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    domingo, 11 de octubre de 2015

    Madrecita madre mía… -Dedicada a la memoria de Zenayda Mendizabal-




    Imagen obtenida de Internet

    Me mata esta angustia que vive perpetuamente en mi interior.
    Muchos años ya que camina en pos de mis años… a su aire.

    Viaja pegada a mis pensamientos, a mis sueños, 
    sí, desde que tú te fuiste, madre mía… Viaja incrustada en mis huesos, 
    pegada a mis espaldas, en lágrima viva… 
    machacando, por tu ausencia, mi tristeza.

    Te amo tanto madre mía que, desde que te marchaste, 
    desde que nuestro Dios te llamó y acogió en sus brazos y te apartó de mí…
    mi vida es un sin vivir y no vivo de la angustia y de este terrible dolor que me aprieta y aplasta el alma con cruel garra.

    Hoy vivo al borde mismo del abismo en mis últimas horas… 
    Con mi frente dibujada de canales, marchita… 
    y mi cabello, vestido del frío invernal… 


    Transito sangrando por el mundo, herida y con una herida mortal… 
    la que Dios infringió a mi corazón cuando se la llevó y arrebató de mí.

     Madre mía… madrecita mía…
    Han pasado muy rápido los años pero, aquí sigues en mi mente. 
    Pese a los años… y a mi precaria memoria debido a mí avanzada edad.

    Sin embargo, si me estás viendo desde el cielo, 
    sentada a la derecha de Dios... quiero que tengas siempre presente,
    allá donde me estés aguardando…

    que nunca, nunca te olvidé y estés donde tu estés… 
    allí mismo, y con toda mi alma…
    ¡me iré contigo a encontrar!






    Poesía escrita y especialmente dedicada a mi querida amiga Berkys,

    y de Berkys, dedicada con mucho amor, a su mamá.

    sábado, 5 de septiembre de 2015

    Que hablen las conciencias… y que callen los hombres

     

    Una barquita duerme embarrancada... 
    en una playa cualquiera,
    en ella viajaba una familia, 
    vestidos todos, con hambre, 
    esperanza y pena, iban detrás de una ilusión:
    escapar del horror y de una injusta guerra.

    Eran padre, madre y sus dos pequeños hijos,
    el mayor tenía tan solo cinco, 
    el pequeños, apenas llegaba a los tres añitos...
    en esa playa quedaron ahogados, 
    la madre y los dos hermanitos…
    en su orilla y en la arena, sin vida quedaron dormidos.

    Unas horas más tarde, el padre despertaba llorando,
    la angustia le atenazaba ¿dónde estaban su esposa y sus hijitos?
    Al ver con estupor, a unos extraños rodeando un cuerpecito…
    su alma, escapó gritando su horror de su cuerpo, 
    no entendiendo por qué, ni quién, 
    este final a sus vidas le había escrito.

    ¿Por qué Dios no se lo llevó con ellos?
    ¿y por qué tuvo que dejarlo a él con vida 
    y se llevó lo que más quería en la vida… 
    su mujer y sus dos hijos?

     Rodilla en tierra, reza y pide justicia…
    Que le devuelva Dios a sus pequeños hijos 
    y esposa y se lo lleve a él, como castigo.


    El hombre está roto, ya no tiene ilusiones
    y la esperanza se le ha ido...
    ahora vivirá solo y se siente perdido,
    en sus ojos las lágrimas se desbordan… 
    llora sin alma… pero con rabia, sin sangre… 
    pero con mucha pena... en su corazón malherido.






    Que nadie ose mirar hacia otro lado, todos somos culpables, los unos porque solo desean poseer el poder y cuando lo obtienen, gobiernan solo para los poderosos y los ricos. Y nosotros somos culpables por permitirlo… y por votar a ineptos, corruptos y canallas.