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    jueves, 22 de septiembre de 2016

    Los primeros besos, nuestras caricias apasionadas...





    Te alejaste de mí sin decirme adiós,
    solo tu mirada, nublada de rencor, me hablaba,
    y me decía, que no me perdonabas,
    que lo nuestro fue un despiste o tal vez un error.

    Recordé las veces que nos amamos sin pausa,
    los primeros besos, nuestras caricias apasionadas...
    nuestros anhelos buscándose con desespero y dolor.

    Hoy te vas dejándome sin fe ni esperanzas,
    solo me quedo, carcomiendo mis ganas,
    mis ansias, y rompiéndome el corazón.

    Contemplé en silencio una vez más cómo de mi te alejabas, 
    sin una sola lágrima en tus ojos de conmiseración.
    En el fondo, lo supe siempre, hacía ya mil años…
    Desde aquel primer beso que nos dimos enamorados los dos.





    lunes, 5 de septiembre de 2016

    Amor... dame tu último beso


    Imagen obtenida de Internet

    Dame, amor, un fuerte abrazo, 
    de esos apasionados que ahogan las desdichas 
    y matan o expulsan del cuerpo las angustias. 
    No, no temas, no olvidaré que te he perdido.

    Tal vez no entiendas el significado de mi petición 
    o no apruebes o me repudies al no sentir 
    el latir sofocado de este corazón que siempre fue tuyo.

    ¿Tiemblas? no importa ¡abrázame!.

    Soy débil, lo sé, tanto o más que cuando me conociste 
    y te enamoraste de esta misma debilidad, 
    de esta cobardía mía por la vida
    ¿te escandalizas?

    No debieras, vida mía, la muerte no me ha cambiado, 
    tal vez transformado. Soy eso sí, diferente, 
    porque sé que me abrazas, besas mis labios, 
    lloras. Hasta percibo que te agitas angustiada, 
    pero sigo sin sentir tu abrasador aliento.

    Se me llevan... los que me quisieron cargan con mis huesos, 
    aquellos que durante años aguantaron mi cuerpo. 
    Despídete de mí, mi amor, dándome tu último beso.





    jueves, 28 de julio de 2016

    Amor bajo el crepúsculo

    Imagen obtenida de Internet


    La contemplaba con embeleso,
    mirando su rostro con la leve luz
    que daba el crepúsculo, 
    al atardecer.

    Una lágrima corría por su mejilla.
    Sublime el acto, la dejé caer.
    Ante el ocaso de nuestro amor, 

    me susurró al oído;
    «No me sueltes, soy tuya
    y tú siempre mío, mi amor».
    Mi anhelo, ilusión y melancolía, 

    por volverla a tener
    dieron fuerza a mi pecho y,
    la abracé fuerte
    para amarla con la misma pasión 

    con la que vuela el gavilán,
    ante la gloriosa prebenda que es la vida,
    todo un enigma por descubrir y resolver.






    jueves, 21 de julio de 2016

    El dolor siempre será la menor de mis penitencias






    Se me desgarra con fuerza el corazón
    y se me hace un nudo angustioso cuando lo pienso,
    una idea, un pensamiento infame que me invade, tenebroso,
    dejándome el dolor maltrecho, silencioso y abducido.


    Nunca fui culpable pues, fui absuelto, aunque, sin juicio,
    por romper una privacidad absurda carente de coherencia
    al no estar presente mi alma en tal banal capricho del destino.




    Sin embargo aquí estoy llorando con rabia y descaro
    derramando hiel en penitencia por mi destierro a la fe,
    que hace que ya no pueda mirarme al espejo porque
    siento miedo al ver mi frío reflejo reflejado en él.


    Al igual que siento miedo y angustia
    de tanto dolor que subyace en mi subconsciente y bajo la piel.
    Estoy cautivo y adolorido, con una idea obsesiva y compulsiva
    que late infame dentro de mí ser, latente, vital... ¡viva y cruel!





    martes, 28 de junio de 2016

    Ella, mi abnegada, querida y loca obsesión



    Imagen obtenida de Internet


    La besé con la dulzura
    que me daba el deseo,
    y la ame con la salvaje calentura
    que me proporcionaba la pasión.

    La devoré a besos,
    con hambre, con lujuria,
    y con todo el amor
    que latía desbocado en mi corazón
    cuando con ansias
    y devoción la llevaba al cielo.

    Las estrellas fueron
    mudas testigos de cómo mi carne
    circundaba sus entrañas
    satisfaciendo sus ganas

    y dejando que la locura
    habitara ella sola su incertidumbre,
    recibiendo suspirando
    mis caricias sobre su cuerpo,
    siendo ella mi abnegada,
    querida y loca obsesión.






    domingo, 26 de junio de 2016

    La pesadilla de lo incierto

    Imagen obtenida de Internet

    Jamás me recuperé, caí hacia un abismo ingrato 
    y me hundí sin remedio en la pesadilla de un futuro incierto.  ¿Fue una casualidad que resurgiera como vomitado de entre una maraña de pensamientos postreros?

    Tal vez sí, o quizás no, Pero, eso no es lo peor, 
    lo inhumano son estas malditas cadenas, 
    gruesas y oxidadas que me sujetan de las extremidades.

    Aunque son peores las que me atan el alma 
    y me devoran el cuerpo con sus obscenidades.
    Nunca me recuperé, lo que sí hice 
    fue aislarme tras un refugio de vanidades.

    Tal vez esperando una voz que, como a Lázaro, 
    dijera; «levántate y anda» ¡iluso soñador! 
    ¡Maldito perezoso! escondido en versos 
    y cubierto por los goterones de tinta negra 
    en letras huecas como borrones.

    ¡Maldita la hediondez de tus pesadillas, 
    tu olor a rancio y a fracasos! 
    A la eterna humillación de querer ser generoso y humano, 
    me quedé a tientas, agazapado

    y  esperando una evolución que, 
    no por mucho desearla, conseguí que se sucediera. 
    Allí estaba ella, negra y oscura, abierta a mi dolor, 
    cerrada a mi felicidad y dándole de hostias a mis quimeras.




    viernes, 24 de junio de 2016

    Juguemos y bebamos nuestros orgasmos

    Imagen obtenida de Internet



    Jugamos los dos, excitados 
    y enardecidos al juego de las caricias, 
    nos damos besos ardientes y en profundidad, 
    y nos recreamos uniendo nuestras manos 
    y nuestros cuerpos, 
    amándonos con pasión y mucha vehemencia.

    Ardemos el uno en la otra, 
    la una en el otro,
    fundiendo nuestra soledad. 
    Dos cuerpos candentes olvidados en el delirio, 
    incendiados de la autoestima que da la pasión.

    Prófugos que huyen juntos 
    esquivando a la memoria 
    o incendiarios ansiosos de vivir, 
    amar y gozar en libertad.

    Gritos roncos mezclados con saliva 
    en distintas bocas a la par, 
    requiebros y chasquidos de dos cuerpos 
    que se desean, se aman y agitan estremecidos,

    con la necesidad de no querer soltarse jamás.
    Besos y gemidos que se ahogan suspirando,
    atrapados por noches de lujuria por hoyar.

    La calma que precede a una batalla,
    una guerra de pasión y sexo por iniciar.
    Susurros, llantos y gemidos, 
    de dos seres que, excitados, se besan sin cesar,
    mordiéndose los labios e intercambiando sus fluidos 
    sin dejarse un solo instante de amar.




    jueves, 23 de junio de 2016

    Hoy tengo ganas de dejarme llevar por la tristeza…


     Imagen obtenida de Internet

    Hoy tengo ganas de dejarme llevar por la tristeza, 
    que las lágrimas rueden libres, 
    me inunden la cara y golpeen el suelo 
    hasta que formen un charco sucio bajo mis pies.

    Quiero revolcarme en mi angustia 
    llorando y agarrado a mi dolor.
    Hasta conseguir liberar el aliento
    que antaño ahogaba mi pecho. 
    Que se agite dolorido en el aire 
    hasta estallar en un arcoíris de amor
    misericordia y libertad.

    Hoy no quiero disimular ¡no quiero! 
    estoy triste y cansado de fingir...
    Me arde la sangre en las venas y el dolor, 
    la desolación y la vergüenza que siento
     por esta lucha  a la que asisto, pasivo,
    se me hace ya inaguantable.

    Estoy desesperado…  la soledad se apoderó de mí ser 
    y me abrazó con su pena.
    Quiero acabar cuanto antes con este sufrimiento. 
    No sin antes darle paz a este cuerpo y descanso  a este espíritu que,
    un día, ilusionado, me habitó…

    Quiero que se aleje y me contemple desde la distancia,  
    tal vez entonces encuentre a otro cuerpo mucho más fuerte y valiente 
    de lo que nunca he sido yo.