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    sábado, 5 de septiembre de 2015

    Que hablen las conciencias… y que callen los hombres

     

    Una barquita duerme embarrancada... 
    en una playa cualquiera,
    en ella viajaba una familia, 
    vestidos todos, con hambre, 
    esperanza y pena, iban detrás de una ilusión:
    escapar del horror y de una injusta guerra.

    Eran padre, madre y sus dos pequeños hijos,
    el mayor tenía tan solo cinco, 
    el pequeños, apenas llegaba a los tres añitos...
    en esa playa quedaron ahogados, 
    la madre y los dos hermanitos…
    en su orilla y en la arena, sin vida quedaron dormidos.

    Unas horas más tarde, el padre despertaba llorando,
    la angustia le atenazaba ¿dónde estaban su esposa y sus hijitos?
    Al ver con estupor, a unos extraños rodeando un cuerpecito…
    su alma, escapó gritando su horror de su cuerpo, 
    no entendiendo por qué, ni quién, 
    este final a sus vidas le había escrito.

    ¿Por qué Dios no se lo llevó con ellos?
    ¿y por qué tuvo que dejarlo a él con vida 
    y se llevó lo que más quería en la vida… 
    su mujer y sus dos hijos?

     Rodilla en tierra, reza y pide justicia…
    Que le devuelva Dios a sus pequeños hijos 
    y esposa y se lo lleve a él, como castigo.


    El hombre está roto, ya no tiene ilusiones
    y la esperanza se le ha ido...
    ahora vivirá solo y se siente perdido,
    en sus ojos las lágrimas se desbordan… 
    llora sin alma… pero con rabia, sin sangre… 
    pero con mucha pena... en su corazón malherido.






    Que nadie ose mirar hacia otro lado, todos somos culpables, los unos porque solo desean poseer el poder y cuando lo obtienen, gobiernan solo para los poderosos y los ricos. Y nosotros somos culpables por permitirlo… y por votar a ineptos, corruptos y canallas.
      

    jueves, 2 de julio de 2015

    Así soy yo... duro, seco y abyecto


     


    Soy prisionero de los sentimientos,
    razones, si las busco, no me faltan,
    soy además sincero, sin aprietos,
    las verdades me atraen y estimulan.

    Viajo siempre desnudo y sin secretos,
    los tiempos transcurren lentos, se adueñan
    por instantes de mis sueños y objetos.
    Soy como el olivo viejo... en su afán

    por llegar a ser el más decrépito,
    fijo en la tierra, poca agua y sustento.
    Así soy yo... duro, seco y abyecto.

    Prisionero de mi lengua, abierto,
    pero al mismo tiempo... frío y adicto
    a las caricias, besos y al afecto.



    El aire calló, la muerte fue un hecho

    Imagen obtenida de Internet

    Huyo de mí, desesperado y necio.
    A punto de morir... roto y deshecho.
    Miro pálido hacia el cielo y abrevio...
    solo me quedan metros... toqué techo.

    Ya mi pobre corazón enmudeció,
    el aire calló, la muerte fue un hecho.
    Me trajo la paz, al fin, el cansancio
    y mi historia, triste y loca... se tronchó.

    El alma se preparó para partir,
    la sentí cómo rompía mis huesos,
    los abría... hacían a mi pecho latir.

    La sangre era húmeda, la sentía bullir.
    Años ya que buscaba nuevos ríos...
    desde que la vi a ella... llorando... partir.



    Arropado por la piel de su abrigo



    Imagen obtenida de Internet


    A solo unos pasos, pisando a fondo,
    arrimando mi ansia a su estómago.
    Penetro excitado su suave nido,
    arropado por la piel de su abrigo.

    Ella gime y gimo yo, abogando
    los dos por no quedarnos sin diálogo
    o sin amor al desnudarla de su vestido
    olvidándonos de tanto pecado y castigo.

    Los dos en la cima habiéndonos querido
    en atardeceres sin sentido... allende los mares,
    y huyendo, amándola directo y consentido.

    La amé y nos amamos mucho esas tardes,
    los dos acalorados... y abrasando.
    Nos dijimos; amor... en mi cuerpo ardes.





    miércoles, 1 de julio de 2015

    Persiguiendo a su Adán...

    Imagen obtenida de Internet


    Siempre se creyó fuerte, dura y seca.
    Cuando en realidad era lana virgen.
    Creía amar y se entregaba loca...
    ciegamente, sin ambages, ni margen.

    Para ella, era poesía arabesca.
    Sueños... diluidos, rotos, en origen.
    En una poza fría y canallesca,
    donde los amores falsos emergen

    Y donde los injustos se apoderan,
    cargados de crueldad, de las sonrisas
    y la bondad de aquellos que los aman.

    Por eso ella sigue sola, sin prisas
    y sin pausa... persiguiendo a su Adán...
    feliz, buceando bajo las olas.












    martes, 30 de junio de 2015

    Viviendo entre odas, rimas o sonetos




    Se recrea el poeta en su talento
    justificándose ante sus lamentos,
    los que, letales, desangran muy lento.
    Él vive entre odas, rimas y sonetos.

    Él quisiera entrelazarse a unas manos,
    manos que lo envolvieran con acierto
    en abrazos muy tiernos y  efusivos,
    reflejo de amor, cariño y respeto.

    El poeta se mira en su espejo fiel,
    la soledad lo acecha, lo persigue
    y acorrala... lo aniquila, fiero y cruel.

    Lágrimas de dolor le alzan en bloque,
    zarandean, sacuden. En su cárcel,
    poesía y tinta, lloran en la morgue.


    lunes, 29 de junio de 2015

    Y aquí sigo, triste, esperándote...


    Imagen obtenida de Internet


    Añoro sus caricias, su suavidad
    y ese vendaval sano de aire fresco
    al abrir su boca y sonreírme sin más,
    mimándome y besándome al despertar.

    Echo en falta sus ganas, su decisión,
    esa que me arrastra y puede conmigo,
    la que me enerva y se mete en mi sangre,
    la que hace que salte o brinque a sus brazos.

    te busco en la distancia... te olfateo
    y esta angustia me causa mucho dolor...
    muevo la cola, triste doy la vuelta

    y giro sobre mis patas... tres días,
    casi cuatro ya que te fuiste, ama...
    y aquí sigo... triste, esperándote.






    domingo, 28 de junio de 2015

    Nos abrimos despacio, como dos náufragos que se buscan en la mar...



     

    Entré despacio en ella,
    sonriente me recibió,
    serena, húmedos sus
    sueños, también su lengua.

    Sus entrañas horadé,
    hasta dejarla exhausta,
    ella a mí sin aliento.

    Nos abrimos despacio,
    como dos náufragos
    que se buscan en la mar...

    Nos abrazamos riendo;
    tanto queríamos probar
    que, lejos de la orilla...
    ¡nos fundimos con la mar!


    Dibujé garabatos en el aire





    Dibujé garabatos en el aire,
    formas inconexas desdibujadas,
    deformadas figuras de salitre;
    que a un soplo mío... son volatizadas.

    Llama etérea de aterradora lumbre
    que provoca su rabia a mis espaldas;
    que me quema, incendia y se me adhiere
    rabiosa a mis entrañas... anegadas.

    Lágrimas que alguien dibujó en el aire
    y que se hicieron dueñas de mi alma...
    dibujando mi cuerpo... como mimbre,

    en forma de astillas, en amalgama
    de colores, sombras, sangre y azufre
    que me envenena, hiere y me desarma.


    viernes, 26 de junio de 2015

    ¡Maldita seas tú, tus formas, y tu siniestra soledad!


    Imagen obtenida de Internet


    No será una queja no creas, es hastío y dolor, 
    me duele cada vez que te miro, malvada ilusión... 
    me haces trastabillar, una y otra vez en tu inquieta 
    y ardiente mirada, aunque tengo vacío el corazón.

    Lágrimas por mi rostro ardientes haces resbalar... 
    sin importarte lo solo, triste y solitario que pueda estar 
    ¡Maldita seas tú, tus formas, y tu siniestra soledad,
    que refugio eres de danzantes en las sombras, esperándome a ganar!

    Me apoyé en tu hombro ansiando de tu mano caminar... años arrastrándome, 
    siendo fustigado y creyendo no merecer tu amistad... 
    Islas habitadas por aborígenes, en mis entrañas desgarradas, 
    botan, gritan,  bailan y se emborrachan esperando vomitar.

    Horror tras horror voy viviendo sin descanso 
    y sin paz en alarma silenciosa que me anima a no desmayar.
    Fracaso en mis espaldas brillan a la par...

    Lloro silencioso, aúllo a la mar... 
    velo sus silencios, esperando que algún día tú,
    de nuevo ¡me vengas a buscar!





    Bebamos, amor… de la pasión




    Reservarme, mujer, besos traviesos,
    con sus fluidos húmedos y calientes;
    rétame a beberlos, facinerosos...
    tus suspiros pegajosos y ardientes.

    Invítame  a sentirlos poderosos,
    cargados de pasión, de llama y fuertes,
    a la vez que serán justos y ansiosos...
    besos cargados de emoción, acuosos;

    aquellos que se dan enamorados,
    húmedos, emocionales, ardientes...
    se dan dulces o traviesos... ¡mojados!

    Bébelo mujer, mi ninfa, no agites
    más a este trovador de la palabra,
    ardiente defensor de tus disfrutes.