Imagen obtenida de Internet
Rabiosamente... te beso muy encendido,
a la vez que te fundo a mí y te acaricio intensamente.
Tu cuerpo, quema y arde tan ardorosamente como el mío
y ya los dos cuerpos, fundidos uno al otro
lanzan destellos que estallan y se abrazan con delirio.
Nuestros primeros gritos se convierten en gemidos.
Se susurran intensamente nuestras bocas,
mientras nuestras lenguas pelean enlazadas,
juguetean
excitadas mezclando gozosas sus fluidos.
Nosotros mientras tanto nos movemos al unísono
buscando las
mismas sensaciones y expuestos con pasión a los mismos peligros,
caer sumidos
en los brazos del deseo
o morir felices y satisfechos entre placeres consentidos.