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    sábado, 4 de mayo de 2013

    Tus besos, mi amor, me llevaron al dulce delirio





    Tus besos, mi amor, me han llevado al dulce delirio,
    con tu ternura, dulzura y sensualidad.
    Me inundaste las entrañas de deseo, placer, amor y libertad.
    Eres toda la pasión que anhelaba y ansiaba, mi amor.


    Estar contigo hoy es tener la dicha imaginada
    tanto tiempo deseada y soñada.
    Contigo es vivir y estar en los límites del mundo,
    viviendo a horcajadas y al galope, la vida, así sin más.


    Te hiciste dueña de mí y me dejé acariciar por tus besos,
    que incendianron cada pliegue de mi piel,
    sin dejar un milímetro por descubrir o mimar.


    Luego me dejaste el timón de tu velero
    y me deslicé por todo tu cuerpo,
    manejando hábilmente mis manos,
    mis labios, lengua... y cuerpo, como una serpiente en celo.


    ¡Y te amé y gocé con tal frenesí y ansiedad
    que no paré hasta lograr subirte al cielo,
    como si estuviésemos en el Olimpo
    o fuésemos los dos parte de los dioses eternos!




    Del amor hui desorientado y confundido

    Imagen obtenida de Internet


    Qué corta es la ruta la del sentimiento
    y que gran osadía enarbola por bandera el corazón.
    Pedirnos tanto sacrificio, para después
    olvidarnos sin más, sin otra pena ni dolor.

    Del amor hui desorientado y confundido,
    con la mirada perdida y angustiada,
    nublado por las lágrimas el cristalino.

    Mi rostro, ennegrecido de culpa, se asemejaba
    a la cara de un niño chico,
    lloroso, mocoso y perdido.

    Hacía mucho tiempo que mis pasos
    equivocaron la ruta
    y ya era demasiado tarde
    para forzar la marcha y volver atrás.

    Ya se me habían escapado las ganas
    y no me veía con fuerzas
    ni con ilusiones suficientes para volver a empezar.

    Mi mente no paraba de culparse
    y me decía lo inútil que había sido,
    ¡cobarde también!

    Ella siempre supo que no mentía
    ni exagerada, me conocía muy bien,
    ¡sabía que decía una gran verdad!





    viernes, 3 de mayo de 2013

    Su esencia me ha robado el alma



    Imagen obtenida de Internet



    En el lecho he derramado los pétalos azules
    que un día fueron objeto de su capricho,
    los que supieron guardar para siempre, 
    el aroma inconfundible que desprendía la rosa de su cuerpo.

    Quedando así, fijo en mi ADN y perenne en mi cuerpo adolorido,  incrustado en cada poro o muesca sangrante 
    de mi cuerpo por su esencia o su sabor.

    Consiguiendo embriagarme, 
    embrujarme hasta poseerme 
    con su intenso perfume de mujer visceral
    impregnando mi piel con su aroma.

    Así fue como logró hacer estallar mis entrañas
    como un volcán en erupción, 
    al mismo tiempo que yo me fundía con ella 
    y al hacerlo la poseía el alma entera.

    Dejé entonces de resistirme, 
    ¡Era suyo! su esencia me robó el alma, 
    ya que al corazón, celoso, 
    hacía mucho tiempo que ya era suyo 
    y de mi cuerpo, ella, y solo ella, lo disfrutaba.




    Cegado por el deseo y la lujuria

    Gif obtenido de Internet

    Se desliza… víctima inocente de mis manos.
    Su vestido de seda, rojo,
    aquel que acaricia sus hombros nacarados
    y que provocan mis celos,
    llevado del deseo y la excitación.

    ¡Tanto es mí deseo¡ que mi cuerpo arde sofocado.
    En mi mente, nublado por la lujuria,
    la veo bajo mi cuerpo fundida ya a mis entrañas
    o haciéndola mía de mil formas.

    ¡Dios! ¿Estaré loco de amor?
    ¿O mi cuerpo sólo busca satisfacer su pasión?
    No me contesté y di cómo callada mi respuesta.

    Ella ya yacía desnuda en nuestra cama
    y me llamaba excitada, agitada de calentura.
    Me dejé atrapar.

    Sus manos, como brasas,
    me atraparon ardientes y lujuriosas,
    sus labios besaron mi piel,

    y lograron que me fundiera por entero.






    jueves, 2 de mayo de 2013

    Cuarenta y un días encerrado, enjaulado

    Imagen obtenida de Internet


    Cuarenta y un días encerrado, casi enjaulado,
    y la impotencia que siento, me parece eterna,
    a la vez que innecesaria.

    Puede parecer que estoy con falta de fe
    y de esperanza, y es cierto,
    la busco y no llegaran ni imaginarse cuánto
    de tan vacío e inútil que me siento.

    Ya no sé dónde más mirar
    estoy tan cansado... miro incluso en las profundidades de mí mismo, 
    hasta recorrerme por entero y... es inútil, no me hallo 
    ni consigo encontrar nada que me haga cambiar de opinión o recapacitar.

    O acaso (quizás) recuperar la ilusión o las esperanzas.
    Cuarenta y un días encerrado, enjaulado...
    Eso para un desesperado como yo es ¡toda una vida!


    Un orgasmo, el éxtasis, después...




    Sus besos produjeron en mi interior,
    las incendiarias chispas de una loca pasión,
    culpables de avivar en mis entrañas,
    un enorme fuego abrasador.




    Ella disfrutaba conmigo y jugaba con su picardía,
    al delicioso juego del amor.
    No lo dudé y me dejé llevar,
    me gustaba la idea de ser usado,
    y dejé que ella, por instantes, fuese mi dueña
    abandonándome por entero a sus caricias
    cargadas de sensualidad, deseo y pasión...




    ¡Qué gozosa virtud fue el sentirme suyo
    y a mi vez saber que ella, fue solo mía!
    Nuestros cuerpos latían al unísono y al mismo ritmo,
    sudorosos y agitados, gimiendo ardientes nuestras bocas,
    chocando en lascivos besos, mezcla del deseo, furia y desesperación.




    Llegado el ansiado instante, el orgasmo, ¡EL ÉXTASIS!
    Llegó la calma, la inquietud ¡EL DOLOR!
    ella volvía a su hogar… junto a su esposo, y yo...
    a esperarla seis nuevos horribles días más
    abrazado desolado a mi miserable desesperación.





    miércoles, 1 de mayo de 2013

    Este horrible compartimento


    Imagen obtenida de Internet



    Hoy abandoné mi cuerpo para saber
    qué se sentía, triste fue el contemplarse, 
    aún más doloroso descubrir que nadie 
    parecía darse cuenta que me iba.

    Desde la altura observé durante largo rato
    "aquello", el horrible compartimento
    que había habitado durante tantos años,
    y sentí una honda y pesada tristeza,

    Suspiro largamente y pregunto al silencio;
    «¿seré el único humano en errar tan estúpidamente 
    o esa es la condición “sine qua non” para poder ocupar
    "tal derecho al trono"?

    Por supuesto, el silencio… no me respondió.



    ¿Fue invierno o fue primavera?

    ¿Fue invierno o fue primavera?
     cuando, sin pensar, te dije atropelladamente:
     «me gustas ¿quieres venir al cine conmigo?».
    Me miraste, entre divertida y asombrada,
    quizás preguntándote «¿y quién es éste?».

    No, tuviste razón, es cierto que aquel día
     no me quedé para recoger sus trozos pero, tú entiéndeme,

     no quise entonces aprovecharme de tu dolor.
    También es verdad que no volví más tarde para recordarte

    "mi hazaña".

    Por esa razón no te acordabas de aquel joven,  quién, 
    en un alarde de valentía,
    se deshizo a puñetazos del facineroso
     que ese día te destrozó el corazón.

    Y hoy aquí sigo, preguntándome,
    ¿fue invierno o primavera...
    cuando la mujer que más amaba... 
    me rechazó y destrozó mi corazón?




    De sus labios y de sus “te quiero”


    Ella es la que me inspira... 
    aunque mi inspiración viene y se va,
    porque sus alas son largas y no tienen
    ningún control sobre su vuelo,
    mucho menos puede controlar sus palabras.

    Y sí, a mis emociones me las retrata,
    juguetonas y traviesas…
    también es cierto que juega con ellas
    y me las vapulea…
    sin ninguna clase de miramiento.

    Por todo ello me deshice de su nudo y de la razón
    pensando que mis pasos hacia la verdad,
    serían más rápidos y certeros.
    Y me encontré que, al darle la vuelta al nudo,
    y liberarme, quedé preso para el resto de mi vida,

    de sus labios y de sus “te quiero”.