martes, 30 de septiembre de 2014

El alma eterna de los mortales



Ayer cuando mis pasos
me llevaban caminando
hacia el rincón de las sombras,
me encontré a un hombre que lloraba.

Sus hombros se agitaban
al compás y ritmo que sus lágrimas
rodaban a raudales
por sus mejillas sonrosadas.

Me acerqué,
llevado por la compasión
y con una sonrisa le pregunté;
¿puedo ayudarle en algo, señor?

No contestó ni movió,
su cabeza hundida entre los hombros
y sus lágrimas como caudal
formaban ya en el suelo un manantial.

No quise insistir
temiendo molestarle,
quedé frente a él mirándole,
mis ojos llorosos lamiendo la tarde.

No puedo asegurar
cuanto tiempo estuve así
solo sé que al levantar
el señor la cabeza...

contemplé emocionado que
quien lloraba
no era otro que

el alma eterna de los mortales.


lunes, 29 de septiembre de 2014

La vida es un avispero, un tronar del viento, un solo deseo...



Estoy pegado al abismo,
lugar insomne
donde me llevó
el inconformismo de mi pensamiento.
Dislexia profunda
en mi modo de vida,
ardiente desasosiego
que me nace en el vientre,
se me exhala por la boca
y se diluye en el aire
cuando huye, a modo de soplo,
y se me escapa irreverente
introducido en el alma.





¿A qué luchar,
cuando mi mente
lo único que me pide hoy
es dormirme y no despertar jamás?

¿Para qué perder más el tiempo
negándome lo que soy hoy...
un despojo consumiendo oxígeno
y el tiempo de los demás?

La vida es un avispero,
un tronar del viento, un solo deseo...
¿para que pierdo entonces el tiempo?

acaso yo... ¿lo quiero?


sábado, 27 de septiembre de 2014

¡Atado a tu futuro!



Quiero amarte a ti, mujer
quiero sentirte fuerte
darte alas para emerger
estar en ti y quererte.

Acariciarte la piel
al besarte la boca
con lengua dulce y loca
embadurnada en tu miel.

Tuyo siempre, tu mía
hasta que me diluya
y al hacerte agua fluya
tu alma junto a la mía.

Ilesa, grande y fuerte
como madre y esposa
pródiga e irreverente
volviste siendo diosa.

Volviste para amarme
junto a mi cielo, loca,
alma que fue a la boca
y allí hoy reposa y duerme.

Eres a la que amo
mi amada compañera
yo amante fiel, y bramo
al cielo que no muera.

Porque te quiero mujer,
te pienso noche y día
e insomne escaparía
a tu lecho y allí yacer,

contigo hasta la muerte
sin mirar a lo oscuro,
sin herirme ni herirte

¡atado a tu futuro!


jueves, 25 de septiembre de 2014

El tic tac de las horas pasadas


Imagen obtenida de Internet



Te paseaste ante mí, descalza,
diste tres vueltas sobre ti misma
mientras te observaba,
mis ojos se mostraban opacos
pero mi corazón se aceleraba.

Me sonreíste al besar mí mejilla,
y yo me deshice al inhalar tu perfume.
Apretaste un instante mi mano
y yo temblé de emoción y alegría.

Llevabas un diminuto bikini rojo,
era lo único que tu cuerpo lucía,
bajo él, tu delgada figura se explaya
y a mi mente, en pleno shock, la desarmas.

Tuve aún en contra de mis deseos,
que volver a mis funciones, aunque,
no te perdí de vista, de lejos, mis ojos te sonreían, 
mientras tú, con tu mirada, me seducías.

Han pasado muchos años, y los recuerdos
no son ya como los de aquel día.
Sin embargo, el tic tac de las horas pasadas,
me siguen devolviendo al oído, el eco de tu risa.






miércoles, 24 de septiembre de 2014

Estoy envuelto en velos negros de trapo...

Imagen obtenida en Internet



Me pido a mí mismo no caer en el abismo de la insidia, 
e insisto para que mi conciencia no me consienta volver 
a desvirtuar la razón. Soy un lobo solitario y lo soy por convicción.

Soy la batalla abierta contra una desidia, 
que perdí de antemano por una cruel desilusión. 
Tú sabías que me aislaba para protegerte, para no juntar tus ansias 
con mis nauseas ni juntarlas con las de nuestra desolación.

Tampoco quise unirla con la indisoluble 
y tétrica deformidad de mí alma 
y fundirla después con la de aquel ser, al que una vez, 
y sin pedirlo, fue elevado a Dios.

No, no puedo caer en la tentación 
de dejarme ir por la amarga y agria disputa de la mente, 
la que una vez fuera olvido y que, como repelente insecto, 
vivió en mí ser cientos de años bebiendo de mi podrida sangre.

Estoy envuelto en velos negros de trapo,
preparado para saltar mi último obstáculo;
el muro inquebrantable de la obcecación,
sayo doloroso de aquellos que volvieron de la guerra 
habiendo sido vencidos para caer 
sin oponer resistencia en brazos de la muerte.





martes, 23 de septiembre de 2014

Me estremezco cuando te pienso...

Imagen obtenida en Internet


Me refugié en quererte, obviando mi gran fracaso, 
al querer sentirme amado, sin tenerte. 
Pidiéndole al corazón la absolución a mis temores 
y compensando así mi tristeza, con la autosatisfacción de la carne.

Quise herirme y perderme después en el limbo, 
allá donde el absolutorio rencor, 
vivía reacio en mis entrañas y clavándome arisco,

los dientes en la garganta, para lograr retener, 
convulsos, los gritos de dolor 
que lanzaba horrorizada, mi alma.

Me estremezco cuando te pienso, cuando
me ausento, sin verte, aunque siga sintiendo
tus dolorosos y sentidos suspiros de emoción

y a mi vez sea yo consciente, 
del gran estigma impreso a fuego 
en mi denostada humanidad.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Necesito esa mano, esa tibia sensación en ella, de una caricia...


Estoy a oscuras, lejos de una caricia,
encerrado entre una maraña de sensaciones,
una debacle de sentimientos
y turbado por la ansiedad de dejar de padecerlos.

Me debato entre dejar que se adueñe
de mi la equidistancia de mi intelecto
o en romperle el alma a la insidiosa locura
que me obliga, sin demora, a distanciarme de la cordura.

Me alivio pensando en que falta poco,
muy poco para dejar atrás un pasado nefasto,
un sin vivir lleno de carencias, porque no viví,
un sin andar, porque al no crecer, me estanqué en vida.

Necesito esa mano, esa tibia sensación
en ella, de una caricia...
y de unos labios que al besar,
no solo depositen en mi la cordura,
sino que también sepan insuflarme la vida.

Pido tan poco y a mi vez... ofrezco tanto,
que sin pensar lo ofrezco todo


y al hacerlo... doy con ello la vida.


martes, 16 de septiembre de 2014

Bastión de inconformes murales

Imagen gif obtenida de Internet

De qué poco sirve el misterio si,
al mirar hacia atrás, recuperamos su fiel reflejo 
causando la tristeza de aquel
que solo gime y se retuerce
entre sabores y aromas de su propia miseria.

¿Cuándo funciona la profundidad del alma?
Si al final es el suplicio que obtiene el necio
cuando, al alba, le da por asomar su nariz por la ventana 
y se la destroza con la persiana enrollable...

¿Cuál es entonces su "genialidad"?
Certero puede parecer su dueño empuñando la pluma, 
mientras que el ratero sobrevive
de lo que roba o persigue, perdiendo por los bolsillos 
lo que obtiene en el camino.

Bastión de inconformes murales donde aisló 
una vez su humanidad vistiéndola de cordura cuando 
lo que realmente quería vender era su inconfundible y apestosa locura.





domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Dónde dejé el orgullo o cómo fue que lo perdí...?

Imagen obtenida de Internet

Bajo estridentes ululares,
camino cansado, viejo y derrotado.
Y asisto, descerebrado, a la muerte silenciosa
y temprana de los ecos juveniles de mi alma.

Sí, aquella que fuera mi fiel compañera,
la que peinó con dulzura las arrugas
de mi frente y llenó de sueños, en forma
de lluvia y algarabía, mis mañanas adolescentes.

Fijos van en mi interior, los albaceas del notario,
persiguiendo con encono aquello que me venció,
no sin antes, no señor, cobrarme por anticipado
en vil moneda roja, chupándome la sangre.

Me cuesta hoy, discernir dónde dejé el orgullo
o cómo fue que lo perdí... siendo éste el dueño digno
de todo lo que me llevé en el pecho por presumir de necio,
cuando solo fui un simple albañil, cargado, eso sí,
de letras, de sangre de horchata y de poco talento.

Hoy me llevan a cuestas aquellos que me obviaron,
convirtiendo en desatino una leyenda...
la de aquel que amó un sueño en un verso
y fue la prosa no escrita... de un haz luminoso
en la pluma de un loco y variopinto viejo senil.




jueves, 11 de septiembre de 2014

Sombría isla, apaciguadora de voces huecas

Imagen obtenida de Internet

Quise deshacerme del peso, como piedra,
de aquella pesada losa que llevé durante mucho tiempo,
en forma de amargo recuerdo, cargado a mi espalda,
sin creerme, lo absurdo que era verme con ella a cuesta.

Penitencia impuesta de absurda contemplación,
por el internamiento a la que tenía sometida a mi alma.
Vacíos ilusorios de pensamientos veniales, 
opacos sentidos en una frente hirsuta, 
carente de lógica o de vanidades.

Pero, sí, lo logré, cayó ayer ésta al suelo,
desprendida de mi cuerpo a modo de desgarro sangriento
y me cobijé en el llanto, escondiendo mis lágrimas
tras mi seca, ajada, agrietada y enferma piel.

No obstante, he de reconocer que me perdí en una sombría isla, 
apaciguadora de voces huecas, 
que fue el pasto amarillento y triste 
que holló mi planta, y tal vez sea un día donde me entierren 
cuando mi alma, al fin, descanse.