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    sábado, 21 de septiembre de 2013

    Como un borracho a la botella de licor


    Imagen obtenida de Internet

    Me conociste siendo frío como el hielo
    y estando desilusionado y apático con el amor,
    dispuesto solo a dejarme llevar por el deseo
    como un borracho a su botella de licor.

    No puedo decirte ni expresarte cómo lo lograste,
    si acaso dejarte mirar en el fondo de mí mismo
    o abrirme el corazón para que entres tú misma en él
    y así dejar que te adorare sin tener que pensar en
    ¿qué pasó? o ¿en qué hago yo aquí?

    Más no importa si el hielo de esta coraza se deshizo
    o si una vez, inocente de mí, culpé de mi desgracia,
    al amor… hoy tan solo me importa que tú existes
    y que fueses la brillante llama que me desarmó.



    viernes, 20 de septiembre de 2013

    Me dices, temblorosa, lo que me amas



    Imagen obtenida de Internet


    Qué lindo puede ser oír una voz susurrante
    temblando y emocionada y apoyada sobre tu espalda
    diciéndote dulcemente al oído ¡te amo!

    Por eso tú me dices, temblorosa, que me amas.
    Yo, solo me abrazo a tu cuerpo que yace sobre mi cama
    y espero silencioso a que mis labios pronuncien
    lo que tanto desea expresarte el alma.

    Qué silencio cómplice cuando, pegados tú y yo
    piel con piel, surgió el beso y la ternura puesta
    en nuestros labios nos dieron alas en los pies.

    Allí nuestras manos enlazadas,
    dieron rienda suelta a nuestra fiebre desatada,
    queriéndonos con pasión, dulzura
    y a la vez con desesperadas ansias.

    Nuestras entrañas van llenando cada hueco, cada muesca
    o marca, que penetran profundamente nuestras bocas, mientras nuestras almas eternamente se mantenían abrazadas.








    miércoles, 18 de septiembre de 2013

    Puñal que aún persiste clavado en mi entraña

    Imagen obtenida de Internet


    En esa lejanía donde se sustenta tu carácter,
    vive la insolente soledad que me apacienta.
    Ceniza aún caliente de lo mucho que te quise.
    En el olvido, atrapada y con llorosa sonrisa nerviosa.

    Puñal que aún persiste clavado en mi entraña,
    que me grita desde dentro cuanto te añoro.
    Queriendo condenarme por cuanto espero,
    buscando a la dulce ensoñación de un ¡te quiero!.

    Furtiva escapa el agua derramada del ayer,
    en estos ojos que un día te admiraron, amaron y protegieron.  Más hoy sacan la fiereza y la frialdad con que un leal guerrero saca su furia furibunda y acaba, sin pensarlo, con cuantos a ti te faltaron o te hirieron.

    De egoísmo e ingratitud tratan al amor los que sufrieron, 
    mientras se dan golpes en el pecho creyéndose cruzados caballeros, llevando la palabra de Dios manchada en sangre.

    Apático Triste, desolado y solo. 
    Siento que me diluyo en el recuerdo incierto, 
    mientras asoma a mis ojos una lágrima en forma de luz, 
    la del amor que aún añoro y espero...




    lunes, 16 de septiembre de 2013

    Me sacio con la sed lujuriosa de tus labios

    Imagen obtenida de Internet


    Me veo viviendo en un sueño Y en él me aproximo a ti, 
    siendo tu único dueño. 
    Me acerco, me apodero de tu boca
    y me sacio con la sed lujuriosa de tus labios.

    Mis manos no se están quietas y te acarician con la voraz avaricia de un náufrago. 
    Te subyugan palpando tus eróticos nacimientos, 
    penetrando con sus dedos en tu húmeda oquedad secreta.

    Siento que un pensamiento me atrapa y agrede
    y no es otra que tu orgasmo que me grita desde tus adentros, 
    Intentando parar lo inevitable mientras yo, que buscaba ser eterno, me desboco.

    Te miro y son tus suspiros los que aspiro con ansias.
    Tus ojos me encienden, enervan y vuelven loco,
    porque eres mi diosa, mi hermosa divinidad del amor,
    conmoviendo a este humano enamorado y satisfecho.





    domingo, 15 de septiembre de 2013

    Una tormenta de sabores, mezcla de hiel y vinagre

    Imagen obtenida de Internet


    Cae con fuerza la oscuridad sobre mi alma,
    pesan horrores y lastiman mis dolores,
    aquellos que me afligen y hieren mi calma,
    flagelándose con sus desangelados temores.

    Me asisto con pensamientos que quieren ser más que yo mismo, 
    entre las sombras y las tinieblas como si fuesen un seísmo, 
    logrando éstos sacudir las entrañas de mi cuerpo 
    como lo haría un cataclismo.

    Me dejé envolver por el dolor, mostrando mi piel llena de llagas 
    y heridas e intentando recobrar las fuerzas que me han sido quitadas. 
    Diluidas éstas entre socavones de nervios y vísceras perforadas: 
    pendiente tan solo de suturarlas o sanarlas, con mis lágrimas más veladas.

    Una tormenta de sabores, mezcla de hiel y vinagre me persiguen, 
    aplastándome contra la roca de mis temores, 
    batallando entre el amasijo de mis pesadillas sin que éstas me amarguen 
    o se deshagan de una vez de este terror, en dulces y ya olvidados desamores.




    ¡Qué fácil es todo cuando estás enamorado!




    ¡Qué fácil es todo cuando estás enamorado!
    las palabras fluyen fáciles, naturales, 
    casi ecuestres o sibilinas,
    se disfrazan de flores, aroma a primavera y a poesía;
    enamorando a quienes van dirigidas.

    Sus letras son versos, notas o sonetos,
    Música en definitiva en forma de
    canciones que van veloces y raudas a sus almas
    y que se incrustan en sus entrañas adormecidas,
    dando a sus corazones la felicidad de verse correspondidas.

    La felicidad que nos depara el amor,
    no es comparable a ninguna otra alegría,
    ésta es la principal,
     única y jamás debe de ser reprimida.

    Ese es el motivo de cantarle al amor,
    tenerlo siempre presente, mimarlo, sentirlo
     jamás obviarlo…

    para que siempre se quede contigo.


    Una marcha final hacia la verdad





    Sigue pasando el tiempo, sin esperas…
    se me incrusta en los poros,
    penetrando lentamente en mis entrañas;
    la angustia es constante, difusa e inquietante.

    Nada es realidad ni lo es la mentira,
    se me aparece una última visión y,
    no es la que esperaba…
    es el adiós, buscando llevarse mi alma.

    Dejo que me abrace, ella me quiere, yo no la rechazo…
    no será una despedida más,
    tal vez un hasta siempre o un hasta luego,
    después será la libertad quien me abrace o me maldiga.

    Será mi adiós a la miseria, al desencanto,
    una marcha final hacia la verdad
    o una bienvenida a lo inesperado,
    o el rechazo a una vida que no se sabe ser vivida.

    Pero no importa, lo que tenga que venir, vendrá,
    daré cuerda al reloj y lo dejaré pasar,
    él será quien descargue esta pila que tengo por corazón;

    doliente músculo palpitante
     inseparable e indivisible del alma.


    sábado, 14 de septiembre de 2013

    No dejaré jamás morir mi sueño





    Me dormiré para, en mis sueños, buscarte,

    iré tras tu aurea, humo indolente, esquivo y burlón,
    acariciando una sola idea en mi mente;
    estirar mis dos manos y alcanzarte.

    Caminaré obsesionado, obcecado e insistente,
    al igual que ya hizo un templario vivo, penitente,
    él llevaba en sus manos  una cruz dorada,
    y yo llevo en el corazón
    tu bella imagen radiante y adorada.

    La suerte está echada, mi amor amada,
    no habrá Dios que pueda anularme o herirme,
    si al fin te tengo a mi pecho abrazada.

    No dejaré jamás morir mi sueño,
    este ha de vivir en mi hasta alcanzarte,
    y adorarte mi amor,  acariciándote lujurioso,
    o morir,  si acaso, escaso de sueños
    o de tristeza  por no encontrarte
    y a los ojos del mundo, lograr amarte.

    .

    viernes, 13 de septiembre de 2013

    Me duele, sí… me hiere y duele horrores

    Pintura de José Gabriel Acuña pintor y escultor colombiano


    En esta tristeza en la que me consumo
    que se hizo un día dueña de mi alegría,
    duermo tristemente buscando en el sueño,
    la ayuda, siempre inestimable del alma mía.


    Tengo la esperanza puesta en que ésta sepa ahuyentar
    al cuervo de mal agüero que vive en mis adentros
    y que vuela profundo, infatigable y en círculos,
    recorriendo el interior de las entrañas doloridas mías.


    Hoy no me siento dueño de nada,
    ni siquiera del aire que entra en mis pulmones,
    todo es regalado, prestado, usado o viejo.


    Carezco hasta de lo más imprescindible,
    no sé, tal vez... ¿amor propio, orgullo o dignidad?
    Me duele, sí… me hiere y duele horrores.


    Más, ¿de qué me sirve pedirle explicación a un necio?
    Lo que padezco me lo gané a pulso,
    por lo tanto nadie tiene culpa de lo que soy,
    de nada me sirve seguir buscando dónde fallé
    o a quienes necesitaba con tanto ahínco…


    En esta fase de pensamiento... mis dientes rechinan de furia,
    cólera y desesperación, a la vez que mis ojos se anegan de llanto, 
    no me siento culpable de lo que fui, 
    solo la víctima de lo que jamás logré conseguir o ser ¡feliz!