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    viernes, 12 de octubre de 2012

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño



    Mis ojos ya no se sorprenden,
    callan, sí, tanto que duele su silencio,
    mas no me importa, sé lo que me dicen.

    Eres la hermosura, mi sueño más preciado,
    sin ella no camino, ni quiero ir a ningún lado;
     ¡dios, cuánto la amo!

    ¡Calla corazón! lo sé… está muy lejos,
    y mis manos no pueden alcanzarla.
    El Dolor sangrante fluye sin parar
    de una herida en mi pecho abierto, dolorido y sediento.

    Se me descuadra la memoria de solo pensarla,
    tal y como la pienso… desnuda, cálida en su cama,
    esperándome insinuante y excitada...
    como la carne roja que late sin control para gozarla.

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño,
    estoy con ella, besando su vientre niveo;
    me adhiero a su imagen, la domino,
    más nunca la consigo… ¡tan lejos de ella queda mi sino!

    Calla corazón, demasiado sé que no me escucha,
    que tampoco me ve… ni siquiera sabe que existo,

    sin embargo… me ama y vive, cómo no, ¡dentro de mi sueño!




    miércoles, 19 de septiembre de 2012

    Me da miedo... no tener miedo…




    Me da miedo... no tener miedo…
    acercarme al abismo y sentirme único,
    ¡que nada podrá conmigo!
    me miro al espejo, con miedo a este vacío,
    a este profundo resentimiento que aplasta mis sentidos;
    hasta lograr de mí lo peor, ser mí propio enemigo.

    Tengo miedo a no tener miedo…
    a reírme sin compasión, de mí mismo.
    Alucinar hasta cuánto ha de sangrar mi corazón,
    para darme cuenta de que estoy herido…

    Me aborrezco y… no estoy solo,
    estás tú, soledad, conmigo.
    Siempre fiel y amigable, nunca lejos,
    siempre abrazada a mí ombligo.

    Me da tanto miedo… el no sentirlo.

    miedo a averiguar que la soledad,
    tampoco se quedará conmigo,
    siempre solo, ausente de miedos,
    De olvidos…
    a no saber si, vivir, para mi,
    tan solo pueda ser un castigo.

    Tengo tanto miedo… a no ser yo,
    o tal vez, ser un fracasado sea mi sino.
    No será miedo, ni recelo lo que subyazca,
    dentro de este limbo…
    Si no, miedo me da a no ser digno de recibirlo,
    por no quererme ni respetarme a mí mismo



    miércoles, 12 de septiembre de 2012

    Los gemidos surgen en la noche…

    Imagen obtenida de Internet

    Estoy solo, en esta selva abrupta que son mis pensamientos,
    y no deja de darme miedo
    cuando recorro, una y otra vez, con mi fantasía,
    la sedosa, perfumada y ambarina porción de tu cuerpo.

    La estoy sintiendo… y es inconmensurable.
    me quema y desgarra profundo dentro y la siento
    como se distribuye por instantes, hasta que me sangra el pensamiento, de tanto como aliento, mi deseo insaciable.

    Mi sexo, se almidona preparado para amarte,
    se extiende por el pasillo almibarado, húmedo y caliente,
    y se hunde sin espera, sin silencios, acaso también...
    sin siquiera estar tú y sin esperarte...

    Los gemidos surgen en la noche…
    y se disgregan por la habitación, a oscuras.
    ¿Son los tuyos…? o acaso…

    ¿son solo los míos envalentonados por tu sumisión?

    Mis labios no tardan en aprisionar los tuyos,
    y bebemos ambos de nuestra pasión,
    culminado en un sonoro grito de éxtasis y dolor...

    No puede ser... ¡estoy solo!
    ¿dónde te fuiste de nuevo, mi amor?
    enciendo la luz amarilla de mi habitación
    y, efectivamente ella, no está; 
    de nuevo mi mente… me engañó.



    sábado, 8 de septiembre de 2012

    Crece el invierno de mis soledades

    Imagen obtenida de Internet



    Crece el invierno de mis soledades.
    Las aguas negras se agitan
    y se posan sobre mi cadáver.
    Otoños que, del ayer fueron ya olvidados.

    Hasta las historias solitarias
    fueron heredadas de mis sueños,
    viajando, sin alegría y solas
    en aras de su propia desidia y agonía.

    Fui culpable de mi cuerpo, y, que éste fuese
    productor de amargos y agriados desencantos,
    tanto cómo de agrestes y lastimosos llantos.

    Los que me hicieron enrojecer de ira 
    por cuanto me fustigaron con mentiras, 
    insultaron y ofendieron.
    Heme aquí hoy, marchito, o tal vez vencido,
    pero, eso sí… ¡nunca humillado!






    jueves, 6 de septiembre de 2012

    Quiero herirme con mis manos y odiarme

    Imagen obtenida de Internet



    Quiero recordar cada atardecer de mi vida
    que no estuve contigo…
    para así poder renegar cada segundo
    por no haber estado atento y haberte perdido.

    Quiero herirme con mis manos, y odiarme
    con el pensamiento, por cada instante que te amé
    y me odie al mismo tiempo por no saber
    saborear todo ese amor que me ofreciste.

    Sí, lo sé, no supe retenerlo a tiempo y hacerlo mío
    y hoy la lejanía me puede, me vence y desarma,
    y me sumerge en el más profundo abismo, lo
    que me estruja el alma, se apodera de mis sueños
    y sin compasión me destruye y mata sin hacer ruido.





    domingo, 26 de agosto de 2012

    Ella, morirá en los míos... cuando yo muera

    Pintura Dramática y Artística de Liu Yuanshou, 1967, (China)




    Ella es silenciosa como la mar  cuando está en calma, 
    está quieta, inmóvil en la arena de la playa… 
    ella observa enamorada la laxitud de las olas
    y yo la miro a sus ojos con su azul violeta.

    Está triste y pese a su inmovilidad, 
    su mirada es inquieta, aunque ella calla, está ausente...
    sigue mirando al mar y sin decir nada.

    La amo tanto y tanto la extraño…
    si supiera cómo estoy de ella enamorado.
    sé que su cuerpo continua conmigo,  sin embargo…
    la noto extraña y ausente de mí.
    La miro, y ella se vuelve y lanza un suspiro.

    ¡Ay, mi amor, cuánto la adoro! Su corazón sigue lejos,  
    esperando no sé qué. Imagino que se me aproxima 
    y cierro los ojos, es toda luz
    que me ciega y embriaga con su belleza y aroma.

    Se descalza y se echa sobre mí, cálida y sutil 
    como pétalo de una flor de otoño. 
    Sus ojos azul violeta se diluyen en mis ojos 
    ¡como la marea brava en una tarde gris de tormenta!

    Me abraza y se me acurruca  buscando una ruidosa melodía. Abro los ojos y la vuelvo a mirar desde la distancia,  me siento morir en sus ojos, hoy los míos serán los suyos lo último que vean antes de mi último suspiro, mi estertor final. ella, morirá en los míos... cuando yo muera.







    jueves, 9 de febrero de 2012

    ¿Qué estoy caduco y vivo de un sueño? ¡No lo dudo pero, qué sueño más rico!




    No quiero horrorizarme de lo que siento,
    ni dejar de ser consciente de mis sentimientos;
    vivo y amo con la misma fuerza de mis veinte años;
    aún teniendo... cincuenta y uno.

    ¿Qué más da si ese amor, está repartido?
    repartido sí, entre mis cincuenta y uno y los veinte años de... ella.
    ¿Qué estoy caduco y vivo de un sueño?
    ¡sí, no lo dudo pero, qué sueño más rico!

    Ya bien pensáis que me evado de mi realidad,
    qué mi mente no centrifuga bien... ¡que todo es locura!
    y os seguiré diciendo lo mismo, una y otra vez;
    mientras sueñe y viva... en esta burbuja,
    ¡seguiré pensando que...vivo!


    miércoles, 28 de diciembre de 2011

    No dejes que me pierda, en el silencio del olvido


    No dejes que me pierda,
    en el silencio del olvido,
    acurrúcame... ¿quieres?
    Estaré en el jardín de los vencidos,
    allá iré a olisquear
    el aroma corrupto, de los muertos,
    y luego vendré y lloraré contigo.

    Entre tinieblas y el llanto,
    me abrazaré a ese cruel designio.
    Sin rebelarme, sin ofenderte ni ofenderme...
    me iré a encontrar con mi destino...

     Disfrazaré mis lágrimas de una falsa alegría,
    hundiéndome en ese abismo,
    foso inmundo, de los impuros.

    Rechazando las manos que se me tienden,
    los abrazos, ¡las caricias!
    y hasta de los besos dados con lujuria
    a mí paso... ¡los rehuiría!

    Lloraría pero, no de amor,
    sino de rabia...
    de tanto como te extrañaría
    en mi vida.

    Lágrimas…
     escondidas tras una falsa sonrisa,
    para odiarme después, de hacerlas fingidas. 
    Terrible la oquedad, de esta roca dura sombría, 
    latente, fría y esquiva,
    sobre este pecho hueco, quebrado y sin vida.


    ¡Ven a buscarme, y abrázame...!
    ¡dame tu boca fresca y tu sonrisa!
    será para mi sed,
    el agua de un manantial sagrado
    y para mis pulmones,
    el aliento inmortal de la vida.

    Y para mis ojos...
    ¿Qué será para mis ojos?
    será una dulce y callada poesía...
    ¡o el cielo, la Tierra y tu alegría!


    Te amé y creía que me huías...
    cuando la realidad era otra...
    tan solo me observabas;
    te inclinabas sobre mi pecho,

    y sobre él, ¡te dormías...!