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    sábado, 10 de diciembre de 2011

    Una única estrofa



    Esbozando letras tras una pantalla,
    quietas revelaciones,
    tras una excusa perfecta.
    Preso de unas teclas,
    me diluyo, igual que la sal de la mar...
    cuando se esparce en la arena.


    Letras y más letras
    bordando lo impreciso
    de estos sentimientos;
    que de mi ser se liberan.


    Volviéndolas cordura,
    las doy gracia y hermosura,
    quedando satisfecho,
    si es que al alma de alguien llega.


    Imposible retenerlas,
    se me escapan
    de entre mis dedos
    dibujándose apenas;
    entre osadas quimeras.


    Me esculpo y desnudo,
    muestro mi faz desangelada,
    dando un retrato iluso;
    de lo que me esperaba...

    A unas frases inventadas,
    me reinvento y  descubro;
    creyendo ser el ´as` de copas,
    cuando no soy mas que,
    el ´tres de espada`.


    Teclas que, silenciosas,
    me dais sin saber;
    la vida que me falta,
    para matarme después,
    y volver  a renacer:

    ¡en una única estrofa!



    ¡¡Nunca podré compensarte, MADRE!

     
    Pintura "la mamá detrás del genio"  de Juan Carlos Sagredo


    Nunca podré compensarte
      ¡madre...!
    todo ese amor y sacrificio
    vertido hacia mí, que,
    sin esperar reciprocidad;
    fuiste acumulando para mi.

    ¡Me distes tanto amor,
    tanto cariño y ternura...!
    ¡MADRE...!
    ¿cómo poder olvidar
    todo lo que me diste?


    Y ahora... tú, tan lejos
    O  yo de ti... ¡no lo sé!
    Sólo sé madre que,
    "Te extraño tanto
    y  tantísimo te echo de menos...


    Mi mente sólo quiere estar contigo, Madre.
    que me sientas... o ´presientas`, así... tan lejos;
    y tan cerca a la vez pues...
    ¡jamás te olvido, Madre!


    Cuanto quisiera acariciar
    cada pliegue, cada arruga de esa piel
    que extraño tanto y tanto desearía acariciar ahora...
    tú olor madre... ese olor a limpio
    a ese aroma de casa cuidada y pulcra
    ¡siempre limpia!  y con ese aroma a rosas
    «tus preferidas madre»,
    las que tanto a ti te gustaban...


    Aquí estoy de nuevo madre...
    pensándote y extrañándote
    como cada día de mi vida... sin ti.


    ¿Sabes, madre? soy muy feliz...
    tengo una familia que me ama,
    unos hijos que me adoran
    y un marido que me idolatra...


    Sin embargo, ¡Madre mía...!
    ¡¡SIEMPRE ME FALTARAS TÚ!
    y allá  dónde tú estés,
    disuelta en esa lejanía...
    ¡cada día te amo mas, madre mía!

    Poema dedicado, hace cuatro años, a una buena amiga, que tenía a su madre muy lejos, para ti, Marielena.






    ¡No! ¡no es navidad para todos...!





    Entre despojos y harapos
    se mueven y arrastran,
    comiendo deshechos; ¡comida basura!
    que otros despreciaron...

    Sus cuerpos llevan la huella,
    del abandono y desencanto más absoluto.
    Hurgan sin vergüenza alguna,
    por los fosos de los cubos...
    peleando con las ratas...sus despojos.

    seres embrutecidos, casi no-humanos;
    besando, sin saber...
    el rostro macilento, de la muerte...

    Apenas, ¡oh, mi señor...!
    son mirados de soslayo,
    por los que se hacen llamar... humanos.
    Aunque de ello, solo les quedó... el apelativo:
    y perdiesen el nombre en las frías corazas,
    donde depositaron su cordura...

    No mires ni gires tus espaldas, Señor,
    ¡son tus hijos...!    oh, señor omnipresente;
    ¡los mismos con diferentes vestiduras!

    No son clérigos,
     ni llevan colgados a sus cuellos,
    tremendos crucifijos,
    esmaltados en oro macizo
    con diamantes y zafiros...

    Ni siquiera llevan prendas dignas,
    solo harapos, y mucho frío…

    pero ellos son... Señor, ¡son tus hijos!




    Dios... ¡es tan bella y tanto la amo!

     Imagen obtenida de Internet



    Hoy me dejé llevar por el olvido.
    Creé una isla en mi entorno,
    dejé abatir mi cabeza en la almohada
    y me puse a soñar...

    No sé cómo llegué pero...
    me encontré de repente
    en una habitación blanca,
    estrecha y chiquita donde

    tan sólo había una cama,
    una mesita de noche
    y un pequeño armario blanco
    viejo y desvaído.

    En un rinconcito de la estancia
    una silla...
    y en esa silla... un hombre lloraba.


    Un hombre con rostro cansado,
    envejecido en sus ojeras,
    de constante pernoctar...

    Noches enteras llevaba sin dormir
    o durmiendo mal...
    sus ojos presentaban restos uniformes
    de cuántas lágrimas lloró o dejó atrás.

    Hoy ya no quiere pensar
    del por qué llora o lloró...
    solo tiene una necesidad
    ¡contemplar a su bella flor de primavera!

    "Meses ya en aquella habitación
    sin poder ver el sol...
    en esa cama blanca sin líneas
    y sin color...


    Muchachita de sonrisa altanera,
    hoy sólo parece una sombra difusa
    de lo que antaño pudo ser...

    Él no deja de mirar sus ojos cerrados
    en ese sueño inquieto donde
    los dolores son sus únicos dueños.
    Me acerco a ella, silencioso, sin verme... 
    y me pongo ante sus ojos cerrados.

    ¡Dios...! ¡es tan bella y tanto la amo!
    Mis labios aproximo a sus labios,
    y apenas los rozo...
    en un beso adorado.

    "Se agita inquieta... me desplazo,
    no quiero despertarla,
    no debe saber que estoy allí...
    Nuestro amor... fue su desgracia,
    aunque su tormento... no fui yo,
    fue su tristeza.

    Oigo remover la silla
    y vuelvo mi cabeza...
    es él, parece que se apercibiera
    de mi presencia.

    Pero no (soy invisible)
    nadie me puede ver porque...
    "solo la estoy soñando".





    Un sentido homenaje a una joven que estuvo a punto de morir por amor.

    miércoles, 7 de diciembre de 2011

    Dos latidos latiendo al unísono

    Imagen Obtenida de Internet



    Me quemas, mi amor, en este beso apasionado
    cargado de todos nuestros más apasionados deseos.
    En este volcán en erupción que son nuestros dos cuerpos
    abrazados y asidos a un mismo corazón.

    Con dos latidos que laten al unísono...
    mi lengua se pierde por entre tus dientes
    loca de ansias por apresar la tuya,
    y entrelazarla en una unión
    que sobrepase el amor y el deseo.

    Mi amor...
    Me haces sentir esa sensación intensa
    al aproximar tu cuerpo y sentirlo cobijado por el mío…
    y esos gemidos que se te escapan furtivos,
    son presos de mi agitación por querer, salvaje, hacerlos míos...

    Mi sexo busca la holgura, entre tus muslos...
    y entrar, al fin, triunfante.
    provocando en tu cuerpo un espasmo de placer
    e inundando mis oídos,
    de tus gritos y jadeos.

    ¡Me muerdes... y te muerdo!
    tu cuerpo se arquea... recibiendo al mío,
    los dos empapados en sudor
    moviéndonos a un mismo ritmo...

    Nuestros ojos no esperan, se buscan y miran fijamente,
    nuestras bocas fundidas mezclando sus fluidos
    y el volcán nos estalla e incendia dentro.
    En nuestra habitación, dos roncos gritos de placer
    avisarán a nuestros vecinos de que ¡todo ha concluido!




    ‎Soñar contigo... es odiar tener que despertar





    Hoy querida mía,
    Te amé más que ayer.
    Fuiste esa musa extraordinaria,
    Callada esencia donde vive y sueña,
    Mí querida poesía...
    Y me hiciste renacer... sin demora;
    ¡Tantísimas horas entre tú y yo... secretas!

    Vivo en ti todos mis anhelos,
    Mis sueños son tu abrazo y tu abrigo,
    ¿Qué no diré de tus labios,
    Si son el arroyo cristalino
    Donde sacio toda mi sed?

    Quisiera apoyar mi cabeza en tu regazo
    Y dormitar...
    Para soñar esos sueños nuestros y
    Esconderme tras el latido de tu corazón.

    ¡Ay... ése dulce arrullo de tu voz!
    Y esa risa que me enerva
    Y que me hace desearte cada vez más...
    ¿Cuándo de nuevo la podré escuchar..?

    Sueños y deseos...
    De suspiros de un solo aliento,
    Esperando solo un momento más;
    Mi amor... te amo y te amo...
    Y cada día te sueño;

    ¡Y cada vez odio más... el tener que despertar!