Translate

Twitter - Linkedin

  • TWITTER

    Instagram
    Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas
    Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas

    jueves, 11 de octubre de 2012

    Seguiré aquí, llorando… sin esperanzas

    Imagen obtenida de Internet




    Y fuimos, del ayer, lo que nos perdimos,
    sombras de un “hoy” que nunca tuvimos.
    El adiós odiado, aquel que zozobró por ir subidos
    a un barco construido de papel,  y luchando
    por no perecer ahogados o desaparecidos.

    «Soy la estela de la luz».
    Dijiste un día, al besar mi foto.
    Yo sentí la tibieza de tus labios,
    y bebí de tus lágrimas mientras las besaba.

    Cruel despertar el mío, al comprender;
    somos sueños del ayer,
    aquel que no conseguimos despiertos ni dormidos.

    Mi corazón comienza a latir deprisa,
    parece decirme;
    «te esperaré en la última esquina del mundo,
    allí, al final del camino recorrido».

    Quizás me veas llorar como un crío, cansado de mí sino, 
    hasta puede ser que te usurpe, con valiente descaro, 
    fingiendo los cánticos de tu risa, ésa sí,
    la que yo amé con tanta ansia y prisa.

    Verás entonces cómo se evade de tus ojos la risa,
    la que tanto veneré, para después desvanecerse
    silenciosa en la nada infinita de tu sonrisa.
    Y yo seguiré aquí, llorando sin esperanza tu ausencia.

    Entonces que ya no estarás…
    lo asumiré con la pluma de mi alma
    que entonará “el mea culpa”
    escribiendo sus mejores versos,
    sobre mis sienes agrietadas y marchitas.





    miércoles, 19 de septiembre de 2012

    Perdí el cabello, la vista, hasta el sueño…




    Intenté recorrer las calles en tu búsqueda…
    fueron horas, días, y, tal vez,
    hasta años enteros buscándote.
    Perdí el cabello, la vista, hasta el sueño…

    Mi piel se cuarteó como la tierra sedienta,
    ante la escasez de lluvia en verano.
    Y mis hombros…
    antaño fuertes y duros; se hundieron.

    Nada me queda ya para desear,
    seguir viviendo…
    si acaso, hasta respiro o inhalo…
    sin quererlo o desearlo.

    Me voy de esta soledad...
    huyo de esta eterna compañera,
    fiel reflejo de mis “no puedo”
    Siempre irreverentes, zafios
    y hasta… estúpidos.

    Tan estúpidos, profundos y ciegos 
    como lo fue el repetirlos  hasta la saciedad, 
    días tras días…

    sí, sin desearlo pero, sin querer obviarlos.



    jueves, 13 de septiembre de 2012

    Me duele tanto no tenerte



    Me estremezco solo de pensarte tan lejos,
    Mi mente grita esperando que escuches su queja;
    Su desgarrador grito de impotencia…

    Me duele tanto no tenerte cerca,
    No poder deleitarme con el perfume de tu presencia,
    Ni siquiera se me permitirá acariciar tu triste ausencia;
    Tan lejos quedó… en una isla desierta.

    Mis gritos quedan atrás silenciados y ahogados
    Por ese horroroso ruido que es el que produce
    El olvido… al marcharte lejos de mí.

    Nadie tiene la culpa, salvo la injusta verdad,
    Acariciamos un pecado divino…
    Amarnos pese a todo y todos, donde no existe maldad.

    Hoy carecemos de dones para guardar
    Y morimos… y eso sí es verdad,
    Donde otros con más suerte que nosotros
    Comenzarán…

    jueves, 6 de septiembre de 2012

    Quiero herirme con mis manos y odiarme

    Imagen obtenida de Internet



    Quiero recordar cada atardecer de mi vida
    que no estuve contigo…
    para así poder renegar cada segundo
    por no haber estado atento y haberte perdido.

    Quiero herirme con mis manos, y odiarme
    con el pensamiento, por cada instante que te amé
    y me odie al mismo tiempo por no saber
    saborear todo ese amor que me ofreciste.

    Sí, lo sé, no supe retenerlo a tiempo y hacerlo mío
    y hoy la lejanía me puede, me vence y desarma,
    y me sumerge en el más profundo abismo, lo
    que me estruja el alma, se apodera de mis sueños
    y sin compasión me destruye y mata sin hacer ruido.





    lunes, 27 de agosto de 2012

    ¿Qué hiciste conmigo, malvada ilusión?



    No podrás escapar ni ocultarte,
    ni te tendrá que buscar,
    alguien te llevará ante ella
    y en sus brazos te abandonarás...

    Quién te acercó a su aliento fétido,
    te aproximó a su lecho
    y corrió como un coyote,
    para que sus garras,
    no la atrapara también.

    ¡Malvada y presumida...!
    primero te atrapa…
    te abraza y te mima,
    te lleva en volandas
    y enseña el amor.

    Después, te desprecia y te olvida,
    te hace retorcer de dolor...
    para abandonarte sin tener compasión.
    Y encima le preguntas…
    ¿Qué hiciste conmigo, malvada ilusión?


    domingo, 26 de agosto de 2012

    Fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño

    Imagen obtenida de Internet 




    ¿Recuerdas, mi amor,  la entrañable sensación de lo vivido, 
    abrazados a nuestros cuerpos los dos?
    fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño
    bendecidos fuimos los dos con nuestro amor.

    Recogimos la cosecha con nuestras manos
    y también con nuestros sentidos,
    lo disfrutamos con pasión.

    Encerrándonos después en un escueto rincón del alma 
    donde murieron nuestros recuerdos
    sin esperanza ni ilusión.

    Hoy, muerta la llama, me desborda el llanto al recordar 
    cuanto la amé y cuanto ella, me amó.
    Sufrimos por ello el castigo,  gozamos nuestro dolor.

    Por ella recibí en mí el disparo a la memoria injusta,
    causa  probable de mí aflicción.  
    Las tinieblas me abrazaron 
    y envolvieron, cerré los ojos y se me secó 
    en ese mismo instante el corazón...

    Algo entonces se posó en mis parpados,  
    eran labios de mujer, sentí su hálito caliente 
    en mi frente besándome con tanto amor, 
    que si un Dios hubiese existido
    ¡revivir de nuevo le habría rogado yo!





    Ella, morirá en los míos... cuando yo muera

    Pintura Dramática y Artística de Liu Yuanshou, 1967, (China)




    Ella es silenciosa como la mar  cuando está en calma, 
    está quieta, inmóvil en la arena de la playa… 
    ella observa enamorada la laxitud de las olas
    y yo la miro a sus ojos con su azul violeta.

    Está triste y pese a su inmovilidad, 
    su mirada es inquieta, aunque ella calla, está ausente...
    sigue mirando al mar y sin decir nada.

    La amo tanto y tanto la extraño…
    si supiera cómo estoy de ella enamorado.
    sé que su cuerpo continua conmigo,  sin embargo…
    la noto extraña y ausente de mí.
    La miro, y ella se vuelve y lanza un suspiro.

    ¡Ay, mi amor, cuánto la adoro! Su corazón sigue lejos,  
    esperando no sé qué. Imagino que se me aproxima 
    y cierro los ojos, es toda luz
    que me ciega y embriaga con su belleza y aroma.

    Se descalza y se echa sobre mí, cálida y sutil 
    como pétalo de una flor de otoño. 
    Sus ojos azul violeta se diluyen en mis ojos 
    ¡como la marea brava en una tarde gris de tormenta!

    Me abraza y se me acurruca  buscando una ruidosa melodía. Abro los ojos y la vuelvo a mirar desde la distancia,  me siento morir en sus ojos, hoy los míos serán los suyos lo último que vean antes de mi último suspiro, mi estertor final. ella, morirá en los míos... cuando yo muera.







    sábado, 25 de agosto de 2012

    La vida, pasa… se me va llorando y sin hablar


    Me queda por recordar
    hechos y sucesos que
    jamás sucedieron
    y que nunca ocurrirán.

    Fechas que pudieron ser importantes
    felices momentos
    que se nos perdieron,
    queriendo volar.

    Estoy triste…
    no tengo ni desconsuelo
    la vida se me va deprisa
    casi tanto como
    los "te quiero".

    Perdí la fe en el hoy
    nunca la tuve en el después
    y ahora no la tengo en el ayer
    se quedó viejo y embustero...

    ¡Y no lo quiero!
    pasa sin pensar
    la vida, pasa…
    se me va llorando y sin hablar.

    Ya no me quedan congojas
    ni siquiera por las que me pueda quejar,
    solo me quedan las ansias…
    aquellas por las cuales

    ¡aún merece la pena suspirar!


    viernes, 24 de agosto de 2012

    El olvido... nos acabará enterrando a los dos



    Ni una vez más volverás a escuchar mis latidos,
    ansiosos y pegados a tu pecho,
    y te cansarás de golpear en él una y otra vez,
    hasta que sangren tus nudillos.

    Y no, no reabriré la puerta a mis sentimientos
    y estos no volverán a por ti, al contrario,
    volveré silencioso hacia el lugar
    de donde nunca debí de salir… los sueños.

    Ni una caricia más, ni un beso, hasta quizás,
    ni sintamos un solo roce más en nuestras carnes...
    aunque éstas permanecerán calientes mucho tiempo...
    deseándose de manera ansiosa y apasionada como en el primer día.

    No obstante, no… jamás te tocaré,
    me mantendré en el mismo abismo, aquel donde un día,
    me empujaste a caer y, en esa eternidad, deseada junto a ti,

    desapareceré tan dentro de mi ser que, 
    sin darnos apenas tiempo ni cuenta… 
    el olvido... nos acabará enterrando a los dos.