que se me aproxima 
    y cierro los ojos, es toda luz
    que me ciega y embriaga con su belleza y aroma.

    Se descalza y se echa sobre mí, cálida y sutil 
    como pétalo de una flor de otoño. 
    Sus ojos azul violeta se diluyen en mis ojos 
    ¡como la marea brava en una tarde gris de tormenta!

    Me abraza y se me acurruca  buscando una ruidosa melodía. Abro los ojos y la vuelvo a mirar desde la distancia,  me siento morir en sus ojos, hoy los míos serán los suyos lo último que vean antes de mi último suspiro, mi estertor final. ella, morirá en los míos... cuando yo muera.







    sábado, 25 de agosto de 2012

    La vida, pasa… se me va llorando y sin hablar


    Me queda por recordar
    hechos y sucesos que
    jamás sucedieron
    y que nunca ocurrirán.

    Fechas que pudieron ser importantes
    felices momentos
    que se nos perdieron,
    queriendo volar.

    Estoy triste…
    no tengo ni desconsuelo
    la vida se me va deprisa
    casi tanto como
    los "te quiero".

    Perdí la fe en el hoy
    nunca la tuve en el después
    y ahora no la tengo en el ayer
    se quedó viejo y embustero...

    ¡Y no lo quiero!
    pasa sin pensar
    la vida, pasa…
    se me va llorando y sin hablar.

    Ya no me quedan congojas
    ni siquiera por las que me pueda quejar,
    solo me quedan las ansias…
    aquellas por las cuales

    ¡aún merece la pena suspirar!


    viernes, 24 de agosto de 2012

    El olvido... nos acabará enterrando a los dos



    Ni una vez más volverás a escuchar mis latidos,
    ansiosos y pegados a tu pecho,
    y te cansarás de golpear en él una y otra vez,
    hasta que sangren tus nudillos.

    Y no, no reabriré la puerta a mis sentimientos
    y estos no volverán a por ti, al contrario,
    volveré silencioso hacia el lugar
    de donde nunca debí de salir… los sueños.

    Ni una caricia más, ni un beso, hasta quizás,
    ni sintamos un solo roce más en nuestras carnes...
    aunque éstas permanecerán calientes mucho tiempo...
    deseándose de manera ansiosa y apasionada como en el primer día.

    No obstante, no… jamás te tocaré,
    me mantendré en el mismo abismo, aquel donde un día,
    me empujaste a caer y, en esa eternidad, deseada junto a ti,

    desapareceré tan dentro de mi ser que, 
    sin darnos apenas tiempo ni cuenta… 
    el olvido... nos acabará enterrando a los dos.


    jueves, 9 de febrero de 2012

    ¿Qué estoy caduco y vivo de un sueño? ¡No lo dudo pero, qué sueño más rico!




    No quiero horrorizarme de lo que siento,
    ni dejar de ser consciente de mis sentimientos;
    vivo y amo con la misma fuerza de mis veinte años;
    aún teniendo... cincuenta y uno.

    ¿Qué más da si ese amor, está repartido?
    repartido sí, entre mis cincuenta y uno y los veinte años de... ella.
    ¿Qué estoy caduco y vivo de un sueño?
    ¡sí, no lo dudo pero, qué sueño más rico!

    Ya bien pensáis que me evado de mi realidad,
    qué mi mente no centrifuga bien... ¡que todo es locura!
    y os seguiré diciendo lo mismo, una y otra vez;
    mientras sueñe y viva... en esta burbuja,
    ¡seguiré pensando que...vivo!


    miércoles, 28 de diciembre de 2011

    No dejes que me pierda, en el silencio del olvido


    No dejes que me pierda,
    en el silencio del olvido,
    acurrúcame... ¿quieres?
    Estaré en el jardín de los vencidos,
    allá iré a olisquear
    el aroma corrupto, de los muertos,
    y luego vendré y lloraré contigo.

    Entre tinieblas y el llanto,
    me abrazaré a ese cruel designio.
    Sin rebelarme, sin ofenderte ni ofenderme...
    me iré a encontrar con mi destino...

     Disfrazaré mis lágrimas de una falsa alegría,
    hundiéndome en ese abismo,
    foso inmundo, de los impuros.

    Rechazando las manos que se me tienden,
    los abrazos, ¡las caricias!
    y hasta de los besos dados con lujuria
    a mí paso... ¡los rehuiría!

    Lloraría pero, no de amor,
    sino de rabia...
    de tanto como te extrañaría
    en mi vida.

    Lágrimas…
     escondidas tras una falsa sonrisa,
    para odiarme después, de hacerlas fingidas. 
    Terrible la oquedad, de esta roca dura sombría, 
    latente, fría y esquiva,
    sobre este pecho hueco, quebrado y sin vida.


    ¡Ven a buscarme, y abrázame...!
    ¡dame tu boca fresca y tu sonrisa!
    será para mi sed,
    el agua de un manantial sagrado
    y para mis pulmones,
    el aliento inmortal de la vida.

    Y para mis ojos...
    ¿Qué será para mis ojos?
    será una dulce y callada poesía...
    ¡o el cielo, la Tierra y tu alegría!


    Te amé y creía que me huías...
    cuando la realidad era otra...
    tan solo me observabas;
    te inclinabas sobre mi pecho,

    y sobre él, ¡te dormías...!




    jueves, 20 de octubre de 2011

    ¿Un enamorado?


     
    No hay velo de seda,
    Que pueda cubrir mi alma
    ni cielo; aire, fuego o agua,
    Que pueda borrar esta soledad.

    Me quise aislar fundiendo,
    Corazón, alma y olvido
    Y aquí estoy... indemne,
    Furtivo y... ¡latente!

    Soy sólo un pedazo de "carne"
    Que anda y respira
    Y que contonea su irrisoria sonrisa,
    en campos labrados por la mano,
    De un poeta maldito por el olvido.

    Necio fui al escribir mis versos, aquellos,
    que buscaban hacerme mejor persona,
    hasta el punto de hacerme olvidar que viví.

    Solo me quedan los vacíos;
    Incurable cáncer de la memoria.
    Enajenado camino sin sentir
    haciendo de mi dolor...
    ¡Un vicio insoportable!

    Me abrazo a mi inconsolable depresión
    Y grito al aire,
    enojándome por mi falta de valor;
    para consolarme...

    Odio la mano que me acaricia,
    Mientras me acuchilla...
    como me odio a mi mismo;
    Por no tener valor... ¡y consentírselo!

    Ya no puedo mirarme al espejo,
    Sin dejar de reírme,
    las risas de un loco, dirían... sí.
    Loco por no poder ni soportarme.

    Dicen incluso que soy
    de gusto por herirme,
    hasta de maltratarme;
    ¿Y no podría ser...
    que en vez de un loco...

    tan solo sea... un enamorado?