Translate

Twitter - Linkedin

  • TWITTER

    Instagram

    martes, 23 de septiembre de 2014

    Me estremezco cuando te pienso...

    Imagen obtenida en Internet


    Me refugié en quererte, obviando mi gran fracaso, 
    al querer sentirme amado, sin tenerte. 
    Pidiéndole al corazón la absolución a mis temores 
    y compensando así mi tristeza, con la autosatisfacción de la carne.

    Quise herirme y perderme después en el limbo, 
    allá donde el absolutorio rencor, 
    vivía reacio en mis entrañas y clavándome arisco,

    los dientes en la garganta, para lograr retener, 
    convulsos, los gritos de dolor 
    que lanzaba horrorizada, mi alma.

    Me estremezco cuando te pienso, cuando
    me ausento, sin verte, aunque siga sintiendo
    tus dolorosos y sentidos suspiros de emoción

    y a mi vez sea yo consciente, 
    del gran estigma impreso a fuego 
    en mi denostada humanidad.



    miércoles, 17 de septiembre de 2014

    Necesito esa mano, esa tibia sensación en ella, de una caricia...


    Estoy a oscuras, lejos de una caricia,
    encerrado entre una maraña de sensaciones,
    una debacle de sentimientos
    y turbado por la ansiedad de dejar de padecerlos.

    Me debato entre dejar que se adueñe
    de mi la equidistancia de mi intelecto
    o en romperle el alma a la insidiosa locura
    que me obliga, sin demora, a distanciarme de la cordura.

    Me alivio pensando en que falta poco,
    muy poco para dejar atrás un pasado nefasto,
    un sin vivir lleno de carencias, porque no viví,
    un sin andar, porque al no crecer, me estanqué en vida.

    Necesito esa mano, esa tibia sensación
    en ella, de una caricia...
    y de unos labios que al besar,
    no solo depositen en mi la cordura,
    sino que también sepan insuflarme la vida.

    Pido tan poco y a mi vez... ofrezco tanto,
    que sin pensar lo ofrezco todo


    y al hacerlo... doy con ello la vida.


    martes, 16 de septiembre de 2014

    Bastión de inconformes murales

    Imagen gif obtenida de Internet

    De qué poco sirve el misterio si,
    al mirar hacia atrás, recuperamos su fiel reflejo 
    causando la tristeza de aquel
    que solo gime y se retuerce
    entre sabores y aromas de su propia miseria.

    ¿Cuándo funciona la profundidad del alma?
    Si al final es el suplicio que obtiene el necio
    cuando, al alba, le da por asomar su nariz por la ventana 
    y se la destroza con la persiana enrollable...

    ¿Cuál es entonces su "genialidad"?
    Certero puede parecer su dueño empuñando la pluma, 
    mientras que el ratero sobrevive
    de lo que roba o persigue, perdiendo por los bolsillos 
    lo que obtiene en el camino.

    Bastión de inconformes murales donde aisló 
    una vez su humanidad vistiéndola de cordura cuando 
    lo que realmente quería vender era su inconfundible y apestosa locura.





    domingo, 14 de septiembre de 2014

    ¿Dónde dejé el orgullo o cómo fue que lo perdí...?

    Imagen obtenida de Internet

    Bajo estridentes ululares,
    camino cansado, viejo y derrotado.
    Y asisto, descerebrado, a la muerte silenciosa
    y temprana de los ecos juveniles de mi alma.

    Sí, aquella que fuera mi fiel compañera,
    la que peinó con dulzura las arrugas
    de mi frente y llenó de sueños, en forma
    de lluvia y algarabía, mis mañanas adolescentes.

    Fijos van en mi interior, los albaceas del notario,
    persiguiendo con encono aquello que me venció,
    no sin antes, no señor, cobrarme por anticipado
    en vil moneda roja, chupándome la sangre.

    Me cuesta hoy, discernir dónde dejé el orgullo
    o cómo fue que lo perdí... siendo éste el dueño digno
    de todo lo que me llevé en el pecho por presumir de necio,
    cuando solo fui un simple albañil, cargado, eso sí,
    de letras, de sangre de horchata y de poco talento.

    Hoy me llevan a cuestas aquellos que me obviaron,
    convirtiendo en desatino una leyenda...
    la de aquel que amó un sueño en un verso
    y fue la prosa no escrita... de un haz luminoso
    en la pluma de un loco y variopinto viejo senil.




    jueves, 11 de septiembre de 2014

    Sombría isla, apaciguadora de voces huecas

    Imagen obtenida de Internet

    Quise deshacerme del peso, como piedra,
    de aquella pesada losa que llevé durante mucho tiempo,
    en forma de amargo recuerdo, cargado a mi espalda,
    sin creerme, lo absurdo que era verme con ella a cuesta.

    Penitencia impuesta de absurda contemplación,
    por el internamiento a la que tenía sometida a mi alma.
    Vacíos ilusorios de pensamientos veniales, 
    opacos sentidos en una frente hirsuta, 
    carente de lógica o de vanidades.

    Pero, sí, lo logré, cayó ayer ésta al suelo,
    desprendida de mi cuerpo a modo de desgarro sangriento
    y me cobijé en el llanto, escondiendo mis lágrimas
    tras mi seca, ajada, agrietada y enferma piel.

    No obstante, he de reconocer que me perdí en una sombría isla, 
    apaciguadora de voces huecas, 
    que fue el pasto amarillento y triste 
    que holló mi planta, y tal vez sea un día donde me entierren 
    cuando mi alma, al fin, descanse.






    sábado, 6 de septiembre de 2014

    Desde muy adentro, en las entrañas...


    Imagen obtenida de Internet



    Me desvisto y te desvistes,
    lentamente...
    mientras formamos con los dedos
    cada uno al otro
    dibujos en nuestra piel.

    Nuestras bocas ardientes
    se hacen sus dueñas suspirando
    y navegan juntas y agitadas,
    labio con labio pegadas.

    Somos la mezcla heterogénea
    que se adhiere, se palpa, se acaricia,
    se lame y estimula,
    que hasta se vanaglorian
    mutuamente de amarse
    y que no dejan de expandirse,
    como hace el mismo oxígeno
    en nuestros pulmones.

    Siempre ardiendo los dos,
    muy profundos los gemidos,
    desde muy adentro, en las entrañas...

    Hasta que llegan a juntarse
    nuestras dos almas y se funden
    convirtiéndose en una,
    para luego dejar a nuestros cuerpos
    lanzarse el uno al otro 
    dardos de enajenada pasión.








    jueves, 4 de septiembre de 2014

    Me hastié de fingir que te quería, dando mis labios a otro (poesía de una gran amiga, Amanda Escobar).


    No me engañas, tu boca sabe ya a otros labios,
    tu cuerpo, antes venerado por el mío,
    ahora ha sido sacralizado por otro cuerpo
    y hasta tu aroma a macho cabrio ha cambiado.

    Tus manos, antes fuertes, con callosidades,
    de haberlas trabajado en mi cuerpo, ahora solo son puro fariseos
    de mentiras y carencias no escritas
    y hasta tal vez... mentiras nunca descritas ni pronunciadas.
    .
    No, ya no me engañas, y me cansé de ser la dama sumisa,
    aquella señora fiel, madre y también hija,
    sumisa a tus besos y a tus caricias.

    Me hastié de fingir que te quería, dando mis labios a otro,
    a otro que antaño fuiste tu y ahora... para mi, falleciste
    te moriste sí, para mis adentros, para mis entrañas...

    por todo lo que sentí y que ahora, tan solo percibo que son sueños y más mentiras.

     (poesía de una gran amiga, Amanda Escobar).


    miércoles, 3 de septiembre de 2014

    Ya no percibo las mismas sensaciones


    Me puede la ansiedad
    y ese vacío inmenso
    que se postula en mis sienes
    y me obliga a dejar de soñar.

    Ya no percibo las mismas sensaciones
    y las emociones se me diluyen
    entre las hebras de plata
    de esta insuficiencia mía mental.

    Carezco de fuerza para evadirme
    o batirme en duelo con la adversidad.
    Pensar en vencer o morir... eso a mí
    ¡ya me dará igual!

    Me aterroriza tanto vivir...
    casi tanto como me dolería morir
    sin saber primero
    si estuve alguna vez de verdad vivo.



    lunes, 1 de septiembre de 2014

    Me duele tanto al pensar en lo que llevo perdido...





    Me pregunto tantas veces en cómo podría recuperar mi vida anterior...
    Los años... aquellos que se fueron diluyendo en las tinieblas 
    o las razones que me obligaron a deshacerme de ellos.
    Y, ¿cómo se recupera el abrazo infantil de tus hijos... cuando ya crecieron?

    ¿Sus risas infantiles, sus caricias... abrazos o sus besos?
    Cuando te alejaste de ellos sin pedirles opinión o permiso o, tal vez... 
    aunque justificado, los alejaste de ti, por dolor.

    Me duele tanto que, al pensar en lo que llevo perdido, 
    siento sangrante una herida que no se me cierra, 
    pese a verlos cuando quiero o puedo.

    Pero ¿cómo recupero el tiempo que perdí, 
    aquel que se me fue sin pedir?
    El tic, tac, del reloj pasa sin cesar
    y ellos crecen, dejan sus juegos...
    y me pierdo su cariño infantil
     y me pregunto angustiado...


    ¿¡Qué haré o cómo y cuándo lo recupero!?