Imagen obtenida de Internet
En
este futuro no hay más que soledad, dudas e incierto,
cargado
de incertidumbres y miedos.
Somos
como hojas a las que golpea el viento
y
las que lleva con su empuje fuera del tiempo.
La
tierra de nuestros sudores, labradas con profunda agonía, son esquivas y hasta
frías, nos acarician con su aliento y nos resecan las heridas agrietándose por
dentro.
Canta
el miedo su penar, recorriendo los desiertos,
senderos
de la vida, por caminos de piedras polvorientas,
siendo
como el quejido del labriego...
¡lamentándose
de su suerte y de su alma vendida!
No
me pidas emociones, pídeme si acaso un don,
ser
dueño de una gran bondad, para huir del egoísmo,
el
fiel fracaso de esta horrible y sangrante humanidad.