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    viernes, 12 de junio de 2015

    Niños al borde del precipicio, sin fe, ilusiones o esperanzas



    Caminan despacio, cansados y doblados sus cuerpos escuálidos,
    unos van empujando vagones de carbón, otros, apenas las sobras alcanzan.
    Sus ojos, observan la vida sin que en ellos haya luz, les robaron su infancia,
    les traicionaron sus ilusiones, ya no tienen fe… y se apoderaron de sus esperanzas.


    Son ya más de doscientos cincuenta millones de niños en el mundo
    los que trabajan, de entre cinco y diecisiete años, imberbes sin esperanzas…
    en sus manos, como Jesús, portan clavos emponzoñados
    que son ulceras gangrenadas de dolor, sufrimiento y de miseria…

    Y les duelen…  y les sangran, son dolorosas pústulas transportadas en sus espaldas;
    Niños, que muestran en sus rostros todo el dolor y desencanto
    de ser solo la carne de cañón de unas multinacionales crueles, viles y descarnadas.
    Ellos trabajan con fuerza pero, sin rabia, en sus ojos no hay sitio para la cólera…
    tienen demasiada hambre en sus tripas vacías, y sus familias los esperan…
    demasiados cansados, sus cuerpos escuálidos en imberbes… tiemblan.

    Niños y niñas huérfanos, no de padres pero sí de humanidad
    que mueren un poco cada día para que vivan sus explotadores,
    Saqueadores sin escrúpulos…  humanos que se hacen llamar, señores…
    y que solo son ¡unos malditos explotadores! humanos sí, pero… sin humanidad.
     
    Mientras tanto, desde lejos contemplamos sus miserias, sus rostros tristes y vencidos;
    sus cuerpos pequeños, sucios y mal vestidos… y lloramos, ¿lloramos?
    Sí, lloramos y nos quejamos, hasta maldecimos la impotencia, en la que pensamos que estamos…
    tal vez mañana, al levantarnos, las cosas hayan cambiado y ellos ya sean libres,
    y nosotros… podremos continuar comprando y disfrutando lo que ellos
    con el sudor de sus pequeños cuerpos, su sangre, carne desgarrada  y su talento,
     para nosotros hayan creado.


    APUNTES

    Niños trabajadores

    La educación básica debería brindarse a todos los niños, jóvenes y adultos. Los niños pobres, trabajadores y de la calle no deberían sufrir ningún tipo de discriminación en el acceso a las oportunidades de aprendizaje. 
    Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, Jomtien, Tailandia, 1990.

    El problema del trabajo infantil probablemente sea el único gran obstáculo para brindar educación a todos los niños. La Oficina Internacional del Trabajo estima que la cantidad de niños, de entre 5 y 17 años, que trabajan como mano de obra barata ronda los 250 millones. Muchos de estos niños provienen de familias rurales empobrecidas que deben emplear a cada miembro para sobrevivir; otros incluso trabajan en condiciones funestas de explotación sistemática en “talleres del sudor” y fábricas. Expuestos a materiales peligrosos, trabajando como servidumbre, muchos de estos jóvenes trabajadores mueren a una temprana edad. El “trabajo” infantil más destructivo es la prostitución. Aproximadamente 2 millones de niños caen en esta área de empleo en todo el mundo. Solamente en Asia, quizás más de 1 millón de menores, de ambos sexos, trabajan en bares y burdeles. En poco tiempo quedan atrapados en el ciclo mortal del abuso de sustancias e infección de VIH. 

    La Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los gobiernos a proteger a los jóvenes menores de 18 años de la explotación laboral, de la exposición a trabajos peligrosos y del trabajo que pueda interferir con la educación.

    Véase también: Convenciones y Recomendaciónes de la OIT sobre el trabajo infantil (Convenio núm. 138 de la OIT sobre la edad mínima de admisión al empleo; Convenio núm. 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil)
    Para obtener una perspectiva general de los proyectos actuales, seleccione una región de la lista a continuación:

    jueves, 11 de junio de 2015

    Honda, amarga y agridulce



     
    Imagen propiedad de na.pulpit.com


    Vibra, tiembla y resuena, mi corazón,
    al ritmo de mi sangre, pide fuerzas para escapar del orgullo 
    y obviar su necedad,
    la que vive hondamente y prisionera
    en mis entrañas y es ocre, amarga,
    diáfana e insalubre, desgarradora, soledad.

    Honda, amarga, agridulce ¡traicionera!...
    me puede su lastre, esa pesada losa
    que me baja al fondo infernal de la ruindad
    y me hace desvestir las vestiduras
    de lo etéreo, lo que abre la puerta al infernal demonio, 
    habitante eterno, su infinita maldad.

    Poderosas razones me avalan y soy ajeno,
    mendigo de mi sangre, donde se nutren y viven 
    mis mortales enemigos.
    Soy el pan en su mesa... con solo mi palabra,
    los sano o castigo.

    ¿Cómo no van a rendirse, si soy sus pieles o sus abrigos? 
    Triste es la esencia a la que me lleva esta soledad, gris y amarga... 
    ser un Dios inmortal, sin poder tocar,
    disfrutar o acariciar sus logros.




    miércoles, 10 de junio de 2015

    ¡Sigo pudiendo!

    Imagen obtenida de Internet



    Toda la tarde dejando pasar la ocasión,
    pensaba si serías tú, o era yo y mis lamentos 
    que lloraban en silencio. 
    Quise cerrar mis ojos para morir…
    no pude, estaban secos.

    Marchó el ocaso y volvió a salir el sol,
    no estabas tú… ni estaba yo pero,
    me encontré a la soledad, la ansiedad, 
    la dejadez, el aburrimiento…

    Me envolví entonces con sus recuerdos, 
    los abracé y hollé, hasta asfixiarlos… 
    mas era inútil, huían de mí como escapa el aire 
    de entre los dedos rugosos y secos del tiempo.

    Doblegué mi corazón hasta dolerme,
    el aliento, gritaba en silencio.
    Mi alma, mustia y desgastada, 
    aún me aullaba ¡sigo pudiendo!







    Besos como eslabones...




     
    Emerge su boca bajo las sábanas y suspira,
    recorre mi piel suavemente en una dulce caricia.
    Me embriaga con la humedad de sus labios, que abrirá
    dejando entrar sus fluidos, vino para mi consciencia.

    Vino que diluirá en mi saliva y escapará libre y feliz
    por mi sangre hasta arroyar mi arrogancia.
    Veneno del vil orgullo macho que me acapara
    y me doblega la sensibilidad por inercia.

    Besos como eslabones, entrelazados entre sí,
    que rugen en besos sin fin y  melodiosos, tiernos.
    Lenguas que se gozan y conocen en su eternidad, sí.

    Dicen nuestras bocas al salpicarnos, vivas, 
    vivas y dispuestas para siempre a entendernos, ¡nos amamos! 
    como nuestros cuerpos se apasionan al devorarnos.



    martes, 9 de junio de 2015

    Ella, castaño de otoño, se transformó en cerezo y en rosa


     
    imagen que Pertenece al art book de el señor de los anillos de Peter Jackson.  


    Como el helecho, zigzagueando por la corteza del roble, 
    así va ella, sobre mi cuerpo,
    mi mente y mi alma... muy valiente.

    Se va transformando sobre mi dura piel 
    en musgo y mezquite, hasta lograr cubrirme todo... 
    de lianas, incienso y tocote.

    Ella, castaño de otoño, se transformó en cerezo, 
    y en rosa se dejó nutrir por mi savia... 
    nociva, habida en mi estela.

    Ayer... se abrazó al musgo que formó la humedad en el olivo.
    Caudal difuso y oprimido, 
    que vive en mi sangre longeva.

    Rosa del desierto... sencilla y a la vez señora altanera, 
    se ajustó a mí como lo hace la corteza a mi cuerpo viejo.
    Antes fui cactus... hasta que la conocí,

    hoy... laurel negro.

    Te conocí Jacinta, me ganaste de Azucena y de Jazmín.
    Poderosa Dalia, consentiste, de Camelia, 
    te consentí. Hoy vives en mi pecho de Azalea, 
    Gardenia o de alhelí.







    jueves, 4 de junio de 2015

    Años vencidos, ilusos, oprimidos, atados, sin usar

    Imagen obtenida de Internet 


    Como a rosa de primavera, que mis manos rozan y adiestran
    con esencias y aromas, en los cuerpos, bañados en azafrán.
    La piel se abre y erosiona en las entrañas y se circundan,
    la fusionan con la carne mía... horadan, rompen ¡la penetran!

    Jadeos nerviosos son su boca, los míos, la reencuentran.
    Juega mi lengua, la entrelaza, la sodomiza... la adoctrinan.
    Ruge su garganta, la mía, gime y acaricia y la postra,
    ejerce de ser su dueño... la domina y la manipula.

    Los cuerpos rugen y nos anuncian, ya próximos a explotar,
    que no queda tiempo, que el volcán va a soltar el lastre de tantos años vencidos, ilusos, oprimidos, atados, sin usar.

    Doy un último embate, mi cuerpo apretado al suyo, olvidados
    los dos y sin desviar un ápice, un milímetro de retozar
    con nuestras pieles y nuestros cuerpos y sexos  ¡amándonos!




    miércoles, 3 de junio de 2015

    Mi corazón, sin signo evidente de fe, late con rubor


     Imagen obtenida de Internet

    En ésta incertidumbre de sueños, panacea del olvido, 
    ni sé si vivo o si tan siquiera esos sueños son de verdad míos.
    Sombras que se me abrazan en mis noches de insomnio, me angustian, duelen,
    o me hacen sentir frío.

    ¿Vivo? desparramado voluntariamente, 
    sobre tierra seca,  polvorienta, pegajosa, mugrienta 
    y desapasionadamente acariciadora y fría.

    Mi corazón, sin signo evidente de fe, 
    late con rubor,  la sangre ardiente de mis venas 
    ruge como río que busca su cauce.

    Sin embargo, transita el ansia desguarnecida, 
    vibrando en mis pensamientos el dolor...
    el alma quiere escaparse de este cuerpo endeble, arrugado 
    y convencido que de tanto ansiar la paz... ¡ni a la muerte consigo!




    martes, 2 de junio de 2015

    Me sientes, te siento, y suspiro y me suspiras



     
     imagen obtenida de Internet


    Como amapola que deja sus pétalos al viento volar,
    dejo yo a mis pensamientos bailar al son de mi corazón.
    Melodía que me dictan sus besos al rozar mi andar...
    distante, aprensivo a sus caricias, ella, es mi adicción.


    Juega a quererme, a adularme, quiere transportarse
    a mis brazos y pegarme a su piel, soy su adoración,
    su dueño, viento huraño que la bate, mueve y la hace flotar.
    Soy bocanada de aire que le gime a su oído con pasión.


    Rimar de besos que queman al labio y al amor vencido.
    Gemidos y rozamientos lascivos. Rumor de chasquidos.
    Cuerpos que explosionan, se quiebran y suspiran sin sonido.


    Me sientes, te siento, suspiro y me suspiras, los dos fundidos.
    Hoja que huye del viento, tu cuerpo, el mío, ¡tu castigo!
    Mujer de armas tomar, llegaste, venciste y los dos perdimos.