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    sábado, 10 de marzo de 2012

    La afilada hoja… del desamor.





    Ayúdame a recorrer,
     los senderos de la vida
    y convierte en un lazo invisible…
     a quien, un día… te amó.

    Déjame si acaso el veneno,
    incrustado en el corazón,
    y hazme desaparecer...
    las odiosas embestidas del rencor.

    Aquellas que, infames,
    penetraron en el recinto
    infecto de mi desesperación…

    esas que, odiosas, me envejecieron
    y que a mi cuerpo castraron…
    causándome honda humillación.

     Vacíame el líquido desigual
     de mis entrañas, esas aguas sucias,
     abrasadas por el veneno de la bebida…
    y obvia, si puedes…

    la afilada hoja… del desamor.
    Para incendiarme después, la sangre de mis venas,
    recordándome una vez más, que…

    aquí y ahora... ¡fallamos los dos!



    ¿Para qué sueño? ¿Para qué?


     

    Me saqué el pasado por la boca,
    me negué a sentir lo que sentía,
    queriendo fundirme en el nuevo futuro,
    darme una nueva oportunidad para gozar la vida…

    Caí exhausto y vencido,
    rodilla en tierra,
    diciéndome sin querer...
    "nada fue si no, una mentira".

    Calla el cielo mi fracaso,
    el sol ríe, allá en las alturas,
    se burla de cuanto fui,
    creyendo en ilusorias… aventuras.

    Amores se me negaron,
    envolviéndome en negadas caricias,
    besos que expandieron su placer;
    en cuerpos extasiados de locura.

    Heme aquí, tan perdido y vacío...
    como el niño que grita su hambre en su cuna,
     añorando el pecho que le da alimento,
    al  cálido amor a sus deseos no satisfechos.

    No me preguntaré por qué fue…
    ni dónde me equivoqué,
    si acaso me diré;

    ¿para qué sueño? ¿Para qué?


    viernes, 9 de marzo de 2012

    Nada me importa… ¡Nada!






    Se me fueron las ganas de amar
    de sembrar esa semilla blanca,
    luego una maravillosa flor;
    ¡de mullidas hojas blancas!

    Se me secaron las ilusiones,
    se me fueron las esperanzas…
    ya nada me importa;
    ¡nada me importa nada!

    mis ojos cierro al amor,
    secos y extraños se cerraron,
    mudando de bella flor;
    ¡a la seca y dolorosa espiga!
    del desamor… y del pecado.

    No diré que mi corazón… ha muerto,
    solo se ha secado…
    y la tierra que vuelva a cubrirlo,

    con su sufrimiento… se ha quedado.






    domingo, 4 de marzo de 2012

    Me amaste y… te amé, ¿quién se atreverá a ocultarlo?



    No puedo quitarme la rabia de encima,
    y pienso... ¿tanta lucha para qué
    si al fin y al cabo…
    tú te crees lo que otras te dicen?

    Puedes maldecir la hora
    en que me conociste,
    puedes incluso odiarme,
    pero jamás podrás… olvidarme.

    Desde la distancia…
    te di a conocer un universo nuevo,
    un exquisito manjar;
    ¡Jamás saboreado antes por ti!

    Te perdiste un día en mi cuerpo…
    antes incluso, de haberlo tocado.
    Nunca habías sentido mis labios…
    ellos a ti sí, ya te habían besado.

    ¡Qué manera de hacer vibrar tu cuerpo!
    y no te lo había ni aún… rozado.
    Me amaste y… te amé,
    ¿quién se atreverá a ocultarlo?

    Me expusiste a una dura prueba…
    sin siquiera adivinar que con ello...

    matabas a la ilusión ... en mi corazón.


    viernes, 2 de marzo de 2012

    Soneto a la muerte




    Roto de rabia y de ira, me despido,
    dando bandazos a mi pensamiento,
    creyendo ser un hombre consentido,
    me siento hoja movida por el viento.

    Caminaba en silencio y  olvidado
    llevándome la fuerza de mí aliento
    encontrándome tan solo el absurdo
    de un fracasado ser humano; muerto.

    Caigo sin vida al abismo dorado
    las razones de mi odio, obsoleto,
    es el triste llorar que dejé huido,
    para sentir,  sí, su estremecimiento.

    Nada me importa ya... si estoy herido,
    la vida se  burla del sentimiento,
    hiriéndome su risotada,  hondo;
    no en el pecho, si no... en el pensamiento.


    miércoles, 29 de febrero de 2012

    Se acercan las horas... y pesan y pasan sobre mi


    Los días pasan uno tras otro
    se divierten mirándome...
    no saben siquiera cómo duele
    lo que en el alma siento.


    El reloj no cesa en su empeño
    y gira sus manecillas,
    sin parar, se acercan las horas
    y pesan y pasan sobre mi.

    Riendo y brincando,

    No piensan en cómo me encuentro
    ni si estas lágrimas... son de verdad
    o las estoy fingiendo...
    Detrás de ellas, se vislumbran los días
    y estos ya pasan... sin apenas pararse mirar.

    Me desprecian, por que saben que,
    nada soy en medio de sus tic, tac.
    Aún así, no les pienso dar la espalda
    Y lucharé por mi sueño...
    y ese no es otro que tú, mi dulce y amada mujer...


    domingo, 26 de febrero de 2012

    ‎Divina dueña de mis poemas


    Si esos ojos, que hacen sombra a mis sentidos,
    le pesaran tanto a mi conciencia,
    sería el juicio y luego el olvido,
    de nunca más... ver tu sonrisa, como castigo.

    No vería ya esos cabellos negros y sarracenos
    venciendo con pasión al orgulloso viento,
    con la sola ayuda de sus horquillas y peinetas,
    las que sujetan amorosamente sus cabellos.

    Como sujeta el martillo,
    la mano hábil del escultor,
    mientras golpea la piedra,
    que guarda en su interior,
    ¡toda su belleza!


    Divina dueña de mis sentidos,
    inductora a estos sueños y fantasías,
    con las cuales venero tus formas,
    santa musa y madre de mis poemas.

    Eres tú, mi dulce bien,
    alma glorificada de parabienes,
    quien puebla esta mente soñadora,
    de gozosas sensaciones,
    aromas y sabores a mieles...

    de tan goloso escultor de letras.


    Volar dentro de tu orgullo

    Imagen obtenida de Internet

    Quiero llegar hasta tus ojos
    para quedarme en ellos, ¡en tus lágrimas!
    quedarme en tu iris y sentir cómo
    me acaricies y abrazas el alma.

    Ascender luego por tus párpados,
    y meterme en ellos bien adentro,
    con esa idea loca a la que dan vida
    a los pensamientos y allí mismo
    ¡que me inhales y quedarme dentro!.

    Formarme en la triste gota derramada y silenciosa,
    ausente a esa otra que resbala húmeda
    y que sale del alma, para después
    volar al interior de tu orgullo,
    escondiéndose en las entrañas de tu corazón.

    Sí, mi amor, quiero llegar hasta tus ojos
    y perderme donde la luz
    no sea diferente y tus besos,
    en forma de gotas transparentes,
    sean esas lágrimas que fluyen en caudal de río,
    que te abrazan y consuelan ¡Dándote el aliento mío!




    Suspiros de loca pasión, bajando a raudales por tu vientre




    Hoy te miré a los ojos
    y vi en ellos, esa callada poesía,
    sueños enojados, mojados de alegrías.
    Suspiros de loca pasión,
    bajando a raudales por tu vientre,
    pidiendo arroyos y caudales.


    No celes... no me riñas... si eres mía y yo tuyo,
    ¿Que más esperas para quererme...?  ¿a vencerme?
    ¿Acaso diluirme en tus adentros y formar juntos... un todo?
    Sabes muy bien que fuiste suspiro en mis labios
    como yo fui hierro fundido en tus adentros,
    y ahora, eres cómo un volcán siempre deglutiendo.


    Estoy tan adentro y tan profundo en ti...
    Y tan hondo en tus entrañas... mis sueños.
    Que vivo embarrancado en tu realidad,
    ¡queriendo fundirme en tus anhelos!


    No, no me basta ya el orgullo,
    ni me bastan esas ilusas Ilusiones fantasmas.

    Quiero centrarme en ti, ¡Darte mi sueño... y mi Karma!


    sábado, 25 de febrero de 2012

    Entrelazado a tu recuerdo

    Imagen obtenida de Internet

    Entrelazado a tu recuerdo,
    a una imagen, la tuya.
    Buscando cada instante vivido.
    Besos en un atardecer
    a tus pétalos humedecidos.

    Abrazos bajo un ardiente sol,
    del ocaso tal vez, fundido.
    Me hallo mirando mis manos vacías
    y pensando ¡Dios mío como la maldigo!

    Dejaste en mí nada más las sobras,
    silencios, reproches y reclamos,
    olvidando, triste e injustamente
    que nada fue tan bello de recordar que,

    ¡lo que nosotros nos quisimos!


    miércoles, 22 de febrero de 2012

    Heridas sin cicatrizar viven en mi alma


    Qué me queda si tú no estás conmigo...
    De qué me va a servir respirar o soñar que estoy vivo,
    pensando... para qué lugar sombrío llevarás tu olvido
    o en qué lugar del corazón lo habrás escondido.


    Heridas sin cicatrizar viven en mi alma,
    siendo el lastre, en forma de surcos sangrantes,
    los que me habitan las entrañas mientras busco la forma
    o el modo más humano de curarme...


    los desgarros del corazón que son incapaces de curarse...
    sin embargo, sí son capaces de desangrar mi alma entera,
    vaciándome de todo lo que llevo dentro hasta lograr mi muerte.


    Mi pregunta entonces es errática
    ¿Podré alguna vez vivir sin ti?
    ¿Podré siquiera, de verdad...
    volver a vivir conmigo mismo o perdonarte?


    Me haría falta que me respondieras con tan poco...
    me bastaría solo con saber que...
    cuando te acuerdes, "si es que alguna vez te acuerdas de mí",
    te dieras cuenta de verdad de... ¡todo lo que te has perdido!