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    viernes, 4 de noviembre de 2011

    Silenciosa, la amapola, sus pétalos abren al día





    Silenciosa, la amapola en la mañana,

    sus pétalos abren al día.

    Nos ofrece su hermoso talle,

    su preciosa boca roja desprendida...

    Ofreciendo al sol,

    su mas esplendorosa y bella sonrisa.



    Cómo un manto de verdor,

    su cuerpo extiende,

    llenando la tierra,

    de luz, paz y alegría,

    muchísimas semillas florecen...

    y aun es más fresca su sonrisa.



    ¡Que delicia verla extenderse

    sobre sus delicados tallos,

    esperar al sol a la mañana

    y llenarnos los ojos con su sonrisa,

    su frescura,  aroma y alegría...!


    Hoy salí al encuentro de mi alma...



    Hoy salí al encuentro de mi alma...
    viajaba solo,
    dejaba atrás los recuerdos...
    y las sorpresas vistas con mis ojos.

    ¿Qué demonios buscaba...?
    ¡ni yo mismo lo sabía!
    el resquemor de haber perdido... una Ilusión (supongo)
    era lo que más... de mí.... yo odiaba.


    Según mis pasos aproximaba...
    mis entrañas se encogían
    y el latir de mi corazón exaltado
    se aceleraba en mis venas...


    La vi sola... presumida y a la vez,  altanera,
    No me preguntó a qué venía...
    solo esbozó una sonrisa,
    humedeció sus labios... y suspiró,
    entreabriendo sus piernas...
    ¿me desafiaba... o solo se burlaba?


    Mis hombros parecieron achicarse...
    y envejecí en mil años.
    Solo de mirarla... mis cabellos se erizaron
    y mi piel... se enmoheció.

    Tanto llegué a amarla que; con mi alma se quedó.
    Y ahora... soy incapaz de no querer olvidarla,
    ¡cómo incapaz fui de recuperar... su amor!


    miércoles, 2 de noviembre de 2011

    "Por estar contigo... mi amor"



    Si estuviera contigo amor...
    cerquita muy cerquita,
    ¡hasta quemarnos el aliento!
    mis manos en tus manos,
    mi cuerpo pegado a tu cuerpo.

    Y tus labios...
    húmedos y calientes
    provocando calentura en mi boca...

    Recrearía cada instante guardado
    en mi memoria  pues,
    ¿como olvidar aquel día...
    y el beso tuyo en aquella noche loca?

    Te pienso amor...
    al tiempo que sentimos nuestros cuerpos,
    como, dormidos... se hablan y se tocan.
    atesoré todas esas horas,
    como atesora el avaro,
    las monedas de oro, que roba...

    Tan dentro de mi y tan hondo
    te guardaría, que,
    por más que quisiera olvidarte...
    prendida y en mi pecho,
    ¡te quedarías para siempre!

    En este corazón deshecho...
    que vive, casi sin querer, la angustia…
    y que navega por un río sin cauce

    y que se duele de las lágrimas... de la aurora.


    ¡Mírame, mi cielo...!




    Mírame, mi cielo, estoy tan próximo a ti,
    como lo pueda estar el hálito ardiente,
    de un amante fogoso y ardiente;
    en el lecho cálido de la piel de su amada...

    ¿Me sientes ya, amor...
    sientes mi piel cálida
    deseosa de ser,
    por tus labios... besada?

    Tu anhelo... es más fuerte que yo
    tu deseo es mi calentura que
    me grita desde mis adentros;
    pidiendo poseer tu endiablada hermosura.

    Eres Tierra y, yo, soy tu cielo,
    más abajo está el infierno donde,
    mi cuerpo yace en llamas,
    esperando tu cuerpo y tus deseos.

    Yo soy la luz…
    y tú eres la oscuridad donde
    penetro hacia tus entrañas...
    mi cuerpo sobre tu cuerpo
    mis deseos por encima de tus ansias...

    Y aquí estoy amor...
    observándote,
    desde la distancia...
    tan ciego y enfermo de amor...
    que sin tus caricias, ni tus besos;

    tu ausencia... me mata.


    ¿Que te amo...? ¡Ya tú lo sabes!



    Que te amo,
    que sin ti, no soy nada...
    que me vuelves loco con tu cariño,
    y que esa es precisamente la razón de querer
    seguir siendo, para ti, como un niño,
    Eso… ¡ya tú lo sabes!

    ¡Que necesito que me guíes y me riñas,
    cuando llegar a ti, yo no consigo!
    ¡Necesito de tus abrazos, de tus besos,
    y hasta del aire que respiras y no consigo!

    Te quiero solo para mí,
    para sentir la forma de tu piel como abrigo
    y que me ames... como yo te amo a ti,
    con desespero, como un salvaje o como un niño.

    ¡Ay, mi amor...! solo soy, lo que tu ya sabes...
    un necio, un desequilibrado o un mendigo... de tu cariño,
    pero, ¡te amo, mi amor...!
    como un hombre puede amar a sus sueños, 
    ¡o a su deportivo !



    Soy el frío espejo de mi alma





    En cada segundo
    donde veo mi vida,
    siento esa angustia
    inundarme las entrañas.

    Rezuma en mí ese quebranto
    de no ser... nada.
    Obviar tanto...
    para no querer...
    sentir lástima de mí mismo.

    Incluso hasta llegué a herirme;
    sin ninguna arma...
    solo pensarlo, me hace daño.
    Soy el frío espejo de mi alma
    y a ésta... solo la reflejan mis lágrimas.

    Caricias vividas, son hoy...
    puro recuerdo... del olvido;
    me aislé... sintiendo frío,
    y ningún apego hacia mí mismo,
    forzándome a ostentar la bandera,
    de una felicidad sin ningún sentido.

    Cuántas semillas sembré,
    y cuánta cosecha recibí,
    raíces mustias fueron del ayer...
    rebosantes de amargura.

    Y aquí sigo... doliente... cansino,
    en estos atardeceres donde,
    tal vez... hasta fui feliz,
    hallando la cruz y el castigo...

    ¿Recibí lo que planté o sólo recibí...

     Lo que tanto mendigué?


    martes, 1 de noviembre de 2011

    ¡Empapándonos de sexo y sudor...!






    Al fin los dos solos, amor...
    el aroma a rosas de tu perfume
    me incita a desear tocarte, desearte...
    y a besar cada pétalo de tu piel.


    Paso mi lengua por cada pliegue,
    por cada línea de tu piel;
    buscando cómo darte el mayor placer
    y así, entrelazar nuestras lenguas
    para bebernos por entero,
    sin dejar escapar ni una sola gota,
    ¡empapándonos de sexo y sudor...!


    Redimimos nuestras pieles
    tan desesperadas y olvidadas
    por esta eterna cruzada en el tiempo;
    ¡por estar separados los dos!


    Lamemos cada porción de nuestros cuerpos
    intentando llegarnos a las entrañas,
    en eternos besos de pasión,
    para después… yacer y dormir;
    los dos satisfechos, adoloridos y vencidos...

    ¡en los brazos del amor...!



    Mi labios haces arder como una llama...


    Tus silencios son la savia,
    De un mundo nuevo por descubrir.
    Son caricias por recibir del mañana,
    En la busca continua de nuestro ayer.

    Esa extraña luz en tus ojos,
    Y esa sonrisa pícara tuya, que me sonroja,
    Mis labios haces arder como una llama...

    Y el ansia por besarte la boca,
    Amenaza con fundirme a tu piel,
    Estallando los dos al unísono,
    El volcán en llamas de nuestro ser.

    Y son nuestras dos bocas
    Una rosa y un clavel fundidos...
    Pereciendo, las dos brasas,
    En el goce de los sentidos.


    Somos el eje instantáneo;
    De dos almas buscándose...
    Y el ocaso se nos funde…
    Yo en tus brazos...

     ¡y tú en los míos!


    En esta claridad del mediodía

     
    En esta claridad del mediodía,
    lejana la mañana ya...
    siento como se me desvanece la esperanza...
    de volverte a encontrar.

    Pasaste junto a mí,
    como una estrella fugaz...
    dejando en mi cuerpo tu calor,
    y sin rozarme apenas,
    me acariciaste con tu luz, el alma.

    Te metiste en mis sueños.
    y robaste mi alegría...
    ahora solo soy,
    un muñeco sin vida;
    un fantasma Ilusionado,
    un imberbe al que le robaste la vida.

    Soy un irreverente poeta,
    cargado de letras sin formar
    esperando la vuelta de una estrella,
    a una estrella fugaz y evanescente...
    que me robó el alma, sin darse mucha prisa.


    De locura... esta añoranza mía,
    nunca estuviste en mis brazos,
    tus labios jamás me han besado.
    y tu cuerpo jamás acaricié...

    y sin embargo... ¡cuántas veces lo soñado!


    Mi amor, te siento lejos...



    Siento añoranzas amor...
    de esos primeros besos,
    de tus labios encendidos...
    y de tus caricias melosas
    que incendiaban mis sentidos.

    Te amo...

    Y es este amor
    el que me hace extrañarte
    y perderme,
    en ese limbo de pesadilla;
    como castigo...


    Si supieras amor...

    Cuánto añoro tu aroma
    y ese aliento afrutado que,
    me incendian de deseos,
    torturan mi cuerpo;
    y laceran mi espíritu resentido.


    Te siento lejos...

    Y aún así,
    me parece escuchar tus latidos;
    resonando en mi boca
    al posar mis labios,
    en esa almohada que,
    fue y será... nuestro mudo testigo.


    Cuanto te amo, mi amor...
    no sé es en sueños... o estoy dormido
    sin embargo sé que eres o serás,

    mi dueña... ¡o mi destino!


    La lujuriosa batalla del amor




    Cuántas veces ese retrato tuyo,
    que al mirarlo me hacía enmudecer,
    al sentir esa mirada tuya en mi pupila;
    ¡quemándome la piel...!”


    Eres la llama que quema mis gemidos,
    disolviéndolos en tu agua cristalina
    y ésta me quema al entrar en tu boca,
    inundándome las entrañas de placer...


    Te sueño... y en ese sueño,
    soy fuente donde fluye agua fresca...
    allá donde tu boca sedienta inclinas a beber.


    "Te amo”
    y es este amor mi prisión, pues;
    al amarte... me enclaustro,
    ¡en los brazos de ese amor!


    Si acaso... solo fueras una flor...
    absorbería tu aroma en un instante
    y luego... ¡te pediría perdón!


    Como al Cáliz, dieron el poder
    sobre los hombres…
    a ti te lo dieron sobre mí,
    y ahora… navego en duelo,
    en silencio… tras haber perdido...

    la lujuriosa batalla del amor.