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    sábado, 8 de septiembre de 2012

    Crece el invierno de mis soledades

    Imagen obtenida de Internet



    Crece el invierno de mis soledades.
    Las aguas negras se agitan
    y se posan sobre mi cadáver.
    Otoños que, del ayer fueron ya olvidados.

    Hasta las historias solitarias
    fueron heredadas de mis sueños,
    viajando, sin alegría y solas
    en aras de su propia desidia y agonía.

    Fui culpable de mi cuerpo, y, que éste fuese
    productor de amargos y agriados desencantos,
    tanto cómo de agrestes y lastimosos llantos.

    Los que me hicieron enrojecer de ira 
    por cuanto me fustigaron con mentiras, 
    insultaron y ofendieron.
    Heme aquí hoy, marchito, o tal vez vencido,
    pero, eso sí… ¡nunca humillado!






    viernes, 7 de septiembre de 2012

    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!


    Imagen obtenida de Internet


    Recorrerán mis lágrimas su cuerpo,
    y con ellas el dolor, me vencerá.
    Besaré y beberé de su piel hasta saciar la sed
    y su cuerpo, y mi cuerpo, lo agradecerán.

    Sueños... sueños... sueños...

    Hastiada la luna llena, me contempla,
    y ve como se me enajena el alma,
    al saber lo cerca que estuve de ella,
    y que aun así, la olvidé y la dejé escapar.

    Sabía de sobra que ni ella ni yo,
    como sueño, lo podríamos disfrutar.
    La realidad nos arrulla, y de nosotros,
    ni hoy, ni el ayer volverá.

    Sueños... sueños... sueños...

    Otra vez me tocará huir hacia ese bosque denso
    y sórdido que es la soledad.
    Sabiendo que buscamos entre las sombras
    a esa figura de hombre o mujer soñada

    que sepa cómo hacernos felices
    y que logre traer a nuestras vidas la felicidad,
    venciendo nuestros miedos
    y nos haga de nuevo volver a soñar.


    Sueños... sueños... sueños... ¡de felicidad!






    jueves, 6 de septiembre de 2012

    Quiero herirme con mis manos y odiarme

    Imagen obtenida de Internet



    Quiero recordar cada atardecer de mi vida
    que no estuve contigo…
    para así poder renegar cada segundo
    por no haber estado atento y haberte perdido.

    Quiero herirme con mis manos, y odiarme
    con el pensamiento, por cada instante que te amé
    y me odie al mismo tiempo por no saber
    saborear todo ese amor que me ofreciste.

    Sí, lo sé, no supe retenerlo a tiempo y hacerlo mío
    y hoy la lejanía me puede, me vence y desarma,
    y me sumerge en el más profundo abismo, lo
    que me estruja el alma, se apodera de mis sueños
    y sin compasión me destruye y mata sin hacer ruido.





    lunes, 27 de agosto de 2012

    ¿Qué hiciste conmigo, malvada ilusión?



    No podrás escapar ni ocultarte,
    ni te tendrá que buscar,
    alguien te llevará ante ella
    y en sus brazos te abandonarás...

    Quién te acercó a su aliento fétido,
    te aproximó a su lecho
    y corrió como un coyote,
    para que sus garras,
    no la atrapara también.

    ¡Malvada y presumida...!
    primero te atrapa…
    te abraza y te mima,
    te lleva en volandas
    y enseña el amor.

    Después, te desprecia y te olvida,
    te hace retorcer de dolor...
    para abandonarte sin tener compasión.
    Y encima le preguntas…
    ¿Qué hiciste conmigo, malvada ilusión?


    domingo, 26 de agosto de 2012

    Fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño

    Imagen obtenida de Internet 




    ¿Recuerdas, mi amor,  la entrañable sensación de lo vivido, 
    abrazados a nuestros cuerpos los dos?
    fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño
    bendecidos fuimos los dos con nuestro amor.

    Recogimos la cosecha con nuestras manos
    y también con nuestros sentidos,
    lo disfrutamos con pasión.

    Encerrándonos después en un escueto rincón del alma 
    donde murieron nuestros recuerdos
    sin esperanza ni ilusión.

    Hoy, muerta la llama, me desborda el llanto al recordar 
    cuanto la amé y cuanto ella, me amó.
    Sufrimos por ello el castigo,  gozamos nuestro dolor.

    Por ella recibí en mí el disparo a la memoria injusta,
    causa  probable de mí aflicción.  
    Las tinieblas me abrazaron 
    y envolvieron, cerré los ojos y se me secó 
    en ese mismo instante el corazón...

    Algo entonces se posó en mis parpados,  
    eran labios de mujer, sentí su hálito caliente 
    en mi frente besándome con tanto amor, 
    que si un Dios hubiese existido
    ¡revivir de nuevo le habría rogado yo!





    Ella, morirá en los míos... cuando yo muera

    Pintura Dramática y Artística de Liu Yuanshou, 1967, (China)




    Ella es silenciosa como la mar  cuando está en calma, 
    está quieta, inmóvil en la arena de la playa… 
    ella observa enamorada la laxitud de las olas
    y yo la miro a sus ojos con su azul violeta.

    Está triste y pese a su inmovilidad, 
    su mirada es inquieta, aunque ella calla, está ausente...
    sigue mirando al mar y sin decir nada.

    La amo tanto y tanto la extraño…
    si supiera cómo estoy de ella enamorado.
    sé que su cuerpo continua conmigo,  sin embargo…
    la noto extraña y ausente de mí.
    La miro, y ella se vuelve y lanza un suspiro.

    ¡Ay, mi amor, cuánto la adoro! Su corazón sigue lejos,  
    esperando no sé qué. Imagino que se me aproxima 
    y cierro los ojos, es toda luz
    que me ciega y embriaga con su belleza y aroma.

    Se descalza y se echa sobre mí, cálida y sutil 
    como pétalo de una flor de otoño. 
    Sus ojos azul violeta se diluyen en mis ojos 
    ¡como la marea brava en una tarde gris de tormenta!

    Me abraza y se me acurruca  buscando una ruidosa melodía. Abro los ojos y la vuelvo a mirar desde la distancia,  me siento morir en sus ojos, hoy los míos serán los suyos lo último que vean antes de mi último suspiro, mi estertor final. ella, morirá en los míos... cuando yo muera.







    sábado, 25 de agosto de 2012

    La vida, pasa… se me va llorando y sin hablar


    Me queda por recordar
    hechos y sucesos que
    jamás sucedieron
    y que nunca ocurrirán.

    Fechas que pudieron ser importantes
    felices momentos
    que se nos perdieron,
    queriendo volar.

    Estoy triste…
    no tengo ni desconsuelo
    la vida se me va deprisa
    casi tanto como
    los "te quiero".

    Perdí la fe en el hoy
    nunca la tuve en el después
    y ahora no la tengo en el ayer
    se quedó viejo y embustero...

    ¡Y no lo quiero!
    pasa sin pensar
    la vida, pasa…
    se me va llorando y sin hablar.

    Ya no me quedan congojas
    ni siquiera por las que me pueda quejar,
    solo me quedan las ansias…
    aquellas por las cuales

    ¡aún merece la pena suspirar!


    viernes, 24 de agosto de 2012

    El olvido... nos acabará enterrando a los dos



    Ni una vez más volverás a escuchar mis latidos,
    ansiosos y pegados a tu pecho,
    y te cansarás de golpear en él una y otra vez,
    hasta que sangren tus nudillos.

    Y no, no reabriré la puerta a mis sentimientos
    y estos no volverán a por ti, al contrario,
    volveré silencioso hacia el lugar
    de donde nunca debí de salir… los sueños.

    Ni una caricia más, ni un beso, hasta quizás,
    ni sintamos un solo roce más en nuestras carnes...
    aunque éstas permanecerán calientes mucho tiempo...
    deseándose de manera ansiosa y apasionada como en el primer día.

    No obstante, no… jamás te tocaré,
    me mantendré en el mismo abismo, aquel donde un día,
    me empujaste a caer y, en esa eternidad, deseada junto a ti,

    desapareceré tan dentro de mi ser que, 
    sin darnos apenas tiempo ni cuenta… 
    el olvido... nos acabará enterrando a los dos.


    martes, 21 de agosto de 2012

    No es una disculpa, es solo querer una respuesta



    No acierto a saber en qué fallé...
    me había creído que todo podía haber sido nuestro,
    y no. no es una disculpa, es solo querer una respuesta.

    El tiempo me genera una angustia
    y esa angustia se aposenta en mis entrañas,
    me producen una herida y mucho daño…

    Quería ser un "todo" para ser necesario en tu vida,
    y no fui nada… solo, un estorbo.
    Historias nuestras fueron del ayer dormidas al fin…
    o quizás estaban ya muertas, sin querer.

    Me atormenta una pregunta… ¿Quién de los dos sobró?
    ¿fueron mis deseos de ti? ¿mi alocada e irrefrenable pasión?
    ¿o fueron mis nulas cualidades,

    la verdadera realidad de tu evasión?