martes, 28 de junio de 2016

Ella, mi abnegada, querida y loca obsesión



Imagen obtenida de Internet


La besé con la dulzura
que me daba el deseo,
y la ame con la salvaje calentura
que me proporcionaba la pasión.

La devoré a besos,
con hambre, con lujuria,
y con todo el amor
que latía desbocado en mi corazón
cuando con ansias
y devoción la llevaba al cielo.

Las estrellas fueron
mudas testigos de cómo mi carne
circundaba sus entrañas
satisfaciendo sus ganas

y dejando que la locura
habitara ella sola su incertidumbre,
recibiendo suspirando
mis caricias sobre su cuerpo,
siendo ella mi abnegada,
querida y loca obsesión.