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    martes, 12 de junio de 2012

    Que no me odien quienes me amaron



    Imagen obtenida de Internet




    Decidle al adiós que no me espere,
    y al silencio que se embebió de mi voz
    y de mis esperanzas...
    que no me siga y deje tranquilo mi penar.

    Que no me odien quienes me amaron.
    Que no me atosiguen quienes me despreciaron.
    Que no se atormenten aquellos que me obviaron.
    Y que descansen tranquilos quienes, al fin, me enterraron...

    Al tumulto y al desencanto, quereres y desengaños del fracaso, les digo; ¡yo me los llevo todos! ¡
    que no se evada ninguno! Seré como el rebaño del pastor...

    pastaré los campos mientras me dejen y al secarse mi sustento, dejaré que el hambre y la sed, se lleven de mi
    lo que me quede de humano.

    No vengáis a despediros... no deseo ni adioses ni "te quiero",  dejadme al menos la voluntad, que para palos y miserias, ¡me quedo con la compañía del infierno!





    domingo, 10 de junio de 2012

    ¿Dónde quedó todo nuestro amor?


    Añoro las caricias perfectas de tus manos,
    el palpitar acelerado de tu corazón al abrazarnos,
    siempre temblando de pasión y deseo,
    cuando nuestras bocas se engarzan en un beso.

    Ya no estás conmigo, aunque permaneces en mi recuerdo,
    simplemente, desapareciste sin dejar dirección,
    ¿en qué callada tarde te fuiste.. sin una nota, sin un adiós?

    Desaparecieron tus manos de mi cuerpo, esas caricias tuyas de amor y hasta tus besos apasionados, cercados por mis labios...
    y apresados por mi corazón, todo convertido en humo... sin un adiós.

    Aún suspiro, sin querer pensar, de dónde viniste...
    ni entender ¿Por qué robarme el ansia de las entrañas?
    ¿Y dónde quedó todo nuestro amor?





    ¡Nuevas y renovadas leyendas que contar!



    Y mi vida se llenó de miserias,
    cargando sobre mis hombros
    las injustas vicisitudes de la tierra.
    Me hice entonces a la mar
    soñando con nuevas historias
    ¡nuevas y renovadas leyendas que contar!

    Acaricié de modo luctuoso
    los vestidos de nuevas letras de seda,
    y escuché de las sirenas
    las melodías susurrantes
    de sus oscuras bellezas.

    No obstante ni aun así
    pude hallar la paz soñada,
    ésta se me escapó en una nube
    obsoleta a modo de casta imagen,
    difusa, de cuanto soñara o amara.

    Volví a la tierra que me desterrara,
    dejando a la mar, abrazado a sus quimeras,
    temblando de olas saladas y caprichosas.

    Y me perdí de nuevo...
    mintiéndome en mi propia faz,
    siempre engañosa y embustera,
    que me dijo sin hablar...
    ¡nunca volverás a soñar!






    Un beso... solo un beso, de tu boca



    Un beso...
    solo un beso de tus labios
    para sentir el volcán de tu interior,
    estallar con frenesí en mi boca.

    Saborear cada papila gustativa en tu boca,
    con las lenguas enlazadas, ¡locas!
    desenfrenadas y apasionadas, danzando
    y abrazándose en una danza orgiástica eléctrica.

    Nuestras manos buscando colinas, montañas y manantiales,
    lugares prohibidos... para ejercer sobre ellos, lujuriosos.
    Por eso te pido... un beso... solo un beso, de tu boca.

    para después de alimentarme, ansioso, penetrar cada recinto tuyo,
    dichoso, y hablarle, mi cuerpo, a ese hermoso cuerpo tuyo

    ¡hasta estallar en ardoroso orgasmo los dos al unísono!


    sábado, 9 de junio de 2012

    El universo es la distancia que nos separa





    Separado en días  con eternas horas y minutos,
    hilvanando sentires de orgiásticas aventuras,
    con las que poder componer la más hermosa melodía.

    Y una vez compuesta…
    ¡cantártela al oído mientras te hago el amor!
    quiero así sentir  tus entrañas  quemando mi carne…
    para gozar al mismo tiempo nuestro mutuo orgasmo,
    como la prueba perfecta de nuestro mutuo amor.

    Así tengo por delante… un universo por descubrir,
    un mundo por igualar y sentir,
    un miedo para afrontar y vencer
    y una joya en la distancia para amar y adorar.

    El universo es la distancia que nos separa,
    el mundo, es tu cuerpo… el que anhelo y quiero poseer,
    el miedo, es la razón de que tú, aún no estés aquí,
    y la joya, es el alma hermosa que posees

    y el que de orgullo... hace a mi corazón enloquecer.


    Esas caricias tuyas que me hicieron gemir y delirar




    Me agitaba en los sueños nebulosos,
    perdido en ese limbo maldito donde,
    se te hacía difícil dilucidar,
    si estabas despierto o dormido...
    o en una horrible pesadilla.

    Mi cuerpo mostraba orgulloso
    las huellas de aquel sueño,
    sudaba copioso
    y temblaba, echándote a faltar.

    Recordaba tus besos,
    y me enfrenté a mis miedos
    ganando mi primera batalla...


    Desperté de mí sueño dónde,
    al sentir tu cuerpo caliente
    junto al mío... di gracias al cielo,
    de tenerte allí conmigo.

    Me abrazaste al sentirme respirar
    y volví a ser hombre bajo ese abrazo
    y esas caricias tuyas
    que me hicieron gemir y delirar.

    Después, te susurré al oído un “te amo” vida mía...
    y me volví a dormir como un niño
    duerme en brazos de su mamá...

    ahíto de felicidad.


    viernes, 8 de junio de 2012

    Carencias de mi alma… rumor del agua que llora



    Imagen obtenida de Internet



    Siento dentro de mí una pesada tristeza,
    una honda decadencia que me deprime y espanta al alma.
    Me ahogo en este interior desastroso y culpable, me hiero… aunque ni aun así el daño me conforta ni diluye mi angustia ni estas ansias.

    El mundo gira dando vueltas sin detenerse
    y no soy inmune. El tiempo pasa inexorable, no existe vuelta atrás... y lo marca el reloj de manera absoluta y terrible en su tic, tac… Incrustado gime en la frente ancha del innombrable ser "del nunca jamás".

    Voy a su compás sujeto a su grupa, Lamiendo sin pudor, 
    el sudor agrio de su oronda y asquerosa tripa. 
    ¡Ay! carencias de mi alma… rumor del agua que llora, 
    dolor innombrable del tiempo mientras éste se agita furioso y… muere.

    Siempre estuve convencido de ganar, 
    ¡beber de los labios de la victoria! Y, heme aquí, 
    le estoy lavando los pies a la muerte, 
    mientras ella ríe y se jacta de ser la única…

    ¡qué nunca sufre ni muere!




    Tan lejana y… ¡tan bella!



    Como me duele su ausencia…
    los remordimientos y el dolor laceran mis carnes,
    y los pensamientos, muy a mi pesar,
    me siguen lastimando las sienes,
    con sus latidos furiosos, desgarrándome.

    Mi mente me pide un descanso,
    un instante solo, para paliar tanto dolor,
    esfuerzo inútil, me lastima y duele,
    ¡no puedo huir!.... ¡sigue en mí!

    La miro desde la lejanía sutil,
    distancia acorde con mi sentir,
    tan lejana ella y… ¡tan bella!

    La amo en lo eterno y en la vida entera
    sin embargo….
    tan esquiva es ella, y altanera,
    que se me evade y escapa,
    en un absurdo huir... sin persecución.

    La dejo marchar…
    ¡sé de sobra que nunca volverá!
    ¡Malditos sentimientos que
    se funden en mis entrañas y… matan, sin herir,
    mis carnes encangrenadas, rojas y moradas.

    Hoy no es día para recordar…
    mi isla se hundió en un abismo,
    penetrando tan fuerte en mis adentros
    que nunca de ella y sus pensamientos,

    lograré evadirme o escaparme...



    jueves, 7 de junio de 2012

    Por amarte y sentirte así… tan cercana y a la vez… tan distante




    Esa caricia tuya,
    que me haces sin hablar,
    son como letras entrecortadas,
    sin líneas, besando mi boca, sin besar…

    Sin apenas rozarse los alientos.
    me penetras tan adentro…
    te amo, y es tu amor quién
    desde la lejanía, me reclama.

    Vida mía…
    hasta el fin de mis días,
    te aguardaré noches y días,
    deseándote cada día más,
    mientras nuestro amor… resista.

    Cada vez que hacemos el amor,
    ella es energía pura, una luz cegadora,
    que penetra en mi cuerpo y me devuelve la vida
    mi amante, la de mis sueños más obscenos.

    Por amarte y sentirte así… tan cercana y a la vez… tan distante.
    me gritas y te grito, sin voz, con las letras que salen del alma mía
    y se pierden a través del sonido de tu corazón.

    ¡Amor! ¡Oh, mi amor! ¡te amo tanto!...  
    quiere decirte tanto mi corazón…
    y es el alma quien lo grita al infinito, con tremenda desesperación.


    Mi alma se agita y ríe como una loca…

     
    De recuerdos agridulces y amargos
    muere mi memoria desafiando a la verdad,
    tristes horas que se escribieron en las estrellas
    en aquellas añejas y a la vez, gloriosas tardes.

    Miedo tengo a perecer, absorto y ciego,
    careciendo de la dignidad suficiente
    para vivir sin que me pierda  mi conciencia.

    Puse sobre mis espaldas,
    las ansias de la fe y la discordia,
    peleando hasta hacerme sangre…
    ella es roja, salada y… pobre.

    Ni siquiera es clara…
    es tan oscura como la vida lo es de sombría,
    y ello me provoca náuseas y dolor sobre  mis espaldas.

    Por un instante me dejo dominar por la rabia,
    me muerdo los labios y grito, arrancándome  un quejido,
    esperando a que alguien, se detenga,
    se gire… y me mire, solícito.
    Pero no  ¡ni una sombra viene a rescatarme!

    Solo y en medio de la soledad,
    mi alma se agita y ríe como una loca…
    descubriendo tarde que,
    en la vida solo se obtiene soledad…
    y para la muerte yo… ¡solo soy un proscrito!




    sábado, 2 de junio de 2012

    Abrazado a una luz que se movía

    Imagen obtenida de Internet



    En un rincón del alma muy profundo evado mis penas,
    deshaciendo torpemente en mi mundo de soledad
    la crueldad horrible de mis noches solitarias.

    Mientras recorro tristemente el camino al destino que
    se me tenga asignado y que tendré que digerir
    todos los días de mi vida, envolviéndolo
    en la incesante letanía de mi pecho al tronar.

    Gozosos momentos que creí vivir,
    abrazado a una luz que bajo mí se movía,
    buscando en ella una sonrisa que me incitara a la alegría.

    Todo fue inútil, lo había despedazado todo,
    hasta sus recuerdos me atormentaban en la lejanía,
    mientras ella, en la distancia, me gritaba sonriente su alegría.

    Triste sonrisa desperté en su mirada que, libidinosa…
    me sonreía. En sus labios una sonrisa de traición y,
    en ella yo me moría, abrazado a su orgullo,
    sin querer deshacerme en mi piel de mi lenta agonía.