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    domingo, 15 de septiembre de 2013

    ¡Qué fácil es todo cuando estás enamorado!




    ¡Qué fácil es todo cuando estás enamorado!
    las palabras fluyen fáciles, naturales, 
    casi ecuestres o sibilinas,
    se disfrazan de flores, aroma a primavera y a poesía;
    enamorando a quienes van dirigidas.

    Sus letras son versos, notas o sonetos,
    Música en definitiva en forma de
    canciones que van veloces y raudas a sus almas
    y que se incrustan en sus entrañas adormecidas,
    dando a sus corazones la felicidad de verse correspondidas.

    La felicidad que nos depara el amor,
    no es comparable a ninguna otra alegría,
    ésta es la principal,
     única y jamás debe de ser reprimida.

    Ese es el motivo de cantarle al amor,
    tenerlo siempre presente, mimarlo, sentirlo
     jamás obviarlo…

    para que siempre se quede contigo.


    Una marcha final hacia la verdad





    Sigue pasando el tiempo, sin esperas…
    se me incrusta en los poros,
    penetrando lentamente en mis entrañas;
    la angustia es constante, difusa e inquietante.

    Nada es realidad ni lo es la mentira,
    se me aparece una última visión y,
    no es la que esperaba…
    es el adiós, buscando llevarse mi alma.

    Dejo que me abrace, ella me quiere, yo no la rechazo…
    no será una despedida más,
    tal vez un hasta siempre o un hasta luego,
    después será la libertad quien me abrace o me maldiga.

    Será mi adiós a la miseria, al desencanto,
    una marcha final hacia la verdad
    o una bienvenida a lo inesperado,
    o el rechazo a una vida que no se sabe ser vivida.

    Pero no importa, lo que tenga que venir, vendrá,
    daré cuerda al reloj y lo dejaré pasar,
    él será quien descargue esta pila que tengo por corazón;

    doliente músculo palpitante
     inseparable e indivisible del alma.


    sábado, 14 de septiembre de 2013

    No dejaré jamás morir mi sueño





    Me dormiré para, en mis sueños, buscarte,

    iré tras tu aurea, humo indolente, esquivo y burlón,
    acariciando una sola idea en mi mente;
    estirar mis dos manos y alcanzarte.

    Caminaré obsesionado, obcecado e insistente,
    al igual que ya hizo un templario vivo, penitente,
    él llevaba en sus manos  una cruz dorada,
    y yo llevo en el corazón
    tu bella imagen radiante y adorada.

    La suerte está echada, mi amor amada,
    no habrá Dios que pueda anularme o herirme,
    si al fin te tengo a mi pecho abrazada.

    No dejaré jamás morir mi sueño,
    este ha de vivir en mi hasta alcanzarte,
    y adorarte mi amor,  acariciándote lujurioso,
    o morir,  si acaso, escaso de sueños
    o de tristeza  por no encontrarte
    y a los ojos del mundo, lograr amarte.

    .

    viernes, 13 de septiembre de 2013

    Me duele, sí… me hiere y duele horrores

    Pintura de José Gabriel Acuña pintor y escultor colombiano


    En esta tristeza en la que me consumo
    que se hizo un día dueña de mi alegría,
    duermo tristemente buscando en el sueño,
    la ayuda, siempre inestimable del alma mía.


    Tengo la esperanza puesta en que ésta sepa ahuyentar
    al cuervo de mal agüero que vive en mis adentros
    y que vuela profundo, infatigable y en círculos,
    recorriendo el interior de las entrañas doloridas mías.


    Hoy no me siento dueño de nada,
    ni siquiera del aire que entra en mis pulmones,
    todo es regalado, prestado, usado o viejo.


    Carezco hasta de lo más imprescindible,
    no sé, tal vez... ¿amor propio, orgullo o dignidad?
    Me duele, sí… me hiere y duele horrores.


    Más, ¿de qué me sirve pedirle explicación a un necio?
    Lo que padezco me lo gané a pulso,
    por lo tanto nadie tiene culpa de lo que soy,
    de nada me sirve seguir buscando dónde fallé
    o a quienes necesitaba con tanto ahínco…


    En esta fase de pensamiento... mis dientes rechinan de furia,
    cólera y desesperación, a la vez que mis ojos se anegan de llanto, 
    no me siento culpable de lo que fui, 
    solo la víctima de lo que jamás logré conseguir o ser ¡feliz!




    Ella, en su mundo. Yo, en un universo hostil

    Pintura de Jose Gabriel Acuña: pintor y escultor colombiano




    Quién me iba a mí a decir que, a mis años,
    pudiera volver a sentir en mis carnes
    la llama incandescente del amor,
    tan esquivo y engañoso hasta entonces.

    Precisamente ahora cuando ya lo tenía asumido, olvidado, y enterrado para siempre,
    en el lugar más lúgubre y profundo de mi mente.

    La arena de la playa fue la principal testigo,
    el sol, las olas y la brisa marina,
    las culpables.
    Indefenso quedé ante su mirada,
    su candidez y su expresión de mujer experimentada.

    Pese a ello, quise escaparme a su embrujo,
    huir de esa insegura estampa cristalina,
    fiel promesa de horas incalculables de ilusiones y… falsas esperanzas.

    ¡Imposible, no pude huir!
    caí prisionero nada más abrazarla,
    su esclavo, al darle el primer beso,
    y su dueño, al fundirme en sus entrañas.

    Ahora somos un todo inmersos los dos en la profundidad de nuestros fantasmas,
    Ella, vive en su mundo, y yo, en el universo hostil de mis propias palabras.





    miércoles, 11 de septiembre de 2013

    Una estrella fugaz






    I


    No sé cómo empezar, me siento tan vacío… también tengo miedo, no sé, tal vez, ¿a existir? No sé ni lo que digo, pero quiero escribir, (cualquier cosa).


    Buscando, tal vez, que todo tenga algún sentido. Mi historia es extraña, unas veces me siento muy bien, como si fuese distinto a los demás, en otras… vacío.


    Siento un extraño y profundo vacío.
    Mi vida es una constante persecución hacia lo desconocido, mirando hacia la dirección que me marca el viento, llamadlo, si queréis, destino.
    .
    Soy incapaz de ir solo, ni siquiera salgo a su encuentro, solo, espero… paciente, sin nervios.

    II


    Sé que está ahí, en algún sitio, siempre está ahí, acechando, y sé que vendrá a buscarme.
    Otras veces me gustaría tener valor, no, valor no, decisión, eso es, decisión para ser yo quien salga a su encuentro y no él al mío.


    Pero no lo hallo, pero no porque no lo encuentre, sino, que en realidad no existe…
    ya lo he dicho, estoy vacío.


    Camino, taciturno, silencioso, y muchas veces, aunque grite, nadie escucha mis gritos. Total, son los silencios… estos silencios míos.


    Oh, me siento mal, o mejor, no me siento nada, soy como el borrón de un lápiz imaginario, en el que nadie sabe quién hizo el borrón y que sin embargo... todos en definitiva son culpables al no querer limpiarlo.


    Extraño… todo es muy extraño en mi vida, ni idea de para qué sigo vivo. A veces siento que nací por alguna extraña razón, para hacer algo grande…

    III




    Claro que esa impresión se me va pronto, en cuanto miro a mi alrededor y veo que estoy solo… y que sigo sin ser nadie.
    Sé que debería sentirme un tío con suerte, al fin y al cabo, casi lo logré todo en esta vida.


    Porque, ¿no dicen que si logras en ella, plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, ya lo lograste todo?


    Pues yo, no solo escribí un libro, sino, cuatro, planté algunos árboles y encima tengo dos hijos maravillosos y divinos.


    Siendo así, ¿será verdad que es hasta posible que yo sea “algo”?
    Ay, qué mal me veo, soy tan perezoso y vago que hasta escribir me cuesta horrores y pensar lo que escribo mucho más…


    Ahora mismo estoy sintiendo que mi cabeza tan solo es una estrella fugaz en un planeta muerto y empobrecido.




    lunes, 9 de septiembre de 2013

    Sentimientos que marcharon hacia el olvido





    Estoy asfixiado por la nostalgia,
    sucesos que me dejaron impregnado,
    del perfume exquisito del amor
    y que ahora yacen adormecidos
    carentes de ilusión o de vida.

    Estos me golpean con sonido hueco
    las vertebras de la conciencia,
    pidiendo a la melancolía una nueva etapa,
    o tal vez una nueva, hermosa y vivificante  vida.

    Los roncos sonidos de mi pecho
    son gemidos que gritan y se conmueven,
    provocados por el llanto y las lágrimas
     que fluyen/;
    como agua sucia que brota silenciosa de mis entrañas.

    Se quebranta mi sentir mientras pienso,
    maldita la hora en que te amé… sin excusa,
    para perderme en tu veneno,
    aquel que me hizo quererte
    tanto como me hizo  odiarte.

    Sí, padezco la nostalgia de una pérdida,
    unos sentimientos que marcharon hacia el olvido,
    buscando la razón causante de esta herida

    que aún hoy sigue abierta… y supura.


    domingo, 8 de septiembre de 2013

    Algo que no reconozco como mío…


     


    Me vida se agota silenciosamente
    ya siento como se difumina en lejano fulgor
    los latidos débiles de este corazón helado y frío,
    que huye temeroso de mis miedos y vacíos.

    Esta agitación que inflama y hiere mi pecho
    es el bramido de un aliento desesperado y perdido,
    que busca entre mis vísceras un solo motivo,
    por el cual continuar luchando por seguir vivo.

    Duele tanto...
    que hasta las lágrimas que fluyen de mis ojos, silenciosas,
     gritan y se quejan de soledad;
    no quieren entender
    los suficientes motivos que ya tienen por los cuales luchar.

    Desde las entrañas de mi pecho, brama lo desconocido
    algo que no quiero reconocer como mío…
    me está pidiendo auxilio;
    es el orgullo… el mío, sí, humillado y vencido.



     





    miércoles, 4 de septiembre de 2013

    Como solo se aman los amantes


    Necesito amar... dejar que me amen hasta hartarse,
    para tomar de un cuerpo femenino hasta saciarme
    y que éste a su vez tome de mi hasta emborracharse.

    Vivir para quererte yo, tú, amándome;
    sin perder de vista lo importante, respetarse,
    nota exquisita, tu pecho, incendiándome
    elevándome hasta el cielo para al fin, deleitarse.

    Yo, en ti, amor, tú en mí... los dos enamorados,
    dejando que nos abracen las estrellas del cielo;
    sintiéndome tú,  ¡y yo quemándome en tu fuego!

    sobrevivir entre las cenizas de tu cuerpo,
    sintiendo el ulular del viento avivándo la llama;
    para volver a querernos... sintiéndonos vivos,
    amándonos, como solo se aman los amantes;

    con furia, fuerza, deseo, corazón 
    y el alma hasta deshilacharse.