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    domingo, 14 de julio de 2013

    ¡Maldita sea la primavera en la que he nacido!


    Imagen obtenida de Internet



    Estoy sangrando, sin herida o incisión
    que manche o perturbe mi cuerpo.
    Me estremezco y tiemblo, sin tener frío,
    temblar de terror o miedo alguno.

    Eso sí, siento que se me desgarra el alma
    y a mí desde luego, nadie me ha herido.
    Pero, duele horrores esta carestía de sentido.

    Y es un dolor seco, mudo y hasta mugriento,
    por lo cansino en su andar,
    o su fea melancolía y duro despertar.

    Respiro profundamente,
    casi me exijo una explicación
    ¡Iluso! acaso ¿no te diste cuenta que es un castigo?
    Me río sólo, olvidado de todos,
    y envuelto en mis oscuros vacíos.

    Se me escapa el aliento,
    y entre dientes, me maldigo.
    Oscuro el incienso que me perfuma de olvido.
    ¡Y maldita la primavera en la que he nacido!


    No me merezco el camino equivocado que elegí



    Imagen obtenida de Internet 



    Quiero creer y sentir que la libertad de elegir
    puede ser un medio, no un objetivo a largo plazo.
    Resistir los envites del tiempo
    y saber sobresalir hasta perder el último aliento.

    Desear o amar sin enjuiciar o acusar
    a quienes no siguen los dogmas que yo elegí,
    pese a no creer ni saber lo que es tener fe.

    Puedo hacerlo, voltear el dolor
    y darle una patada en su gran culo.
    Elegir sin exigirme inmediatez o atosigarme inútilmente,
    preguntándome ¿estará bien?

    No me merezco el camino equivocado que elegí.
    Si, fue una mala decisión, un cruce entre sombras.
    Me lancé sin pensar y corrí por el maizal
    y entre sus largas hojas verdes diluí y perdí.

    Hoy me siento parte de su universo.
    Soy la humedad de sus frutos,
    la oquedad de sus lágrimas
    y también la risa infantil de sus rezos.


    (21:43) «14/07/13»


    No me apetece memorizar mi inutilidad


    Imagen obtenida de Internet

    Muchas veces me preguntaba,
    el porqué de no memorizar lo que escribía.
    Ahora ya lo sé. No deseaba descubrir
    lo inútil y carente de sentido que es mi vida.

    Siento que soy una gruesa y estéril roca,
    seca y sedienta: que viaja, a pie, 
    sin recurso ni movimiento alguno, 
    llevado tal vez por esa inercia
    de hacerlo a lo "loco", hacia ninguno de los sentidos.

    No, no me apetece memorizar mi inutilidad.
    Ni tampoco desentrañar lo que me duele 
    o continuar “tragando” bilis; 
    esa necia sensación, fría y rasposa
    que se llama (o llaman), SOLEDAD.

    Seguiré creyendo que estoy perdido
    o que mi razón se burla de mí y que tal vez un día

    mi encierro me aproxime 
    hacia el final deseado ¡la felicidad!



    (Notas para olvidar: 9:04 «14/07/13» domingo)


    viernes, 12 de julio de 2013

    ¿Qué será de mí? Me pregunto a cada instante…

     

    Te persigo tal cual un ave rapaz,
    con la misma ansia de un hambriento
    y con la desesperación de quien sabe que
    jamás conseguirá alcanzarte.


    Mis sueños como castigo
    me sacuden el alma
    y mortifican mi cuerpo con ansia salvaje,
    no dejando ni por asomo
    esperanza o ilusión alguna para esperarte.

    ¿Qué será de mí? me pregunto a cada instante…
    y no deja de sorprenderme
    con que velocidad no tarda mi mente en contestarme…
    ¡Muérete!

    No ceja mi empeño, no obstante,
    en buscar una nueva oportunidad
    para ensañarme…

    Busco la felicidad
    como el náufrago busca el agua
    con la cual no deshidratarse.



    miércoles, 10 de julio de 2013

    Perecer ante la misma muerte…


    Imagen obtenida de Internet


    Te beso las disculpas
    y me embebo de mis culpas
    sollozando como lo haría un niño…
    para presentir al mismo tiempo que te pierdo,
    que la vida se me escapa, sin disculpa,
    por cada poro de tu piel.

    Soy el pasajero de tu tiempo…
    el hereje que volteó su suerte
    y que rompió el cáliz por las fisuras de tu enojo, 
    acariciando sin medida…
    el orgasmo de una sin razón… la mía.

    Me rindo ante tu desparpajo
    y me apoltrono en mi desencanto,
    para perecer ante la misma muerte…
    jurándole sin vergüenza lo mucho que te quería… 
    ¡y lo injusto de mi suerte
    al componerte esta pobre poesía!



    sábado, 29 de junio de 2013

    Una chispa sin luz ni brillo

    Imagen obtenida de Internet


    El dolor no me deja pensar y mi mente enmudece. 
     Las lágrimas tan solo es agua buscando un cauce
    que no existe. Cuantas más veces dejo al dolor
    mellar en mí ánimo, menos interés manifiesto
    en que no consiga hacerme daño.

    Soy la espina que hiere y lastima lo que siento,
    burlándose de lo que carezco y soy la llave de mi propia alma, 
    la cerradura oxidada de una puerta olvidada, triste y melancólica, 
    acaso sea también, el cerrajero que la fundiera 
    dándole sin mi permiso mi propio nombre.

    No me burlo del dolor, ni siquiera lo mancillo
    creyéndolo mío, me siento solo una estela,
    un relámpago, que una vez brilló en el cielo
    y hoy, en un desierto perdido, solo es una chispa sin luz ni brillo.




    Me alejé sin creerlo y me perdí...


    Imagen obtenida de Internet

    Fui culpable, lo sé y no tengo perdón ni excusa alguna,
    me alejé sin creerlo y me perdí en divagaciones extrañas...
    Me recree entonces en mi mala suerte, sin luchar ni defenderme.

    Maldita situación comprometida la de mi perra suerte,
    sin buscarla, una y mil veces me encontraba, y se negaba a perderme de vista, pegajosa e indecente.

    Me alejé de una realidad que detestaba, rehuyendo del dolor que me afligía si no lo hacía.
    Me volqué en sentimientos que no me pertenecían,
    para obviar mis culpas y esconder mi cobardía.

    Heme aquí hoy, en cuerpo y alma, vencido y sin consuelo.
    Soy carne de pecado, un humano enardecido y equivocado,
    esperando el perdón de aquellos que una vez me condenaron.




    martes, 25 de junio de 2013

    Ni una sola esperanza vino hacia él y lo abrazó


    Imagen obtenida de Internet


    Una tristeza se ha apoderado de mi corazón,
    lo ha rodeado con sus sucias garras, envenenadas por el dolor y lo ha estrangulado hasta dejarlo sin sangre.
    Sus latidos se hicieron lentos y agónicos,
    apenas se le vislumbra ya un hálito de vida.

    Su fuerza se perdió buscando mil razones para seguir,
    proseguir éste arduo viaje que es la vida,
    buscando encontrar la fe que lo arrastre,
    tras ser desterrado, abandonado a su suerte.

    La buscó tanto… buscaba una sola razón ¡un solo corazón!
    Más solo encontró desolación, dolor y desilusión,
    ni una sola esperanza vino hacia él y lo abrazó.

    Y hoy… se muere desilusionado y perdido.
    No desea o parece siquiera querer vivir,
    ni siquiera se resiste al abrazo frío de la muerte,

    se dio al fin por vencido.

    sábado, 22 de junio de 2013

    Me rebelo a mi destino

    Imagen obtenida de Internet


    Tras vivir en una constante sumisión,
    me rebelo a mi destino, porque no es de justicia 
    que yo no pueda agotar todas las posibilidades exigibles.

    Qué me importa si el tiempo se me echa encima.
    Si las manecillas del reloj me golpean 
    una tras otra sin tener piedad alguna...

    O sí el toc, toc, de mi corazón se está agotando, 
    tal vez por la angustia de saber: 
    de manera cierta, que mi tiempo se agotó.

    Soy la odiosa espera que grita con rabia, 
    mirando hacia el cielo y clamando porque, 
    el mañana, sólo sea un sueño y yo hoy haya abierto los ojos y ya ella me estaba esperando.