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    lunes, 12 de mayo de 2014

    No pronunciaré nunca más tu nombre

     
    Imagen obtenida de Internet



    Me robaste los sueños,
    destrozaste mis ilusiones,
    quebraste mi entereza
    y rompiste, sin emociones,
    cuanto de felicidad había en mí.

    No pronunciaré nunca más tu nombre,
    no merece la pena recordarte ni que me hiera más, 
    aunque sé que a escondidas, sigues ahí,
    incrustada a fuego en mi piel y este corazón
    adolorido e infeliz.

    Algunos pueden pensar que eres mujer,
    cuando no llegas ni a ser humano,
    a objeto, cosa o latidos errados o no.
    Pura emoción moribunda de lo que
    un día llegué a ser para ti o nunca fui.

    Una emoción marcadamente cruel,
    bombeando en mis vísceras carne muerta,
    o, tal vez (solo tal vez),

    cenizas de un pasado que jamás debí padecer.


    sábado, 10 de mayo de 2014

    Manantial que de alegría fluía de mis ansias por comerme el mundo

    Imagen obtenida de Internet

    Vertí en mis sueños las vanas esperanzas 
    de una ilusión efímera. Como acuífero, 
    fui vertiendo mi caudal hasta agotarme, después… 
    volví a cerrar los ojos y me dormí, 
    deseando nunca más volver a despertarme.

    En vano mantuve mis ojos apretados, 
    con rabia, mis manos, 
    en forma de tenazas apretadas.

    Reflejo inútil, 
    por más que apretaba mis párpados, 
    el sueño no llegaba.
    Lloré… como el diluvio que vivió una vez Noé, 
    eso sí, sin cariño, animales, familia, ¡sin la fe!

    Hoy no me sale una sonrisa o una mueca, 
    ni siquiera un rictus de desencanto. 
    Mis uñas, gastadas de tanto querer arañar 
    un poco de felicidad, se muestran sucias, 
    negras, agrietadas, sin color ni sangre 
    que recorran sus venas.

    Deseoso que un manantial 
    surgiera de alegría y dejara 
    que fluyera a mis ansias, 
    para querer comerme al mundo. 
    Más hoy vuelve a ser como ayer, 
    un caudal seco, agreste, agrietado y muerto.






    jueves, 8 de mayo de 2014

    No son muebles ni objetos y sienten y padecen tanto como tú y como yo…

    Imagen obtenida de Internet

    No son muebles y aunque no los escuches quejarse, 
    no son inútiles y padecen tanto como tú y como yo.
    No se merecen ser apartados, 
    ignorados y olvidados adrede en cualquier estación.

    Quizás ya perdieron su tren, bajándose demasiado pronto 
    en una parada obligada, la de la edad, 
    cruel reloj que les atrapó sin piedad ni condición.

    No seamos necios, ahora precisamente 
    es cuando más nos necesitan, no dejarlos atrás.
    Son ellos ¿recordáis? los que nos cuidaron, 
    mimaron y hasta nos amamantaron un día.

     Los que cuidaron a nuestros hijos, sus nietos, 
    cuando los necesitamos y los que, 
    sin pedir ni una mísera sonrisa de agradecimiento 
    ¡nos lo dieron todo!

    No. No son cosas ni objetos inanimados, 
    padecen, ríen o lloran con nuestra misma facilidad, 
    en lo único en que difieren de nosotros es en la edad, 
    ese maldito reloj biológico que gira sin parar.

    Es de temer, para nosotros también llegará, 
    ¿los dejará apartados, alejados de tu corazón,
    de sus nietos, tu vida, por el hecho de no entender 
    lo que expresan o te dicen sin hablan?

    Son nuestros ancianos, aquellos que un día fueron hijos, 
    padres o hermanos, cómo tú o como yo 
    ¿tan difícil es de entender que son también seres humanos?

    Nos los apartes, te necesitan, ¡nos necesitan! 
    Dales cariño, conversación ¡escúchales! 
    Aunque no los entiendas 
    ¿les has mirado alguna vez a los ojos mientras ellos 
    miran los vuestros con orgullo? Sí, lo sabemos, 
    son un cauce de río que no para de ir río abajo.

    ¿Por qué no somos capaces de ofrecerles a ellos 
    tanto amor como nos regalaron, 
    igual que ellos lo hicieron con nosotros y nuestros hijos,  

    en su día, cuando ejercieron de padres y abuelos? 
    Ahora, cuando no se pueden valer por sí mismos 
    ¿les tiramos como si fuesen muebles viejos a la basura?

    No. Nuestros padres o abuelos no son cosas, 
    muebles u objetos, sienten, 
    sufren y padecen tanto como tú o como yo.




    Me apasiona el modo en que me besas


    Imagen obtenida de Internet

    Me recreo en cada gesto de tu cuerpo,
    en cada tic o pestañeo de tu mirada,
    mientras percibo el ligero temblor de tus manos, 
    prendidas amorosamente entre las mías enamoradas.

    No quiero ni imaginarme el perderme alguna vez, 
    tu aliento en mi espalda, cuando al anochecer, 
    te me abrazas silenciosa y excitada.

    Eres la yesca ardiente 
    que me enciende a besos, 
    con caricias de tu cuerpo apasionado 
    sobre mi espalda.

    Me apasiona el modo en que me besas 
    o el dulce y a la vez picante modo 
    en que te me adueñas, 
    de todas mis ansias desbocadas.

    Te abrazo, en un inexplicable modo de decirte, 
    lo mucho que te adoro y lo mucho que te amo. 
    Somos una pasión soñada, un albor 
    entre amaneceres que se abrazan al alba.

    No me preguntes cuándo fue que te soñé,
    porque no lo sé, quizás mañana te sorprenda saber, 
    que al despertar, otro sea mi sueño 
    y tú ya no estés en él abrazada a mi mañana.




    miércoles, 7 de mayo de 2014

    Maldita la erógena composición de mi organismo



    Imagen sacada de Google

    No quieras ahora detener mis pasos,
    no soy tuyo ni tú eres mi dueña.
    Recuerda cuando hicimos nuestro trato,
    nos obligamos a no atarnos ni a encadenarnos.

    A dejarnos respirar nuestro propio oxígeno 
    sin asfixiarnos, o a vivir abiertamente 
    nuestras vidas sin obcecarse ni obligarnos.

    Tener abiertos los brazos a otros amores,
    y al corazón latiendo embelesado por besar otros labios.

    Sé lo difícil que es para ti mi alejamiento,
    la distancia que antepuse entre tu cuerpo y mi cuerpo.

    Compréndeme amor, 
    para mí era necesaria esa distancia, 
    nunca te lo dije, 
    pero yo seguía sufriendo en silencio.

    Maldita la erógena composición de mi organismo 
    que me impedía no excitarme de ansiedad
    cuando inhalaba tu perfume, pero... 
    te sentía tan próxima, y tan lejos al mismo tiempo.







    martes, 6 de mayo de 2014

    No te ocultes en lo oscuro de tu mundo

    Imagen obtenida de Internet

    No te ocultes en lo oscuro de tu mundo,
    porque sé que te fallé...
    no atisbo las razones
    ni consigo averiguar dónde fue.

    Es absurdo que quieras
    seguir viviendo entre las sombras,
    ocultando tus rencores,
    por muy válidos que te parezcan.

    Me lo diste todo, lo sé.
    más incluso de lo que me merecía,
    te entregaste a mí sin dejarte nada...
    con tus mejores prebendas y parabienes,
    hasta te dejaste acurrucar entre mis brazos,
    fingiendo que era yo quien te protegía.


    Y fuiste mi mujer, obcecada y graciosa,
    la musa indiscutible de mis versos.
    la rosa prendida de mi pecho,

    la luz que me alumbró y cautivó,
    sacándome de la oscuridad,
    y de las sombras del olvido.

    No te ocultes más,
    sé que sigues ahí… oculta e indemne,
    insinuante y protectora.