Pudiera ser que un beso no sea la vida entera, cierto, sin embargo, somos capaces de pensar que sí y entregar corazón y alma a quien nos lo de. Después, dejémonos llevar y que el tiempo nos abrace con su tic, tac.
sábado, 26 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
Saborear las mieles de tus labios afrutados
Imagen obtenida de Internet
Buenos días amada mía, hoy vengo a recolectar tus palabras, saborear
las mieles de tus labios afrutados
y a aspirar e inhalar el perfume de tu
esencia,
mientras me deleito acariciándote en este, mi sueño bien hallado.
Estás ahí, sentada frente al ordenador,
tus manos acarician las teclas y suspiras.
Me piensas y tus labios esbozan una sonrisa
¿te hago feliz, mi amor? pues ese es mi mayor deseo,
mí
tesoro, verte sonreír.
Surge un gemido involuntario de tu boca,
te asustas y giras mirando hacia atrás.
Por suerte, él, sigue a las bravas,
tal vez pensando en la última jugada
de su equipo en el césped artificial.
No importa amor, tú y yo seguiremos,
continuaremos en este sueño, en el que es grato soñar.
Un sueño del que yo no quiero despertar,
si no es con mi boca en tus labios
y teniéndote contra mi pecho apretada y enamorada.
Sola, sin mi amor, sin esperanzas…
Imagen obtenida de Internet
Con desaliento, noto mi saliva amarga,
agridulce y espesa, se me es difícil tragar,
pienso en ti... mi pequeña amada mía.
Respiro inquieto y profundamente,
intentando serenar el espíritu y,
no lo consigo... siento en mí tanta tristeza,
que el dolor me quiebra y lacera el corazón.
¿Por qué el destino juega
a burlarse de nuestras almas,
incordiándolas con el desapego,
la desazón o el dolor?
¿Acaso no es ya bastante desgracia
haber nacido tan lejos el uno del otro,
sin esperanzas de hallar esa unión
en nuestros cuerpos y en nuestras dos almas?
Algo inhumano me sacude el cuerpo como una descarga,
al pensarte, desearte y con locura querer amarte.
Un pensamiento horrible, infeliz, desapacible y sin
esperanzas,
Y la bilis vuelve a llenar mi boca,
al constatar que tú, sigues muy lejos;
Sola, sin mi amor, sin esperanzas…
jueves, 24 de octubre de 2013
Húmedo, caliente y, tan cercano, que quema mi piel
Imagen obtenida de Internet
Sabor a miel tiene tu cuerpo enfervorecido,
Sabor a miel tiene tu cuerpo enfervorecido,
me pide a gritos que lo posea,
que penetre en su recinto
sagrado, húmedo,
caliente y, ¡tan cercano!
que me quema y funde con mi piel.
Ardes, y me incendias cada célula de mi ser,
hasta lograr quedarnos fundidos el uno a la otra,
quedando absortos y confundidos
al llegar al éxtasis y a la locura más lujuriosa.
No descansamos, ¡no queremos parar!
y no te separo de mi cuerpo.
Tu boca deja que su lengua juegue con mi piel,
hasta se apodera de mi hombría y la hace suya,
sorbiendo a golpe de pecho cuanto de goces anhelo,
sacándome con alaridos de placer,
el néctar dormido de mis entrañas.
Mis dedos, mientras tanto
han estado penetrando en tu lujuria,
jugando con tus suspiros, tus jadeos,
y el llanto de tus gemidos.
Consiguiendo
que tus gritos
se confundan así con los míos.
Tu cuerpo me grita con enloquecedores gemidos
Te busco al entrar y al encontrarte, te observo,
tu rostro señala
cansancio, pero también felicidad.
Ven, mi amor, te llamo. Mi voz es apenas un susurro.
Ven,
entra, cierra la puerta y recuéstate junto a mí.
Necesito tanto tu contacto y tus
caricias…
Estuviste todo el día fuera y nuestros cuerpos necesitan tocarse e inhalarse.
Tu cuerpo se cimbrea voluptuosamente
mientras camina hacia mí,
provocándome un espasmo de placer
y un suspiro de dicha encubierta
nacida desde
lo más profundo de mi pecho.
Nada más poner mis manos sobre tu cuerpo
noto como te estremeces, ahora... ¡bésame!
quiero beberme de un trago tus suspiros...
¿Sabes? necesito acariciarte, lamer tu independencia
hasta
hacerla dependencia y, sí, sorberte
hasta el pensamiento en un suspiro?
Mis manos comienzan a danzar sobre tu cuerpo
dejando
suavemente, pero firme, mi huella sobre tu piel.
Te agitas, gimes y te arqueas de placer…
Mi cuerpo ya desnudo de vestimentas
se aprieta y se funde con un jadeo al tuyo
mientras, mi boca no
deja de besarte,
morderte y lamerte cada pliegue de tu piel.
Tu cuerpo grita, me suplica con enloquecedores gemidos,
mientras arqueas todo tu cuerpo hacia adelante,
tus manos hacia atrás. me sujetas, me abarcas,
sublimando cada uno de mis suspiros,
cada envite de furia sobre tu cuerpo vencido al mío.
Abierto, muy abierto y dispuesto, desgarrado y sensual,
preparado para satisfacer todas mis ansias,
calmando el volcán de mis entrañas
y mis adentros.
Saciando a la vez todos los deseos tuyos en tu universo...
en un éxtasis de placer y goce que nos hace estremecer algo
más que nuestros dos cuerpos... ¡A nuestras dos almas y a nuestro universo!
miércoles, 23 de octubre de 2013
Tú eres el volcán ardiente de mis deseos...
Imagen obtenida de Internet
No te muevas, mi amor, ni te gires,
déjame que pose mis labios en tu cuello
y recorra tu espalda llenándola de besos.
Dejaré a la imaginación que acaricie tu piel
y a mis sentidos ordenaré que te enamoren,
no sea que al despertar de este sueño,
al abrir los ojos, tú… ya no estés.
Pero, no he de preocuparme ahora,
estoy sobre tu espalda y mi boca,
ya humedece toda tu piel y
con lascivia, deseos y lujuria,
se va apoderando de todas tus ansias de mujer.
Tus suspiros van abriendo la sed de mis deseos,
se apoderan de mis gemidos y de cuanto amor poseo.
Ya soy tuyo y al igual que a mí, te domina el deseo.
El calor evapora nuestro sudor y a su vez,
se incrusta cada gota en nuestras entrañas,
derritiendo con pasión a nuestras dos almas.
Ahora sí, tu rostro se vuelve hacia mí,
lo justo para poder apoderarme de tu boca,
entrelazar con ansia tu lengua
y con ímpetu, pasión, y ahogando tus jadeos,
penetrar suavemente en ese húmedo secreto tuyo…
Que desde entonces dejó de serlo para convertirse
para siempre en el volcán ardiente de mis deseos...
martes, 22 de octubre de 2013
Mi pequeña de labios sabor canela
Imagen obtenida en Internet
Te busco inútilmente en la distancia,
intentando saciar mis ansiedades, pensándote,
ansias de un
cuerpo que, a las horas,
estaba dormido, languideciendo humillado y postrado a
su destino.
Despierto, cavilaba esa necia necesidad que tiene el hombre
de
sentirse acompañado,
tal vez en alguna ocasión, hasta amado.
Mi mente no deja de mirar hacia el horizonte,
volando en alas de un
sueño sobre las olas del mar o saltando
y hundiéndome en ellas
para buscarte en su fondo y encontrarte, cálida,
coqueta,
sensual y viva esperándome.
Tan desesperado me hallo, que lanzo gritos y gemidos sordos
clavándose éstos con ardor en mi bajo estómago
y castigándome sin sueños, para
vivir solo de pensarte.
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