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    viernes, 24 de octubre de 2014

    Yo la herí, la culpa... fue mía


    Imagen obtenida de Internet




    Cada vez que presiento
    que el amor se me acerca
    y se me quiere adherir, lloro.
    Gimo como un niño sin madre.

    Sus caricias siempre son amantes
    y me dan paz en cada beso,
    en cada caricia de su cuerpo,
    vencida sobre mi cuerpo yerto.

    Inspiro dos veces, entrecortado,
    me peleo, me araño,
    me hiero con insultos soeces.
    Todo en vano... nada me resulta más fácil
    que mi muerte.

    Me angustio, silenciosamente
    quedo, hundido y dolorido.
    Cómo la misma muerte,
    tras el ocaso de su gemido.

    Después... advierto su lejanía,
    evaporándose su imagen en la distancia,
    etérea, vacilante, herida...
    y pienso un solo instante,
    yo la herí, la culpa... fue mía.






    jueves, 23 de octubre de 2014

    Amarnos muy por encima de las horas, los días, meses... y hasta de los siglos




    Me gusta pensar,
    pensar que te tengo,
    que te abrazo
    y que te observo.

    Los dos desnudos,
    los dos cuerpos ansiosos
    por poseer de ambos
    nuestros sentidos...

    Los dos a solas,
    amándonos encendidos.
    Recrear en nuestros cuerpos,
    la incertidumbre
    de habernos querido.

    Amarnos
    muy por encima de las horas,
    los días, meses...
    y hasta de los siglos.

    Me gusta tanto gozar contigo,
    perderme horas tras horas
    por los lugares de tu cuerpo
    más secretos y escondidos...

    Me gusta sentir
    cuanto de amor conocimos,
    a solas, acompañados...
    ¡perdidos!

    Me gusta tanto soñar...
    creer en cuanto he poseído,
    cuando tu eras mi sueño

    y yo solo un desconocido.


    miércoles, 22 de octubre de 2014

    Trazos cortos, sangre caliente

    Imagen obtenida de Internet




    La vida, es un estado permanente e inconcluso
    de sueños, trazos pequeños alargados, deformes
    y dibujados con una tiza negra que, se nos diluyó un día, 
    tragado por ese valle sediento y lleno de piedras, mente universal,
    que un día, tal vez nos habló,
    y que será llamado un día  a ser nuestro destino.

    II

    Desde el silencio,
    acorde este con la razón,
    viajé a caballo de la mente y el sueño,
    y entre tus brazos y tu pecho,
    bajando por tu vientre
    y acoplándome a tu femineidad,
    dejé ir lo que de hambre y sueños
    me golpeaba duramente
    el corazón..

    III

    Te quise mirar
    como se mira un sueño
    y me perdí en tus ojos
    cual ave en un horizonte
    volando sobre la nada.

    IV

    Ardí en deseos de besarte
    y me estremecí al rozarte,
    tus labios eran hielo,
    y escarcha fue
    lo que se depositó en mi piel
    cuando posaste en mí
    la frialdad de tu mirada.

    V

    Fueron los años
    los que me enseñaron
    a diluir el daño
    y a cerrar heridas,
    no obstante, amor,
    la herida del corazón,
    ésta, no, nunca se cerró.

    VI

    Apiádate de mi señor,
    murmuré mirando al cielo
    y sin creer en Dios.
    Apiádate y reza por mí,
    la vida es solo un sueño
    y yo, hace mucho, mucho tiempo
    que me desperté.





    domingo, 19 de octubre de 2014

    Ciega y con el corazón en el envés

    Imagen obtenida de Internet


    Por más que mires al horizonte
    y te niegues el ver la verdad,
    no lo tendrás más presente
    ni hallarás tampoco la verdad.

    Lo sabes, lo buscas inútilmente,
    sabes perfectamente cómo fue,
    no me engañes sutilmente,
    la presa fue ya cazada y la agüé.

    Puedes seguir caminando torcida,
    de frente o al revés,
    no obstante estarás igual de perdida
    ciega y con el corazón en el envés.

    Distribúyete, anda, camina,
    no mires hacia atrás, eres tú y no él
    quien te ha de buscar en su mina,
    la del omnipresente corazón de azraél.



    viernes, 17 de octubre de 2014

    Al recordar cuánto la he amado solo pienso en cuánto ella a mí me amó

    Imagen obtenida de Internet


    Nos dimos un beso,
    un beso cargado de pasión,
    ardiente fue el deseo
    y en el cuerpo una fuerte quemazón.

    Nos envolvimos,
    cuerpo contra cuerpo,
    las pieles encendidas
    inhalando a bocanadas
    nuestro incipiente amor.

    Dejamos que fluyeran,
    nuestros fluidos corporales
    tales como la saliva y el sudor...
    pieles que chocaban sin aliento
    en aquella cálida y aromática habitación.

    Deseos inconclusos,
    de un pasado disfrutado,
    Bocas vencidas en besos llenos de pasión
    en un elevado trance y estado de excitación.


    Seguros y felices fueron sus gemidos,
    o tal vez mi inspiración lo imaginó pero,
    al recordar cuánto la he amado


    solo pienso en cuánto ella a mí me amó.






    jueves, 16 de octubre de 2014

    Jugamos sí, durante días y Ahora nos fallan las palabras


    Me pediste que jugara,
    que simulara el amor,
    que navegara, por tu cuerpo,
    sin vela ni timón.

    Y así lo hice,
    enervando tu pasión
    y enfrentando a dos islas,
    una frondosa y prohibida,
    la otra, de secano y dolor.

    Caminamos algunas fechas
    de la mano,
    acallando duramente
    nuestro corazón,
    pecando de engañarnos mutuamente,
    odiando la distancia que nos separaba a los dos.

    Jugamos sí, durante días,
    hasta que nos llegó,
    casi en un suspiro...
    decirnos adiós.

    Ahora nos fallan las palabras,
    nos falta aliento y perdimos la pasión,
    la misma que, una vez satisfechos, nos desarmó...

    y ahora, ambos nos seguimos buscando en la noche,
    ansiosos por amarnos abrazados, eso sí…

    a nuestro desamor.


    miércoles, 15 de octubre de 2014

    Me pides la verdad...



    Me pides la verdad...
    y la verdad no es más
    que un sueño envuelto
    por una mentira más.

    Te hieres y me hieres.
    Tu desconfianza
    cada día va a más
    ¿acaso lo que quieres
    es poseerme y ser tú y no yo
    quien decida por mí y nadie más?
    La verdad...
    “como si alguien la dijera”.
    Somos humanos,
    la mentira nos vestimos
    por bandera,
    y nos desnudamos la piel
    vistiéndola con quimeras.

    Cuando la posesión se convierte en nave
    y nuestro corazón en vela...
    esperamos que el viento
    sea quien nos lleve y nos sepa manejar,
    soplando bien fuerte hasta llevarnos y hundirnos
    en la alta mar.