Pudiera ser que un beso no sea la vida entera, cierto, sin embargo, somos capaces de pensar que sí y entregar corazón y alma a quien nos lo de. Después, dejémonos llevar y que el tiempo nos abrace con su tic, tac.
jueves, 18 de mayo de 2017
lunes, 24 de abril de 2017
Sueños por cumplir, pasiones por vivir...
Imagen obtenida de Internet
No
me pude resistir a probar sus labios,
sabían
a fruta fresca,
dulce
pero no melosa, aterciopelada,
pero
no fría...
Boca
cargada de sugerencias, de ternura,
sueños
por cumplir, pasiones por vivir...
y
un algo de dolor.
También
mucha soledad, la que mantuvo oculta
durante
años. No obstante,
se
abrió a mí como se abre el capullo de la rosa sin miedo,
a
la primavera, las margaritas ante el sol cuando amanece,
o
las ostras ante el polvo, al que convierte en perla,
abrazándolo
y envolviéndolo con su dureza.
Se
diluyó en mi ser, como el azúcar en el café,
cuando
mi boca se apoderó de sus labios,
mi
cuerpo se impregnó de su esencia y perfume,
y
se dejó guiar después por su maravillosa estela.
domingo, 23 de abril de 2017
La intuí, la percibí, la soñé, ¡fue toda mía!
Imagen obtenida de Internet
Me refugié en la ensoñación de los sentidos
y acabé mis días
reviviendo cuantas realidades
dejé atrás olvidadas en la siniestra buhardilla
de mis más odiadas pesadillas.
Por eso la dejé ir, libre y orgullosa.
Sus pasos fueron como
el silencioso aleteo de una mariposa.
No se despidió ni yo me volví al dejar de
sentir su aliento.
Mi corazón bajó su ritmo y mí pulso se estabilizó,
Pareció
intuir que ella, nunca volvería.
Como así fue, ella, la esperanza,
jamás volvió
a pretenderme ni volvió a acordarse de mí.
Y perdí el sueño… éste voló tras la estela del insomnio
y
olvidó para siempre que mí cuerpo fui su hogar
durante cincuenta y seis años.
Hasta
que me di cuenta que subsistir
fue por mí convertido en todo un arte.
Sobre
todo cuando supe que vivir
era todo un ejercicio de raciocinio.
Por esa misma razón vivimos hoy cargando
sobre los hombros los
errores que no supimos esquivar
y nos morimos cuando, pese a intentar evitarlo
ni una sola vez logramos saber acertar.
Aun así que no nos pueda la rabia.
Tampoco dejemos lo haga la
desilusión.
Somos paisajes que el tiempo desdibuja
y la tormenta arrastra hasta
aparecer
diluidos en la orilla de la desolación.
Porque no existe peor batalla
que la que te haces a ti mismo, ni existe nada más triste
que perder una guerra
que jamás llegaste a comenzar.
No obstante, nunca olvides que la vida es más divertida
si al
viajar llevas al amor como único pasajero de compañero.
Ni dejes de recordar
que, el arte es la ciencia de aquel
que sabe expresarse con el alma y sabe amar
con la fuerza del corazón.
Así y todo me empeñé y quise recorrer tan rápido
el universo
de los sentidos que,
superada la velocidad de la luz: me lo pasé de largo.
Esa es la razón principal que tengo a la hora
de pensar tanto
en la proximidad de la muerte,
porque, en definitiva,
es como negarse uno a sí
mismo el derecho
a disfrutar de lo que nos queda de vida.
Qué inútil me parece todo cuando siento que la razón
no es
suficiente para atrapar a la felicidad entre los dedos. Mea culpa.
Quise aproximarme tanto al precipicio
que cuando quise darme
cuenta; formaba ya parte de su paisaje.
Así fue que me dejé mecer arropado por su cuerpo
y, atrapado
entre sus brazos, su boca jugosa se adueñó de mis sentidos
y sentí como su
lengua arrancaba las ansias de mis labios hambrientos,
en forma y fondo, de hondos
y placenteros gemidos.
Era experta, toda una profesional del amor.
Sabía cómo hacerme
gozar, mi piel ardía como una llama furiosa
y se dejaba poseer con mucha
pasión.
Y así fue que de tanto sentirla pegada a mí piel y a mi cuerpo,
Sentí que la vida volvía de nuevo a mí ser.
ESCUCHAR EN LA VOZ DEL AUTOR: La intuí, la percibí, la soñé, ¡fue toda mía!
Imagen obtenida de Internet
Me refugié en la ensoñación de los sentidos
y acabé mis días
reviviendo cuantas realidades
dejé atrás olvidadas en la siniestra buhardilla
de mis más odiadas pesadillas.
Por eso la dejé ir, libre y orgullosa.
Sus pasos fueron como
el silencioso aleteo de una mariposa.
No se despidió ni yo me volví al dejar de
sentir su aliento.
Mi corazón bajó su ritmo y mí pulso se estabilizó,
Pareció
intuir que ella, nunca volvería.
Como así fue, ella, la esperanza,
jamás volvió
a pretenderme ni volvió a acordarse de mí.
Y perdí el sueño… éste voló tras la estela del insomnio
y
olvidó para siempre que mí cuerpo fui su hogar
durante cincuenta y seis años.
Hasta
que me di cuenta que subsistir
fue por mí convertido en todo un arte.
Sobre
todo cuando supe que vivir
era todo un ejercicio de raciocinio.
Por esa misma razón vivimos hoy cargando
sobre los hombros los
errores que no supimos esquivar
y nos morimos cuando, pese a intentar evitarlo
ni una sola vez logramos saber acertar.
Aun así que no nos pueda la rabia.
Tampoco dejemos lo haga la
desilusión.
Somos paisajes que el tiempo desdibuja
y la tormenta arrastra hasta
aparecer
diluidos en la orilla de la desolación.
Porque no existe peor batalla
que la que te haces a ti mismo, ni existe nada más triste
que perder una guerra
que jamás llegaste a comenzar.
No obstante, nunca olvides que la vida es más divertida
si al
viajar llevas al amor como único pasajero de compañero.
Ni dejes de recordar
que, el arte es la ciencia de aquel
que sabe expresarse con el alma y sabe amar
con la fuerza del corazón.
Así y todo me empeñé y quise recorrer tan rápido
el universo
de los sentidos que,
superada la velocidad de la luz: me lo pasé de largo.
Esa es la razón principal que tengo a la hora
de pensar tanto
en la proximidad de la muerte,
porque, en definitiva,
es como negarse uno a sí
mismo el derecho
a disfrutar de lo que nos queda de vida.
Qué inútil me parece todo cuando siento que la razón
no es
suficiente para atrapar a la felicidad entre los dedos. Mea culpa.
Quise aproximarme tanto al precipicio
que cuando quise darme
cuenta; formaba ya parte de su paisaje.
Así fue que me dejé mecer arropado por su cuerpo
y, atrapado
entre sus brazos, su boca jugosa se adueñó de mis sentidos
y sentí como su
lengua arrancaba las ansias de mis labios hambrientos,
en forma y fondo, de hondos
y placenteros gemidos.
Era experta, toda una profesional del amor.
Sabía cómo hacerme
gozar, mi piel ardía como una llama furiosa
y se dejaba poseer con mucha
pasión.
Y así fue que de tanto sentirla pegada a mí piel y a mi cuerpo,
Sentí que la vida volvía de nuevo a mí ser.
ESCUCHAR EN LA VOZ DEL AUTOR: La intuí, la percibí, la soñé, ¡fue toda mía!
martes, 18 de abril de 2017
Insaciables
La pedí que se quedara, brillando mis ojos de deseo,
era nuestra primera vez, ella no lo dudó siquiera.
La desnudé pieza a pieza, acariciando su madura piel,
sin que sus manos se movieran.
Saltaron chispas de nuestros cuerpos,
sus labios temblorosos, enrojecidos de excitación,
no paraban de gritarme
¡hazme tuya ya por lo que más quieras!
No la hice esperar más,
suavemente introduje la esencia de mí ser
en lo más íntimo de sus ansias de mujer.
Dulcemente ahondé y penetré sus entrañas,
inundando de savia su pantano, antes carente
de humedad, cerrado, seco, casi dormido…
Zozobró impulsiva la aureola de su seno
cómo cimbrea la lengua llameante de una vela
ante el soplo agitado de un aliento enamorado,
y dejé que un incendió de sensaciones
nos quemara insaciable cada milímetro de nuestra piel.
miércoles, 5 de abril de 2017
Dos verdades, entre odio y amores
No te vayas a olvidar, soy tuyo y
de nadie más,
pese a mis olvidos, mis
decepciones, obviedad,
soy ese mismo, el de ayer, que te
amó y te amará,
no lo dudes amor, soy tu hombre,
soy tu libertad.
No lo olvido ¿cómo lo voy a
olvidar? tu nombre
y mi razón e inquina para
odiar.... no me olvido,
eres un ser infernal... me
deslomaste a golpes,
me fustigaste con tu cuerpo como
un animal.
Mírame a los ojos, no soy
"ese" que señalas,
te equivocaste de cama, de hombre
al que maltratar.
Te fuiste, huiste de mí, me
destrozaste sin más.
¡Maldito! ¡Maldita! te desprecio.
Yo... te amo.
¡Nunca me tendrás! Nunca te tuve.
Te amé... ¡Jamás!
Dos cuerpos que se abrazan, se clavan como puñal.
viernes, 24 de marzo de 2017
¡Te detesto soledad!

No te lo
permito, créeme porque,
¡te detesto
soledad!,
sin embargo,
admito lo que me acompañas...
sobre todo
cuando uno mismo se cree perdido
y no le queda
encima de sus huesos
más que una
maldita desilusión...
y el seguir
aguantando la respiración...
mientras le
pides a tu "yo interior"
que te siga
dando fuerzas para resistir
y no dejar que
la muerte te venza en su lucha,
acabando
derrotado en sus brazos,
y gritando
angustiado al cielo tu rendición.
miércoles, 22 de marzo de 2017
La erótica, fiel poseedora de mi sexualidad
Me alejé de
la erótica,
casi tanto
como me acerqué a la ansiedad,
angustia
desdichada de una mente privada de libertad.
Foco de
infecciones que maltrataron e hirieron
a este
corazón que está aún por cicatrizar.
Un ulular de
suspiros me avisa inquieto
que a su vez
permanecen sujetos
a un deseo
sublime de ansias renovadas de amar.
Alma fundida
a un corazón hierático,
casi tanto
como plomizo, ceniciento y huidizo…
que no
obstante subyace sediento
por volver a
demostrar que, en este cuerpo,
no
solo se cumplen años,
también se
escuchan desbocados latidos
como en un imberbe adolescente,
aunque éstos
permanezcan ocultos,
casi
perdidos, en esta jungla de laberintos,
en que se ha
convertido mi cuerpo, tan pesado….
cómo en
escalones enormes se convirtieron mis años.
viernes, 10 de marzo de 2017
La angustia de vivir sin respirar
¿Dónde está la garra vil de mi sufrimiento?
¿En qué oscuro rincón oscuro se esconde
para después aprovechar, acosarme doliente
y golpearme con
brutal fuerza y virulencia?
¿Dónde está, y por qué se oculta miserable?
si sabe de sobra que soy débil, melifluo,
al mismo tiempo que soy mi antagónico,
porque soy blando, pusilánime y absurdo.
Entonces…
¿por qué sigue en sus trece escondiéndose miserable?
¿Acaso pese a ser la fuerte, me teme y no lo sabe?
¡Qué idiota! cuando lo único que busco es morirme…
aunque sea… sólo,
encerrado en este cuerpo de falso honorable.
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