Pudiera ser que un beso no sea la vida entera, cierto, sin embargo, somos capaces de pensar que sí y entregar corazón y alma a quien nos lo de. Después, dejémonos llevar y que el tiempo nos abrace con su tic, tac.
domingo, 26 de febrero de 2017
lunes, 13 de febrero de 2017
La dama negra, la muerte…
Imagen obtenida de Internet
Si supiera hacer andar en mis entrañas la fuerza de la vida,
sin
quitarle un hálito de rabia a lo que me empuja
y exige echar fuera de mí cuanto
me asfixia o me desvela.
Si pudiera dejar de pensar tanto en lo que me anula,
para dar
vida y luz a mis sueños,
antes que volvieran a dormirse en primavera.
Si viviera y no solo respirara, con un corazón latente y vivo,
que no solo se dedicara a llevar oxígeno al cerebro
sino también, lo alimentara
de vivencias,
sueños maravillosos y esperanzas.
Tal vez entonces estallara en un arcoíris inmenso,
radiante y
sublime, cargado de experiencias,
de amores apasionados ¡con sensaciones,
emociones exaltadas y jubilosas enseñanzas!
Si no estuviera para el amor ya muerto,
indemne esperaría a
cerrar este capítulo
de insidiosos pensamientos.
Zarpazos de la muerte que me desgarra sin pudor
las entrañas
en un cruel abrazo.
Catarsis de un orgasmo envenenado
que dura ya un infinito
sufrimiento.
Para dar por fin mi último suspiro al aire,
homenaje a la dama
negra, la muerte
¡y a su macabro y despiadado beso!
lunes, 23 de enero de 2017
Espérame en el cielo, no tardo, voy llegando
Espérame en el cielo,
no tardo, voy llegando,
te rozo, acéptalo,
juntos tú y yo, luchando.
Lo hicimos en la tierra
y nos dejamos ganar,
olvidando antes soñar,
y perdimos la guerra...
Ya llego, abrázame,
eres la estela, guía
insomne de mi infame
proceder, mi abadía,
quiero morir junto a ti,
bebiendo de tus labios,
sabiendo que en ti vertí
amor, pasión, ¡orgasmos!
domingo, 22 de enero de 2017
No necesito enemigos ¡yo soy el enemigo!
Imagen obtenida de Internet
Qué se puede hacer cuando ya no se tiene alegría,
cuando ves que el tiempo transcurre sin ilusión o fe.
Cuando cada segundo deseas sea el último...
y no pasa nada... sigues respirando, con vida.
Me duele tanto saber que no soy más que un punto en la nada,
una efímera y seca mota de polvo, sedienta
y capaz de soñar o ¡volver a creer en las hadas!
Odio en lo que me he convertido, ¡mustio y sin alma!
Hereje sin sueños, sin ilusiones, fe o esperanzas...
Cargado de dolor, desesperanza o añoranzas,
llevando todo a mis espaldas, sin quedarme nada.
Me grito fuerte, sin querer mirarme en el espejo,
¡Basta de flaquezas, quejas o lágrimas ingratas,
eres tú quien te flagelas, pides muerte o te matas!
jueves, 12 de enero de 2017
Ya… ni me queda orgullo
Imagen obtenida de Internet
No hay tiempo, las manecillas del reloj no paran de girar.
Tiemblo
y no es solo porque mi tiempo se acaba,
la soledad, espantosa, se agita de
placer con solo mirarla.
Hace años que se me abrazó y ahí sigue, pegada a mí y
encantada.
No la culpo, mi cuerpo es cálido, confortable y mullido,
relleno todo de carne y grasas.
Las hay insalubres, también saturadas.
Pero ¿qué le importa? ella solo se alimenta
de mi desgracia.
Una sola vez logré escaparme y,
casi consigo evadirme de su
abrazo,
volverme invisible a sus ojos, opaco también a sus antojos
pero, solo
fue un segundo.
En el siguiente, me poseyó y me hizo suyo.
Hoy, apenas un segundo atrás,
la veo solazarse zampándose con
gula mi destino.
jueves, 15 de diciembre de 2016
Sin fe, ganas ni tiempo, triste veo pasar el invierno
Imagen obtenida de Internet
No hay día en que no piense en escribir poesía.
Aunque,
tristemente, no haya en mí ninguna alegría.
Si la escribiera haría palidecer a cualquiera
de tanta
tristeza y melancolía que pondría.
No, ya no me queda tiempo y paciencia no
tengo.
Tampoco dispongo de arte o sabiduría,
aunque todavía me sienta capaz de derramar la sabia vieja
de
este cochambroso cuerpo sobre hoja blanca o grisácea.
La dueña temblorosa y temerosa de mi puño
y de cuantos versos
escribí a solas,
desparramado sobre el sofá mi masculinidad
y fingiendo alegría
o que vivía,
cuando lo que padecía era el engendro inmundo
y depresor que
me mordía las entrañas
y hería de muerte el corazón.
martes, 29 de noviembre de 2016
Somos tan humanos...
Es inevitable, la vida es así,
carcome, causa dolor y nos hace daño.
Hasta nos premia con la sinrazón de objetivos sentimentales,
impulsos emocionales de los que nos vanagloriamos.
Somos tan humanos...
que nuestros corazones funcionan
que nuestros corazones funcionan
como las dinamos de las bicicletas, pedaleando.
Sin memoria, expeliendo aire,
soplidos lanzados o expulsados por cualquiera.
Indignados por sentir o cansados de odiar
y estar exhaustos hasta herir…
Mortales enajenados, pese haber sido absueltos,
aunque nuestra culpabilidad fue manifiesta
por ser seres funestos, dolosos y viles…
Culpables de haber deteriorado y dado deshonrosa muerte
a nuestro sufrido y agónico planeta.
martes, 22 de noviembre de 2016
Expulsando a la soledad
Imagen obtenida de Internet
Cuánto ansío dejar atrás a la soledad…
abandonarla en el camino no dejando que me pregunte
y viéndola
al fin, negra y oscura,
diluirse como el humo de una chimenea en febrero
mientras
desaparece en el cielo vapuleada y azotada por el viento.
Pero ¿de qué me ha de servir haberme desembarazado de ella
si
yo ya no sirvo ni estando acompañado?
Soy un haragán y un eterno perdedor
buscando auxilio.
Un inútil que vive bajo la premisa de lo humano,
descatalogado
por obra y gracia de lo absurdo
Lágrimas derramadas mojan la comisura
de mis labios sedientos,
provocándome dolor,
desencanto y sufrimiento. Aquel que vive clavado en mi
pecho
y se alimenta obsceno de mis lamentos…
Páginas que llené de sabores mientras
a mi alma engañaba con
linimentos.
Engañosa terapia la mía, que buscaba expulsar a la soledad
cuando ella
era la única que para mí de verdad existía.
domingo, 20 de noviembre de 2016
Amor, como echo de menos tus besos…
Imagen obtenida de Internet
Amor, como echo en falta tus besos…
aunque extraño tus caricias cargadas de deseo mucho más.
Echo a faltar tus bailes para mí… lentos,
sinuosos, cargados
de fuego y sensualidad.
Tu mirada insinuante, pero a la vez dulce e hipnotizadora
envolviendo y protegiendo mi debilidad.
Recuerdo como si fuese hoy mismo
la
locura de nuestros cuerpos inexpertos,
pidiéndonos ardientes de desesperación y
deseo más y más.
Te extraño tanto amor y tan profundo está tu amor en mis
recuerdos…
que divago estúpidamente
por entre los oscuros presagios de mi
universo sin poderlo remediar…
Torpemente, como un bebé en sus primeros pasos,
caigo una y
otra vez en lo absurdo e irreal de mi pensamiento
intentando con mis manos
abrazarte…
y solo alcanzo a sentir al aire abofeteándome la cara…
Ya no me queda nada... salvo buscarte inútilmente en la
miríada de estrellas
que me habitaron una vez el corazón,
esperando hallarte de
nuevo entre alguna de ellas…
No, mi amor, ninguna de ellas es o ha sido importante para mí
porque
nunca llegaron a brillar tanto como tú en mi corazón…
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