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    domingo, 26 de febrero de 2017

    Una silueta, la tuya, bajo la fría lápida…



    Se me conmovía el alma,
    cuando estaba ante tus ojos color violeta,
    eran tan dulces cuando me mirabas.
    Los rememoro cada día,
    desde la noche en que nos dimos
    nuestros primeros besos allá en Bruselas.


    Nunca lo olvidaré, fue bajo la lluvia,
    mojados los dos hasta los huesos,
    en aquella soledad fría de febrero.
    Estábamos muy juntos, solos tú y yo,
    labios unidos, olvidados del mundo.



    Recuerdos… memoria de un ayer
    que hoy se hunde en mi alma, me desgarra,
    golpea, me lacera las entrañas.
    Estoy solo, imaginando desde la distancia,
    una silueta, la tuya, bajo la fría lápida…


    lunes, 13 de febrero de 2017

    La dama negra, la muerte…

    Imagen obtenida de Internet



    Si supiera hacer andar en mis entrañas la fuerza de la vida, 
    sin quitarle un hálito de rabia a lo que me empuja 
    y exige echar fuera de mí cuanto me asfixia o me desvela.

    Si pudiera dejar de pensar tanto en lo que me anula, 
    para dar vida y luz a mis sueños, 
    antes que volvieran a dormirse en primavera.

    Si viviera y no solo respirara, con un corazón latente y vivo, 
    que no solo se dedicara a llevar oxígeno al cerebro 
    sino también, lo alimentara de vivencias, 
    sueños maravillosos y esperanzas.

    Tal vez entonces estallara en un arcoíris inmenso, 
    radiante y sublime, cargado de experiencias, 
    de amores apasionados ¡con sensaciones, 
    emociones exaltadas y jubilosas enseñanzas!

    Si no estuviera para el amor ya muerto, 
    indemne esperaría a cerrar este capítulo 
    de insidiosos pensamientos.

    Zarpazos de la muerte que me desgarra sin pudor 
    las entrañas en un cruel abrazo. 
    Catarsis de un orgasmo envenenado 
    que dura ya un infinito sufrimiento.

    Para dar por fin mi último suspiro al aire, 
    homenaje a la dama negra, la muerte 
    ¡y a su macabro y despiadado beso!




    lunes, 23 de enero de 2017

    Espérame en el cielo, no tardo, voy llegando





    Espérame en el cielo,
    no tardo, voy llegando,
    te rozo, acéptalo,
    juntos tú y yo, luchando.

    Lo hicimos en la tierra
    y nos dejamos ganar,
    olvidando antes soñar,
    y perdimos la guerra...

    Ya llego, abrázame,
    eres la estela, guía
    insomne de mi infame
    proceder, mi abadía,

    quiero morir junto a ti,
    bebiendo de tus labios,
    sabiendo que en ti vertí
    amor, pasión, ¡orgasmos!


    domingo, 22 de enero de 2017

    No necesito enemigos ¡yo soy el enemigo!


    Imagen obtenida de Internet

    Qué se puede hacer cuando ya no se tiene alegría,
    cuando ves que el tiempo transcurre sin ilusión o fe.
    Cuando cada segundo deseas sea el último...
    y no pasa nada... sigues respirando, con vida.

    Me duele tanto saber que no soy más que un punto en la nada, 
    una efímera y seca mota de polvo, sedienta
    y capaz de soñar o ¡volver a creer en las hadas!

    Odio en lo que me he convertido, ¡mustio y sin alma!
    Hereje sin sueños, sin ilusiones, fe o esperanzas...
    Cargado de dolor, desesperanza o añoranzas,
    llevando todo a mis espaldas, sin quedarme nada.

    Me grito fuerte, sin querer mirarme en el espejo,
    ¡Basta de flaquezas, quejas o lágrimas ingratas,

    eres tú quien te flagelas, pides muerte o te matas!


    jueves, 12 de enero de 2017

    Ya… ni me queda orgullo

    Imagen obtenida de Internet


    No hay tiempo, las manecillas del reloj no paran de girar. 
    Tiemblo y no es solo porque mi tiempo se acaba, 
    la soledad, espantosa, se agita de placer con solo mirarla.

    Hace años que se me abrazó y ahí sigue, pegada a mí y encantada. 
    No la culpo, mi cuerpo es cálido, confortable y mullido,
    relleno todo de carne y grasas.

    Las hay insalubres, también saturadas.
    Pero ¿qué le importa? ella solo se alimenta
    de mi desgracia.

    Una sola vez logré escaparme y, 
    casi consigo evadirme de su abrazo, 
    volverme invisible a sus ojos, opaco también a sus antojos 
    pero, solo fue un segundo.

    En el siguiente, me poseyó y me hizo suyo.
    Hoy, apenas un segundo atrás, 
    la veo solazarse zampándose con gula mi destino.





    jueves, 15 de diciembre de 2016

    Sin fe, ganas ni tiempo, triste veo pasar el invierno

    Imagen obtenida de Internet


    No hay día en que no piense en escribir poesía. 
    Aunque, tristemente, no haya en mí ninguna alegría. 
    Si la escribiera haría palidecer a cualquiera 
    de tanta tristeza y melancolía que pondría. 
    No, ya no me queda tiempo y paciencia no tengo.

    Tampoco dispongo de arte o sabiduría,
    aunque todavía me sienta capaz de derramar la sabia vieja 
    de este cochambroso cuerpo sobre hoja blanca o grisácea.

    La dueña temblorosa y temerosa de mi puño 
    y de cuantos versos escribí a solas, 
    desparramado sobre el sofá mi masculinidad 
    y fingiendo alegría o que vivía,

    cuando lo que padecía era el engendro inmundo 
    y depresor que me mordía las entrañas 
    y hería de muerte el corazón.



    martes, 29 de noviembre de 2016

    Somos tan humanos...


    Resultado de imagen de destrucción del planeta tierra

    Es inevitable, la vida es así,
    carcome, causa dolor y nos hace daño.
    Hasta nos premia con la sinrazón de objetivos sentimentales,
    impulsos emocionales de los que nos vanagloriamos.

    Somos tan humanos...
    que nuestros corazones funcionan
    como las dinamos de las bicicletas, pedaleando.

    Sin memoria, expeliendo aire,
    soplidos lanzados o expulsados por cualquiera.
    Indignados por sentir o cansados de odiar
    y estar exhaustos hasta herir…

    Mortales enajenados, pese haber sido absueltos,
    aunque nuestra culpabilidad fue manifiesta
    por ser seres funestos, dolosos y viles…
    Culpables de haber deteriorado y dado deshonrosa muerte
    a nuestro sufrido y agónico planeta.


    martes, 22 de noviembre de 2016

    Expulsando a la soledad


    Imagen obtenida de Internet

    Cuánto ansío dejar atrás a la soledad…
    abandonarla en el camino no dejando que me pregunte 
    y viéndola al fin, negra y oscura, 
    diluirse como el humo de una chimenea en febrero 
    mientras desaparece en el cielo vapuleada y azotada por el viento.

    Pero ¿de qué me ha de servir haberme desembarazado de ella 
    si yo ya no sirvo ni estando acompañado? 
    Soy un haragán y un eterno perdedor buscando auxilio. 
    Un inútil que vive bajo la premisa de lo humano, 
    descatalogado por obra y gracia de lo absurdo

    Lágrimas derramadas mojan la comisura 
    de mis labios sedientos, provocándome dolor, 
    desencanto y sufrimiento. Aquel que vive clavado en mi pecho 
    y se alimenta obsceno de mis lamentos…

    Páginas que llené de sabores mientras 
    a mi alma engañaba con linimentos. 
    Engañosa terapia la mía, que buscaba expulsar a la soledad 
    cuando ella era la única que para mí de verdad existía.





    domingo, 20 de noviembre de 2016

    Amor, como echo de menos tus besos…

    Imagen obtenida de Internet

    Amor, como echo en falta tus besos…
    aunque extraño tus caricias cargadas de deseo mucho más.
    Echo a faltar tus bailes para mí… lentos, 
    sinuosos, cargados de fuego y sensualidad.

    Tu mirada insinuante, pero a la vez dulce e hipnotizadora 
    envolviendo y protegiendo mi debilidad. 
    Recuerdo como si fuese hoy mismo 
    la locura de nuestros cuerpos inexpertos, 
    pidiéndonos ardientes de desesperación y deseo más y más.

    Te extraño tanto amor y tan profundo está tu amor en mis recuerdos… 
    que divago estúpidamente 
    por entre los oscuros presagios de mi universo sin poderlo remediar…

    Torpemente, como un bebé en sus primeros pasos, 
    caigo una y otra vez en lo absurdo e irreal de mi pensamiento 
    intentando con mis manos abrazarte… 
    y solo alcanzo a sentir al aire abofeteándome la cara…


    Ya no me queda nada... salvo buscarte inútilmente en la miríada de estrellas 
    que me habitaron una vez el corazón, 
    esperando hallarte de nuevo entre alguna de ellas…
    No, mi amor, ninguna de ellas es o ha sido importante para mí 
    porque nunca llegaron a brillar tanto como tú en mi corazón…