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    martes, 7 de febrero de 2012

    Ya no habrán más risas, ni caricias por hacer...






    Dejamos durmiendo a los sueños
    y nos enfrentamos a las palabras,
    reyertas del pensamiento confundido
    buscando... no se sabe el qué.

    Ni siquiera enfrentamos las miradas,
    sólo reproches, titubeos... y hasta sueños inventados, rotos o desmenuzados.
    Te partí el alma, lo sé... cómo se rompe al viento,
    enfrentándolo a dos esquinas o ante un grueso muro de sal.

    Y ahora... ¡te extraño tanto...!
    como extraña la aurora al amanecer
    o cómo añora el ruiseñor su canto...
    y la abeja libar su miel...

    Es esta soledad que me somete o este silencio
    que me apabulla el pensamiento.
    ¿O tal vez es el retroceso hacía suspiros anhelados,
    recuerdos anhelados de un pasado que... ya se fue.

    Tu risa aun resuena melodiosamente
    y me alegra sin saber que... ya no habrán más risas,
    ni caricias por hacer... sólo mares de lágrimas sin caer,
    sujetas a un deseo... ¡Tenerte entre mis brazos otra vez!



    lunes, 6 de febrero de 2012

    Nutriéndose de mi alma y de mis penas...


    En ese antiguo lugar donde,
    sentí el desbordamiento de mis sentidos.
    Se entremezclan  sabores; resecos y añejos.
    Fruto de mis recuerdos...

    Son salobres, mustios y agridulces,
    apenas entran en mi mente;
    se rezagan y huyen como si los persiguiera,
    la mismísima muerte.

    Y cuanta razón llevan...

    Son las lindes tenebrosas del alma
    involucrándome en sus miserables sombras,
    queriendo hundirme en su lodo hediondo
    y abrazándose a mi alma,
    como se abraza a un leproso cualquiera.


    Quiero huir... esconderme de esa usura,
    perderme en el ilusorio mundo de los locos,
    y evadirme de este miedo, que me agarrota el alma...
    Y quiebra mis sentidos; haciéndose dueño de mí...
    ¡de mis horas... y de mis ansías!

    Crece la inquieta zarza, por entre las lindes
    desordenadas de mis ideas, agarradas lívidas
    a mi desencanto y falta de cordura...
    ¡tallos embebidos en la sangre de mis venas,
    nutriéndose de mi alma y de mis penas...!


    Hoy mi alma grita liberada de ausencias


    Imagen obtenida de Internet



    Si te olvidas de mí no dejes que mi alma
    se quiebre al llorar y déjame un resquicio de luz
    por donde poder ver una nueva estrella.

    Una nueva luna amorosa y orgullosa de esperar
    la calidez de mi amor. Sin embargo nunca
    mis recuerdos te sacarán de mi pensamiento
    ni de mi corazón.

    Orgulloso izaré la bandera del destino, pues
    él fue quien me llevó hasta ti para ver
    la ternura y la dulce expresión de tus ojos.

    No abandones los sentimientos que se aposentaban en ti;
    agárrame de la mano, desandamos de nuevo
    el cautivo y dolorido desamor.

    Alma sufridora herida desgarrada,
    deshace y desdice tu sumisión, pues ya eres
    sangre de mi carne fundida a mis entrañas
    ¡hasta que me venciste sin tener compasión!

    Hoy mi alma  grita  liberada de ausencias
    y me dice, sin mirarme a los ojos; "que fácil fue amarte
    y que doloroso fue para mí el perderte a la vez".





    Abrazando a un imposible




    De nuevo esperé sintiendo la piel temblar
    pensando por instantes que, ella, podría estar aquí...
    No es así, duele... y me pesa la pena,
    y la boca del estomago se me hace llanto.

    De nuevo mi memoria... falla,
    me hiero sutilmente; sin arma sangrante,
    sólo con el pensamiento, pero, vaya arma tan cobarde que,
    sin herir... ¡me hace sangre!

    Duele amarte así,
    sin esperanzas, sin gloria... sin fe.
    esperando horas de plenilunio
    sin luna... e imaginándola por ti.


    Y se me hace eterno y distante,
    navegar por este río sin caudal,
    cargadas las espaldas de alambres de espino,
    hiriéndome en cada brazada... y ahogándome

    en cada inmersión del alma ¡por buscarte!



    Y dejaste ir al destino de la aurora...


    Y dejaste ir al destino de la aurora...
    próxima y lejana a la vez que extraña y misteriosa...
    se zambulló en mi cuerpo,
    envenenándome, sin una sola herida...
    ni siquiera un rasguño me dejó.

    Tan profunda entró que, mis entrañas,
    quedaron vacías y secas... embebidas y secas en su sed.
    Otoño de vanidades en suspiro fatal, sed de invierno,
    sobre la fuente de su primavera,
    sedienta de las gotas del rocío, al amanecer.

    Fuiste tú; flor de mis entrañas... latido joven de mí corazón;
    quien en beso de cálido verano...me distes tus besos y tu miel.
    ya se secó mi arroyo... desértico quedó mi páramo,
    hasta que, solitario y desierto, de piedras se llenó.

    Miradas de besos llameantes, se perdieron...
    fruto de nuestra amada pasión.
    Ahora solo queda el crudo invierno,
    y el cálido retrato de quien me amó.
    Ya no me queda nada... ¡hasta el otoño... murió!



    jueves, 2 de febrero de 2012

    Aullidos del alma

    Imagen obtenida de Internet


    Quisiera ser el rugir de la tormenta,
    sobre la arena de la playa

    para romper su silencio místico
    con la desolación que me consume.



    Deshacerme después bramando en aullidos
    contra la oquedad de sus rocas,
    para gritarles mi despecho
    y mis silencios vacíos.


    Desgarrar a zarpazos del alma
    esta lenta agonía, causa ingrata
    de mis perdidos sentidos,
    en esta soledad espantosa y profunda que,
    jamás he pedido.


    Morder con rabia la sombra que se evade,
    con los colmillos de esta desesperación mía
    helada, deshecha por el frío,
    por mis deseos incumplidos.
    .
    Para luego sin más, arder...
    en la profunda hoguera inhóspita
    de esta congoja dominante, casi animal salvaje;
    de estas putrefactas entrañas mías.


    Luego… morir silencioso
    exhalando solo un suspiro,
    para demostrarme a mí mismo que
    aún sin saber vivir ¡he vivido!







    miércoles, 1 de febrero de 2012

    Me duele el silencio con el que me miras





    Me duele el silencio con el que me miras,
    y ese gesto tuyo de dolor en mi contemplación.
    Sé que me odias.... y por eso me castigas
    despreciándome cuando te pedía perdón.

    Mis suplicas caen sobre barro seco y duro
    empañadas ya esas lagrimas derramadas mías del ayer.
    Barro y cieno cenagoso cubren hoy ese mismo perdón.

    Soy culpable, lo sé, pero de haberte querido
    y a la vez... sentirme tú Dios.
    Despedacé uno a uno, cada suspiro,... cada emoción.

    Y aquí estoy, recostado sobre mi espalda,
    solo, cansado y  dolorido, e implorando tu perdón...
    No, es cierto, no ves ya lágrimas en mis ojos,
    como tampoco yo veo, ni mucho menos ,

    amor... en tu corazón.


    martes, 31 de enero de 2012

    La maldita huida al mundo de la realidad







    Como el soplo de un viento huracanado
    sentía yo el dolor de tu cuerpo
    como si sucediera en el mío propio.


    Mis lágrimas escondí bajo mis párpados
    para no causarte tristeza cuando las vieras,
    y me arranqué, cual malhechor moribundo,
    la cuarteada piel... de las falsas quimeras.


    ¡Lo conseguí! saliste huyendo de mí,
    esquivando mis manos y mis sueños,
    aquellos que un día soñé para ti,
    vivir contigo y amándonos de cualquier manera…

    Triste fue  ver la luna marchar sin despedirse siquiera...
    tampoco me vio abrazado a ti, vida mía,
    fundida en mis brazos enamorada y traviesa.
    Ni supo de la belleza de las estrellas reflejada
    en las lágrimas no derramadas de este iluso poeta.

    En estos versos quise darte mi vida,
    la vida que te cedí a ti para que la vivieras,
    la que viví un día a solas contigo...
    “en un rincón de mi mente,

    donde hubo verdad, fantasía y belleza”.




    lunes, 30 de enero de 2012

    Se acabaron los sueños...

    Imagen obtenida de Internet 


    La vida es una razón que duele
    un dolor que traspasa la frontera
    de una excusa inevitable, 
    ante un cuerpo doliente,
    en el que sus ideas se mueren...
    salvando las distancias infinitas de la tarde.

    Goces que maldicen la hora, tras sentirlo en sus carnes
    siendo a la vez perseguido por la sombras,
    Imágenes de un recuerdo atroz e insalvable.

    Dolientes garras lacerando sus malolientes carnes,
    ecos de voces de un pasado terminado y lúgubre...
    expresados en la piel cetrina y sucia
    de un pergamino arrugado, viejo, y a la vez funebre.

    Se me acabaron los sueños, las palabras... 
    y se truncó en mí, cómo leño seco,
    la inspiración, tras ser bautizada por  la indiferencia
    y desgarrada después por las incisivos de las sombras.




    domingo, 29 de enero de 2012

    ¿Recuerdas amor, cuando sin saber, pecamos... amándonos?





    No me dejes sin saber,
    mírame al centro de los ojos
    ¿y dime qué ves...? ¿Lágrimas..?
    sí, pero, no temas... éstas son de felicidad...
    por tenerte a ti.

    Mira ese horizonte gris perla...
    ¿Qué ves...? ¿Sueños...?
    no, no cierres los ojos...
    esos sueños son tuyos y míos...
    y en ellos viajamos los dos.

    ¿Recuerdas amor, cuando sin saber,
     pecamos... amándonos? ¡No me mires así...
    aquello no era pecado! el pecado es el de ahora;
    estar juntos... sin tocarnos.


    Historias de un ayer que, pese a todo mi dolor... jamás olvidé

     


    Estando harto de sueños,
    de desprecios y desplantes
    a mis deseos y calenturas,
    quiero ahora renacer de la historia perdida.

    Aquella que un día dejé caer de entre mis dedos,
    cómo un sucio cartón vacío de una caja de zapatos
    que ya no usas... historias de un ayer que,
    pese a todo mi dolor... jamás olvidé.

    Me levanto ahora y miro dubitativo ese espejo que
    sin mentirme me dice, que si pierdo ese tren...
    habré perdido, no solo el tren sino... ¡también el cielo!

    Una locura tras otra, persiguiendo sin saber,
    dónde dejar la señal o marca indeleble de esos absurdos deseos...
    que cada vez me martillean más los sesos.

    Busco huir hacia la luz, o hacia la nada...
    quizás no pueda recuperar mí historia...
    ni volver a soñar con lo que fuimos, perderé si acaso...
    el último segundo para decirte;

    ¡aprenderé a vivir sin ti, para recuperarte, tal vez... mañana!