
Imagen obtenida de Internet
Me perdí… y no pienso regresar,
¿me fui o escapé para siempre?
no lo sé.
El mundo en el que viví o (sobreviví) se diluyó en el aire,
como la
sal lo hace en agua caliente y mi ser terrenal
se encerró solo y por voluntad
propia buscando dignidad.
Mis ojos levanté al cielo clamando a su memoria pero,
fue en
vano, mi pasado es roca dura, seca, a la vez que lechosa,
y vive fuerte, aislada, dentro de mi pecho,
esperándome cuasi uniforme,
hueca y espantosa,
hasta me sonríe, sin dientes.
Es como un lagarto, alargada y deforme
como la misma muerte. Dama
desinformada,
mal hablada y cruel que no responde a un solo nombre…
Mi pecho expando buscando aire, oxígeno…
¡vida! tras la maraña
obscena de pensamientos infantiles,
aquellos que guardaba ya obsoletos tras la
curva viciada
de mi oronda, flácida y envenenada barriga.