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    jueves, 20 de junio de 2013

    Hoy la vi y me abracé al aire...


    Imagen obtenida de Internet


    Hoy la vi y me abracé al aire...
    creí llevarme pegado al cuerpo su perfume.
    Miré sus ojos y vi que sonreían...
    no era a mí, sin embargo... lo parecía.

    Sentí cómo el ansia por poseerla
    se hacía dueña de mis sentidos,
    dueña absoluta de mi cuerpo y hasta de mis gemidos.

    Corrí en pos de ella… y la abarqué por la cintura, 
    ¡tan linda era y tan bella!
    que al volverse y ver sus ojos,
    su brillo próximo al infinito,

    me dejó ciego e indefenso ante ella.
    No me dejó reaccionar,
    sus labios se convirtieron en cadenas
    apresando mi boca y mi lengua,
    dejándome inerte, extasiado, ¡enamorado!

    Sufrí un desmayo... ¡de tanto como empecé a quererla! 
    por fin estaba unido...
    a un recuerdo que era solo mío
    ¡y también de ella...!




    miércoles, 19 de junio de 2013

    Me quise embriagar bebiéndome tu perfume


    Imagen obtenida de Internet




    Me quise embriagar bebiéndome tu perfume,
    Acariciándote… puesto en ti todos mis sentidos
    para el goce de tu cuerpo y el mío. 
    Nuestros cuerpos quemándose el uno al otro.

    Mientras dedicaba mis esfuerzos 
    a enardecer cada milímetro de tu piel, 
    buscándote y mordiéndote la boca, 
    mezclando, calientes, nuestros fluidos
    y inundándote y llenándome al mismo tiempo de ti.


    Quiero ser esa explosión que, tras un incendio, 
    deja escapar con fuerza sus gemidos, 
    para saciar tus ansias de mujer 

    y mis anhelos de hombre oyendo tus suspiros. 
    Dejando en tus entrañas la lava ardiente de mi cuerpo 
    y en el tuyo el llanto poderoso de mis latidos.



    Amándonos a destiempo

    Imagen obtenida de Internet



    Como recuerdo la primera vez que te amé.
    Mis labios temblaban al entrelazarse a los tuyos,
    rosados y frescos y tan golosos como los míos.

    Te besé, y eran tus labios
    puro almíbar, en un cóctel de frenesí.
    Mientras nos dejábamos envolver por la pasión,
    con la dulzura que nos daba la inexperiencia.

    Dejé a mi lengua que hablara por mí,
    que supliera mi torpe excitación con la calidez imberbe
    de mi amor incipiente.

    Temblabas y tu temblor unido al mío,
    dio alas a nuestros cuerpos que, tendidos y abrazados,
    dieron rienda suelta a nuestros deseos juveniles,
    amándonos a destiempo.




    Me va costar olvidarme de lo que te amé


    Imagen obtenida de Internet


    Cuántos años más tendré que despertar en soledad
    preguntándome… ¿en qué fallé? 
    ¿Y cuántos más mirando a los ojos de quienes suspiran 
    y se compadecen de mí y se duelan de verme así?

    No quiero ni necesito sus palabras de aliento.
    Tampoco despertarme en medio de un sueño 
    donde creía vivir. Quiero solo tenerla entre mis brazos otra vez 
    y creerme por fin lo que siente hoy mi corazón.

    Tampoco quiero que dejen de hablarme de ti,
    o que me quieran obligar a olvidarme de lo que te amé.
    No permitiré ni soportaré extravagantes situaciones
    que me obliguen, sin desearlo, a separarme de ti.

    Sé que es lo que debo hacer, aunque no quiero hacerlo.
    Mi mente también lo entiende, 
    pero mi corazón se parte en dos 
    cuando hago por obligarlo a hacerlo.

    ¿Volveré a convertirme en sueño y en él, sin miedo,
    pensaré que habré logrado olvidarme 
    de que alguna vez exististe?

    Inútil, lo sé, pese a mi tristeza…
    cuando despierte, me va a costar olvidar
    lo que una vez ¡te amé!



    viernes, 14 de junio de 2013

    Viste de negro... la muerte

    Imagen obtenida de Internet


    Viste de negro... la muerte, aunque a algunos viéndola
    desnuda y sensual, con largos cabellos rubios
    y labios sedosos, calientes y sabrosos la crean diosa de la vida. Susana se hacía llamar. La conocí en un viaje a las Sábanas. Era salvaje, pasional y enloquecida.

    No dudó a la hora de tirar de mí,
    abrazarme, envolverme entre sus uñas,
    largas y pintadas de rojo. Y una vez sujeto y aplastado
    por su cuerpo viciado, desgarrarme 
    con inusitada rabia, el alma.

    Mientras, dentro, en mis entrañas,
    mi corazón se debatía entre luchar y salvarse
    o morir convulsionado y extasiado

    quedándome sin aliento pero... Feliz.


    Dejamos morir cuanto de amor nos unía...

    Imagen obtenida de Internet




    Tuvimos cinco hermosos años
    de felicidad compartida.
    Pasaron tan rápido y con tantos anhelos
    por rematarlos con un hijo,
    que se nos pasaron de largo en un suspiro.

    La felicidad nos compadece y hace gestos obscenos,
    intentando compensarnos las noches
    y muchas veces, por el día.

    Por fin llegó ese día, ¡la felicidad completa!
    Tras la noche romántica prometida,
    hicimos de nuestro amor su único dueño,
    dando rienda suelta a nuestra pasión, entre velas,
    baño de sales, un masaje y luces encendidas.

    Día tras día, nos bebimos el éxtasis de nuestro amor,
    hasta que nuestros cuerpos
    quisieron unir las semillas y crear una nueva vida.
    Hoy la felicidad ríe con nosotros porque,
    Con los años, dimos luz a dos vidas
    ¡Dos maravillosas vidas que vinieron llenas de luz y alegría!

    Aunque nunca sabremos cómo fue que
    olvidamos nuestro amor
    y dejamos que nos atrapara la guerra,
    sin pedirla ni quererla, y así fue que
    dejamos morir cuanto de amor nos unía.





    martes, 11 de junio de 2013

    Quiero ser el cuerpo que te arropa


    Imagen obtenida en Internet


    Entre sonidos entrecortados,
    jadeos, suspiros y gemidos.
    Soñamos con ser vencidos,
    desarmados y doblegados.

    II

    Insensata la forma, injusta las maneras.
    Buscamos quienes nos aporten,
    o nos igualen nuestras quimeras.

    III

    Queremos vivir la vida de una manera lineal
    y sin sobresaltos, pretendiendo esquivar
    cuantas piedras se nos interpongan en el camino.

    IIII

    Consiguiendo tan solo
    que en nuestra vida diaria
    parezcamos unos simples payasos... sin gracia.

    V

    Quisiera vestir mi alma de azul
    para parecerme al mar que tanto amas.
    Luego, sería esa perla brillante y ufana
    que tanto lucen en esas noches locas
    que de mis brazos te escapas.

    VI

    Transmutarme en sábanas de seda, rodear tu cuerpo, 
    hasta fundirme entre tus poros y beberme, 
    al fin, con denodadas ansias, tu perfume, 
    hasta extasiarme y así, ser tú y mi alma…
    el cuerpo que te arropa.





    Soy el infinito…

    Imagen obtenida de Internet




    Soy el infinito…
    una mezcla indecible de mis deseos,
    en busca eterna de un suspiro.
    Una boca deseosa de mis besos,
    y un aliento ávido queriendo
    beberse mi vida entera.

    Soy más que todo eso, soy su esencia.
    El alma silenciosa que la vela,
    el errante que al caminar sin rumbo,
    la busca sin descanso para protegerla.

    Soy su “yo”, su ser,  su fe… ¡su esperanza!
    La solitaria estela que la abraza mientras tintinea.
    Soy también… tristemente,
    la guadaña que cimbrea buscando su cabeza.

    Soy… y no soy nada
    ¿o quizás sí y no lo sepa?
    Seguiré buscando, sin buscar,
    Imponiéndome la falta de fe por montera,
    esperando a la muerte, que tal vez,
    ella, ¡sí me quiera!