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    miércoles, 15 de octubre de 2014

    Me pides la verdad...



    Me pides la verdad...
    y la verdad no es más
    que un sueño envuelto
    por una mentira más.

    Te hieres y me hieres.
    Tu desconfianza
    cada día va a más
    ¿acaso lo que quieres
    es poseerme y ser tú y no yo
    quien decida por mí y nadie más?
    La verdad...
    “como si alguien la dijera”.
    Somos humanos,
    la mentira nos vestimos
    por bandera,
    y nos desnudamos la piel
    vistiéndola con quimeras.

    Cuando la posesión se convierte en nave
    y nuestro corazón en vela...
    esperamos que el viento
    sea quien nos lleve y nos sepa manejar,
    soplando bien fuerte hasta llevarnos y hundirnos
    en la alta mar.




    Lloré y grité... hasta quedar afónico



    Me resguardé del destino
    para que no me hiciera daño,
    me escondí
    como hacen solo los cobardes,
    huyendo a trompicones
    por barrancos y cañadas...
    torpemente
    me fui alejando hacia la nada.

    Cayó de nuevo el otoño
    con sus hojas amarillas
    y blancas,
    y me convertí
    en el ermitaño
    de sueños incumplidos
    y aromas amargos,
    siempre solo,
    entre las sombras
    y abrazado a su soledad nefasta.

    Lloré y grité...
    hasta quedar afónico,
    pidiendo a gritos la muerte,
    nada conseguí,
    estaba solo
    un grueso y fuerte corazón
    seguía con su sabor amargo
    latiendo en mi.

    Destino cruel fue
    el que sin pensarlo
    se alojó a mi vida
    como se habitúan las sombras
    a vivir fundidas con el alma,
    siempre etérea y en el lodo
    del dolor y el desencanto.

    ¿Qué cuál es mi problema?
    ¿qué cuál es mi queja o pena?
    tal vez si os lo contara...
    ya no me pertenecería
    y usted sería entonces... su única dueña.




    martes, 14 de octubre de 2014

    Desvirtuada está la memoria que me asiste, que me hiere

    Imagen obtenida de Internet


    Llevo tantos años intentando escapar de mí.
    Años en los cuales me he perdido
    y encontrado un millar de veces
    para luego volver  a querer a huir.

    Años de amargas e infructuosas aventuras,
    de comienzos felices que acabaron siendo
    trágicos dramas que me golpeaban y me engañaban,
    y convertían mi historia en humorísticas  comedias.

    Tantos años huyendo perseguido por una obsesión,
    una desvirtuada fantasía de creer que existía el amor.
    Falacia tras falacia que llevaba implícita en mis genes,
    heredada quién sabe de qué o de quiénes.

    Me siento cansado, desmadejado y roto como puzle.
    Desvirtuada está la memoria que me asiste y  que me hiere,
    tanto si perdí o gané ¿qué razones me quedan si al final 
    tan solo soy el esqueje de una planta que nació muerta?




    lunes, 13 de octubre de 2014

    Miré al ayer, como se mira un reflejo

    Imagen obtenida de Internet


    Me senté a contemplar la tarde,
    silencioso, taciturno y ofuscado.
    Nada parecía aliviar mi malestar
    por los recuerdos del ayer, casi olvidados.

    Bramó mi pecho de dolor
    al recordar
    cuánto y cómo la había amado.
    Era muy tarde,
    el sol se había ya ocultado.

    Miré al ayer
    como se mira a un reflejo
    y vi como éste se burlaba
    de mi rostro convulso y cansado.

    Levanté del asiento
    mi cuerpo envejecido y exhausto
    y lancé un estertor a modo de grito,
    ¡basta ya de recordar lo que nunca fue escrito!

    Calló de pronto mi dolor,
    se hizo hueco y dueño mi instinto,
    y volví a disfrutar de la noche,
    silencioso, taciturno... y descansado.





    Déjame, mi amiga, decírtelo todo...

    Imagen obtenida de Internet


    Déjame decirte, desde mis silencios,
    cuanto significa para mi
    la amistad que me has regalado.
    Sin que pronunciaras una sola sílaba,
    con una mirada o una caricia a mis labios.

    Deja que te abarque desde la cintura,
    para luego envolverte en un apretado abrazo,
    sin intenciones, sin daños o vacíos innecesarios.

    Hollaré con delicadeza tu sonrosada mejilla con un beso, 
    mientras apretaré tu cintura con envolviéndote en un cariñoso abrazo.
    Tus ojos entonces buscaré con descaro
    para agradecerte con ternura cuanto de ti he heredado.

    No hará falta que me digas nada,
    me bastará con retener tu imagen en mi pupila 
    y desear fuertemente que ese instante
    me deje rememorarlo día sí, día también,
    por los latidos desenfrenados de mi memoria.

    Déjame, mi amiga, decírtelo todo...
    sin palabras y retrayéndome en la distancia
    cuando tú y yo... solo éramos aliento y tiempo
    y nos regalábamos sin hablar y mutuamente nuestras dos almas.



    domingo, 12 de octubre de 2014

    Me cansé del dolor, de las acciones de la carne



    Me cansé del dolor
    de las acciones de la carne
    y del ingrato sabor
    de los no besos de nadie.

    Vacíos insondables
    de un alma que se agotó,
    se resquebrajó de sentir...
    y se fundió de cuanto amó.

    Me hastié de sufrirme,
    de herirme sin sangre.
    De manejar mi histeria
    y de morir un instante cada día.

    De soportar la soledad
    y ejercer sobre mi esencia
    una culpabilidad sórdida y fría,
    aquella que transgredí sin ser mía.

    Quiero beber hasta hartarme,
    hasta sentir que mis entrañas
    vibran y se hinchan
    hasta explotar y dejar de existir.

    Me cansé de dolerme y quejarme,
    de luchar sin poder...
    un poder que no comprendo,
    de una injusta razón para morir.

    Quiero contar aquí mi historia,
    una verdad desapasionada y doliente
    de un fracaso o tal vez, de un ocaso...

    !el de mi propia muerte!


    Ella vive perdidamente enamorada

    Imagen obtenida de Internet



    Ella, vive perdidamente enamorada,
    y se duele, llora y lamenta de su incomprendido amor.
    Pide con enorme devoción y pasión el ser correspondida.
    Mirando al cielo encendida, más no parece ser oída,
    pues solo consigue “palpar” muy triste,
    la espalda del silencio y la fría mano de la desilusión.

    Ilusiones que truncó de una magia sin esperanza,
    nunca empezada y constantemente inacabada.
    Tal vez hasta mal entendida... de una ilusa sensación de vacío, 
    sujeción y sostén de una nostalgia sin desenlace.

    Pasajera de su tiempo, cabizbaja y compasiva,
    se sitúa en la esquina de su vida y piensa con preocupación;
    recapacita sobre lo que la apena, le duele y agita.
    Siempre doliente, viva, aunque también, muy perdida.

    La vida fue muy injusta con ella y se siente herida,
    quizás no herida de muerte, aunque así es como se siente.
    Ella, solo busca creer en el cambio, en la vida.
    Aunque siente que sus entrañas la mienten,
    que la engañan... y que para ella,
    tal vez la vida o la felicidad... no existen.




    jueves, 9 de octubre de 2014

    Me gusta esconderme en tu sonrisa

    Imagen obtenida de Internet

    Me gusta creer que puedo esconderme en tu sonrisa 
    y que soy tu tacto y hasta puedo sentir 
    la caricia de tu piel cuando te acaricias.
    Creo ser tu aliento cuando sientes un beso.
    Pese a que ese beso no provenga de mis labios 
    y no haya sido proveniente de mi boca.

    Me gusta creer que soy tus latidos,
    y estar dentro de los suspiros de tu pecho
    cuando lanzas esos gemidos estando tu cuerpo amado  
    y tú lo disfrutas y gozas con delirio y pasión.

    Quisiera introducirme en tu sangre
    y navegar como oxígeno por tu pecho
    hasta hacerme en tu cuerpo indispensable.

    Te ansío tanto, amor, que hasta finjo ser tus manos 
    cuando en la penumbra de mi habitación me acaricio 
    y me doy con libertad al placer solitario...

    Y qué lástima mi amor...
    que al despertar descubra con desencanto
    que todo esto no será jamás más que un deseado 
    e insatisfecho sueño.



    miércoles, 8 de octubre de 2014

    Rodearme de sus brazos y extasiarme sin más


    Imagen obtenida de Internet




    Mi corazón me grita ronco,
    bombeando sangre,
    salpicando mis silencios
    con el ardor de la carne.

    Instigando hambriento
    a sacar mis garras
    y a desgarrar mis ansias
    arañando la tarde.

    Evoco ilusiones que encerré
    en un frasco de cristal,
    transportándolas al ilusorio
    efecto de mi cerebro,

    tal vez para engañarme, no lo sé,
    "si acaso por mí, fuese sincero."
    El caso es querer y fantasear
    creer que me lo creo.

    Isotopos irritantes
    que me excitan la imaginación,
    cayendo en desgracia
    al mirar mi reflejo en el cristal
    y contemplarme.

    Rodearme de sus brazos
    y extasiarme sin más.
    Esa es la ilusión del corazón
    y el máximo pecado de mi carne.