
Imagen obtenida de Internet
Me voy para no hundirte… y que vuelvas a flotar
en ese aluvión
de nubes y estrellas
donde antes de conocerme, volabas y soñabas…
recuérdame desde
esa misma lejanía donde una vez te robé un beso.
Me voy, silencioso y taciturno,
cansado de odiarme y de
aguantarme.
No llores… tal vez no me vaya para siempre…
aunque tú, es posible
que no vuelvas a verme ni a tenerme.
Cansado estoy de esperar a que el destino hable
o calle para
siempre,
y desde este maldito rincón donde me evado de lo absurdo,
contemplo una y mil veces cómo el dolor te abraza,
te
distorsiona y acampa en tu corazón
¡maldito y sin escrúpulos!
en ese gran corazón
que tienes que ya ni abarcas.
No llores… no permitas que nadie más vea tus lágrimas,
aunque
sea dura tu angustia al verme partir,
piensa amor, que la mía no será menos que
la tuya.
Pero… sí, lo hago por ti. Respira profundo
y deja que el mundo
te invada de nuevo con sonrisas.
Expulsa ahora que puedes tu rabia y con mucha
más fuerza,
aléjate de lo que un día compartí contigo
convirtiendo tu vida en un suplicio…
Deja de llorar, por favor… deja libre a tu corazón,
a tu alma y que vuelva a ellos la ilusión
y sean junto a ti de nuevo felices.