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    viernes, 12 de octubre de 2012

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño



    Mis ojos ya no se sorprenden,
    callan, sí, tanto que duele su silencio,
    mas no me importa, sé lo que me dicen.

    Eres la hermosura, mi sueño más preciado,
    sin ella no camino, ni quiero ir a ningún lado;
     ¡dios, cuánto la amo!

    ¡Calla corazón! lo sé… está muy lejos,
    y mis manos no pueden alcanzarla.
    El Dolor sangrante fluye sin parar
    de una herida en mi pecho abierto, dolorido y sediento.

    Se me descuadra la memoria de solo pensarla,
    tal y como la pienso… desnuda, cálida en su cama,
    esperándome insinuante y excitada...
    como la carne roja que late sin control para gozarla.

    Sublime ensoñación cuando, despierto, la sueño,
    estoy con ella, besando su vientre niveo;
    me adhiero a su imagen, la domino,
    más nunca la consigo… ¡tan lejos de ella queda mi sino!

    Calla corazón, demasiado sé que no me escucha,
    que tampoco me ve… ni siquiera sabe que existo,

    sin embargo… me ama y vive, cómo no, ¡dentro de mi sueño!




    jueves, 11 de octubre de 2012

    Seguiré aquí, llorando… sin esperanzas

    Imagen obtenida de Internet




    Y fuimos, del ayer, lo que nos perdimos,
    sombras de un “hoy” que nunca tuvimos.
    El adiós odiado, aquel que zozobró por ir subidos
    a un barco construido de papel,  y luchando
    por no perecer ahogados o desaparecidos.

    «Soy la estela de la luz».
    Dijiste un día, al besar mi foto.
    Yo sentí la tibieza de tus labios,
    y bebí de tus lágrimas mientras las besaba.

    Cruel despertar el mío, al comprender;
    somos sueños del ayer,
    aquel que no conseguimos despiertos ni dormidos.

    Mi corazón comienza a latir deprisa,
    parece decirme;
    «te esperaré en la última esquina del mundo,
    allí, al final del camino recorrido».

    Quizás me veas llorar como un crío, cansado de mí sino, 
    hasta puede ser que te usurpe, con valiente descaro, 
    fingiendo los cánticos de tu risa, ésa sí,
    la que yo amé con tanta ansia y prisa.

    Verás entonces cómo se evade de tus ojos la risa,
    la que tanto veneré, para después desvanecerse
    silenciosa en la nada infinita de tu sonrisa.
    Y yo seguiré aquí, llorando sin esperanza tu ausencia.

    Entonces que ya no estarás…
    lo asumiré con la pluma de mi alma
    que entonará “el mea culpa”
    escribiendo sus mejores versos,
    sobre mis sienes agrietadas y marchitas.





    jueves, 13 de septiembre de 2012

    Me duele tanto no tenerte



    Me estremezco solo de pensarte tan lejos,
    Mi mente grita esperando que escuches su queja;
    Su desgarrador grito de impotencia…

    Me duele tanto no tenerte cerca,
    No poder deleitarme con el perfume de tu presencia,
    Ni siquiera se me permitirá acariciar tu triste ausencia;
    Tan lejos quedó… en una isla desierta.

    Mis gritos quedan atrás silenciados y ahogados
    Por ese horroroso ruido que es el que produce
    El olvido… al marcharte lejos de mí.

    Nadie tiene la culpa, salvo la injusta verdad,
    Acariciamos un pecado divino…
    Amarnos pese a todo y todos, donde no existe maldad.

    Hoy carecemos de dones para guardar
    Y morimos… y eso sí es verdad,
    Donde otros con más suerte que nosotros
    Comenzarán…

    miércoles, 12 de septiembre de 2012

    Los gemidos surgen en la noche…

    Imagen obtenida de Internet

    Estoy solo, en esta selva abrupta que son mis pensamientos,
    y no deja de darme miedo
    cuando recorro, una y otra vez, con mi fantasía,
    la sedosa, perfumada y ambarina porción de tu cuerpo.

    La estoy sintiendo… y es inconmensurable.
    me quema y desgarra profundo dentro y la siento
    como se distribuye por instantes, hasta que me sangra el pensamiento, de tanto como aliento, mi deseo insaciable.

    Mi sexo, se almidona preparado para amarte,
    se extiende por el pasillo almibarado, húmedo y caliente,
    y se hunde sin espera, sin silencios, acaso también...
    sin siquiera estar tú y sin esperarte...

    Los gemidos surgen en la noche…
    y se disgregan por la habitación, a oscuras.
    ¿Son los tuyos…? o acaso…

    ¿son solo los míos envalentonados por tu sumisión?

    Mis labios no tardan en aprisionar los tuyos,
    y bebemos ambos de nuestra pasión,
    culminado en un sonoro grito de éxtasis y dolor...

    No puede ser... ¡estoy solo!
    ¿dónde te fuiste de nuevo, mi amor?
    enciendo la luz amarilla de mi habitación
    y, efectivamente ella, no está; 
    de nuevo mi mente… me engañó.



    viernes, 7 de septiembre de 2012

    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!


    Imagen obtenida de Internet


    Recorrerán mis lágrimas su cuerpo,
    y con ellas el dolor, me vencerá.
    Besaré y beberé de su piel hasta saciar la sed
    y su cuerpo, y mi cuerpo, lo agradecerán.

    Sueños... sueños... sueños...

    Hastiada la luna llena, me contempla,
    y ve como se me enajena el alma,
    al saber lo cerca que estuve de ella,
    y que aun así, la olvidé y la dejé escapar.

    Sabía de sobra que ni ella ni yo,
    como sueño, lo podríamos disfrutar.
    La realidad nos arrulla, y de nosotros,
    ni hoy, ni el ayer volverá.

    Sueños... sueños... sueños...

    Otra vez me tocará huir hacia ese bosque denso
    y sórdido que es la soledad.
    Sabiendo que buscamos entre las sombras
    a esa figura de hombre o mujer soñada

    que sepa cómo hacernos felices
    y que logre traer a nuestras vidas la felicidad,
    venciendo nuestros miedos
    y nos haga de nuevo volver a soñar.


    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!






    jueves, 6 de septiembre de 2012

    Quiero herirme con mis manos y odiarme

    Imagen obtenida de Internet



    Quiero recordar cada atardecer de mi vida
    que no estuve contigo…
    para así poder renegar cada segundo
    por no haber estado atento y haberte perdido.

    Quiero herirme con mis manos, y odiarme
    con el pensamiento, por cada instante que te amé
    y me odie al mismo tiempo por no saber
    saborear todo ese amor que me ofreciste.

    Sí, lo sé, no supe retenerlo a tiempo y hacerlo mío
    y hoy la lejanía me puede, me vence y desarma,
    y me sumerge en el más profundo abismo, lo
    que me estruja el alma, se apodera de mis sueños
    y sin compasión me destruye y mata sin hacer ruido.





    domingo, 26 de agosto de 2012

    Fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño

    Imagen obtenida de Internet 




    ¿Recuerdas, mi amor,  la entrañable sensación de lo vivido, 
    abrazados a nuestros cuerpos los dos?
    fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño
    bendecidos fuimos los dos con nuestro amor.

    Recogimos la cosecha con nuestras manos
    y también con nuestros sentidos,
    lo disfrutamos con pasión.

    Encerrándonos después en un escueto rincón del alma 
    donde murieron nuestros recuerdos
    sin esperanza ni ilusión.

    Hoy, muerta la llama, me desborda el llanto al recordar 
    cuanto la amé y cuanto ella, me amó.
    Sufrimos por ello el castigo,  gozamos nuestro dolor.

    Por ella recibí en mí el disparo a la memoria injusta,
    causa  probable de mí aflicción.  
    Las tinieblas me abrazaron 
    y envolvieron, cerré los ojos y se me secó 
    en ese mismo instante el corazón...

    Algo entonces se posó en mis parpados,  
    eran labios de mujer, sentí su hálito caliente 
    en mi frente besándome con tanto amor, 
    que si un Dios hubiese existido
    ¡revivir de nuevo le habría rogado yo!





    sábado, 25 de agosto de 2012

    La vida, pasa… se me va llorando y sin hablar


    Me queda por recordar
    hechos y sucesos que
    jamás sucedieron
    y que nunca ocurrirán.

    Fechas que pudieron ser importantes
    felices momentos
    que se nos perdieron,
    queriendo volar.

    Estoy triste…
    no tengo ni desconsuelo
    la vida se me va deprisa
    casi tanto como
    los "te quiero".

    Perdí la fe en el hoy
    nunca la tuve en el después
    y ahora no la tengo en el ayer
    se quedó viejo y embustero...

    ¡Y no lo quiero!
    pasa sin pensar
    la vida, pasa…
    se me va llorando y sin hablar.

    Ya no me quedan congojas
    ni siquiera por las que me pueda quejar,
    solo me quedan las ansias…
    aquellas por las cuales

    ¡aún merece la pena suspirar!