miércoles, 17 de septiembre de 2014

Necesito esa mano, esa tibia sensación en ella, de una caricia...


Estoy a oscuras, lejos de una caricia,
encerrado entre una maraña de sensaciones,
una debacle de sentimientos
y turbado por la ansiedad de dejar de padecerlos.

Me debato entre dejar que se adueñe
de mi la equidistancia de mi intelecto
o en romperle el alma a la insidiosa locura
que me obliga, sin demora, a distanciarme de la cordura.

Me alivio pensando en que falta poco,
muy poco para dejar atrás un pasado nefasto,
un sin vivir lleno de carencias, porque no viví,
un sin andar, porque al no crecer, me estanqué en vida.

Necesito esa mano, esa tibia sensación
en ella, de una caricia...
y de unos labios que al besar,
no solo depositen en mi la cordura,
sino que también sepan insuflarme la vida.

Pido tan poco y a mi vez... ofrezco tanto,
que sin pensar lo ofrezco todo


y al hacerlo... doy con ello la vida.