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    martes, 22 de noviembre de 2011

    Dichosa y... ¡enamorada!

    Imagen Obtenida de Internet

    En arrebato de amor
    fundí mi querer
    con sus labios,
    abriendo un nuevo mundo
    para nosotros gozarlo.

    Abiertos como pétalos
    en mayo...
    con mi lengua los libé
    como liba la abeja
    la miel de la Azalea.

    Y entre suspiros,
    su alma arranqué...
    para sumirla en el cuerpo
    del pecado...

    La cobijé entre mis brazos,
    los dos llorando,
    para volverla a querer
    y convertirla con mis manos en barro.

    Cuánta belleza, mí amada...
    su cuerpo, al mío se abrazaba
    voluptuosa y esplendida,
    yaciendo entre mis brazos
    feliz, dichosa y… ¡enamorada!



    Mi amor... un cielo inmenso






    Mi amor... un cielo inmenso
    reflejado en este adorado universo;
    donde vivimos tú y yo, semejante al paraíso,
    aunque muy lejano... en nuestros sueños.

    Permaneceremos eternamente abrazados y fundidos
    a una misma idea; ¡Amarnos para siempre!
    y, sin letras...amor, te diría tantas veces... te amo;
    ¡con el solo latir de mi corazón!

    Quisiera que en mis ojos, vieras el brillo;
    ese brillo enamorado, que arde por completo;
    cuando de mis labios, fluye incontenible:

    la palabra... amor, amándote intensamente.



    El placer de amar, libremente y sin pensar

     




    En el triste encierro
    en el que vive nuestro corazón,
    un muro de músculos, sangre y piel;
    es la razón, quien nos marca la línea a seguir.

    Es el carcelero más cruel
    y fiel a su dueño, la mente.
    Negándonos el placer de amar,
    libremente y sin pensar.

    Absurdo de razonamientos,
    se mece en nuestro interior;
    mientras las emociones,
    nos gritan si parar...
    ¿por qué no nos deja amar en libertad...?

    Confusiones constantes,
    batallando sin final, lastiman si cesar:
    nuestro corazón dejándolo dolorido
    y pidiendo sin parar... "más amor...

    solo más amor... ¡y nada más!


    Acariciando un sueño... una y otra vez


    Imagen obtenida de Internet


    No lo esperaba...
    y ocurrió de improviso..
    no avisó.
    Fueron años de querer...
    y no poder.

    Mi vida... un desastre,
    sin saber por qué.
    Acariciando un sueño...
    una y otra vez.

    Ingratos pensamientos
    los míos que no me avisaron 
    de lo que era querer.

    Y hoy mis pensamientos,
    me despertaron,
    y fueron hacia ti. Mis labios,
    te atraparon a un tiempo
    ¡Y de tu boca...
    germinó una flor!

    ¡Qué justicia poética,
    y qué sabores recibí!
    cuando al besarte la boca,
    tu aroma me supo a nardo,
    a violeta y a jazmín.

    Fue entonces que de mí 
    se apoderó el miedo
    y tú te hiciste fuerte
    ¡y te apoderaste de mí!





    En nuestra alcoba y entre las sábanas

    Imagen obtenida de Internet


    En nuestra alcoba 
    y entre las sábanas,
    como me gusta 
    sentir tus besos,

    las caricias de tus manos blancas
    o la seda de tu piel 
    lubricando mis ansias...

    Quiero enhebrar con mis manos
    tus rizos de pelo lacio,
    hasta formar remolinos
    y enredarlos a capricho 
    entre mis dedos excitados...

    Deseo tanto acercar mis labios, 
    besar tu pelo
    y aspirar tu aroma a rosas 
    y a frutos frescos...

    que siento cómo tus suspiros 
    en aliento cálido y sereno
    me soplan al oído un 
    ¡cuánto te amo! 
    o un ¡cuánto te quiero!

    De tus labios bebí la miel 
    del placer supremo y tú, 
    de mi boca inhalas el pecado 
    y el infierno,
    hoy tú, mañana yo....

    Fundidos despertaremos 
    y estaremos los dos, 
    en un solo cuerpo, 
    con dos corazones
    gritando a un tiempo
    ¡te amo, mi amor!




    "Un enorme vacío... por llenar"


    Los amantes, René Magritte, 1928

    No me evado, me hundo,
    en esa profundidad
    donde solo se oscurece el alma
    y llora el corazón ahogado en lágrimas.

    Me asfixia la pereza de saber,
    pura utopía,
    que este embriagador suspiro muere
    donde vive la tristeza,
    llora la mañana, y nace la calma.

    Además, engendra dolorosos quejidos,
    allá donde navegan y palidecen los hombres, 
    y ululan y se quejan dolorosamente las almas...

    Me muero… o ya estoy muerto,
    y finjo en mis adentros,
    que todo pasa y nada queda
    ¡cuando soñamos y nada más!

    ¿Qué me espera con tales pensamientos 
    si no despertar?
    En mi afán por sentir, dejé todo para mañana 
    y ahora... solo me queda
    ¡un enorme vacío por llenar!

    Ver vídeo poesía recitada por Pepe Sarmiento


    Un cansino, cansado y viejo y loco.

     

    Veo pasar las horas...
    y en mis profundos recuerdos,
    cargado de lejanías,
    retumban y encienden cada vez más,
    las suaves luces de mi poesía.

    Y en ellas..."siempre tú, amada mía;
    con mis latidos más profundos
    y a la vez tan prófugos...
    ¡siempre buscándote!
    por los mundos terrenales;
    de mis recuerdos...
    recordando que tú,  viviste en ellos.


    Suaves sonidos me acompañan,
    en los impulsos de este amor,
    tan callado y silencioso,
    solo llamándote en mis silentes
    y más calladas notas.

    Empecinadas en pronunciar
    en tus oídos...
    ¡lo mucho que te quería y quiero!


    Si supieras al menos,
    que desde estas profundidades me sientes...
    o quizás, mí esencia te posea toda,
    y sepa dejar sobre ti, mí afrodisíaco aroma.

    Tal vez entonces, mi alma,
    huya de este destino torpe,
    con las carencias de este cuerpo...
    un cansino, cansado y viejo y loco.




    domingo, 20 de noviembre de 2011

    ¿Por qué no te muestras... y te vas después?


    Imagen obtenida de Internet

    Nada sé... y esta espera
    se presiente ya, demasiado larga.
    No renuncio a esperar
    mas... mis sentidos se hieren
    y mi ansiedad se ve estimulada
    por esta dura realidad que me embarga y duele.

    Tiempo inaudito, falto de esperanza
    y fe desheredada con ansias de saber,
    dolor espeso de mi sangre por querer conocer
    la verdad, mas... sigo aquí esperando sin saber.

    Dolor inmisericorde que no me perdona
    ni se aflige ante mi pena y mi llanto.
    ¿Dónde se fue? ¿o por qué... se fue?
    Y si estás en algún lugar,
    ¿por qué no te muestras... y te vas después?

    Y aún más doloroso...
    ¿acaso subyaces en algún lugar doliéndote,
    perdida y olvidada de mí...?

    ¡Yo quiero saber de ti y de tus pasos!
    ¡de tu respiración pegada a mis suspiros!
    Saber de ese Ángel que te guarda y te guía...
    y que es el mismo guardián de mis sueños
    y el de tus suspiros de mujer consentida...!

    No me dejes tejer este hilo sangrante
    que es el no saber, ignorar.
    Porque, ¿dónde está ese bendito lugar,
    asilo impensable, donde no puede llegar
    ni entrar mi fe?