miércoles, 30 de abril de 2014

Lujuriosa y miserable pasión

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Angustiosas son mis horas de espera
mirando de una manera compulsiva el reloj.
Horas de movibles e inciertas vicisitudes, excitados,
escuchando la melodía de nuestros cuerpos hambrientos.

Agónicos suspiros fluyen por nuestros labios entreabiertos,
son gemidos transmutados en lágrimas y en llanto,
dañando imprudentes y temerarios nuestros corazones.

Miserias inmisericordes que riegan su veneno
por nuestro caudal sanguíneo envenenando una sangre
envejecida y lánguida que ya hace mucho tiempo murió.

Horribles minutos de un tic, tac que no quiere esperarnos
y que avanza a pasos agigantados, inexorable e imparable,
hacia una muerte anunciada, oscura e indomable.

Y en mi condición de ser humano, acelero

con el cruel movimiento de mi pelvis, la insatisfecha incertidumbre de mi sexo, perpetrando la obscena escena de una lujuriosa y miserable pasión.


Viviendo falsas mentiras y experiencias

                     

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En este mundo de sueños rotos,
soñamos ilusionados esperando despertar
sobre un colchón de piel a quien acariciar.

Lo triste es que nos despertamos
húmedos, llorosos o deprimidos,
y de una manera odiosa,
con mucha falta de cariño.

Quiero ser un sempiterno sueño,
dormir, dormir y soñar,
para no despertarme jamás
y vivir, una vida inventada nada más.

Me recrearé en esos sueños
viviendo mentiras y falsas experiencias,
hasta perderme en el abismo de ese limbo
de las realidades alternas.

¿Qué me importará a mí
si vivo o no vivo en una realidad,
si al fin y al cabo solo seré
un ser agónico aferrado a su soñar?




martes, 29 de abril de 2014

Ansío de nuevo enamorarme

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Siempre me enamoré de unos ojos sinceros
o de una bonita y agradable sonrisa.
Me habituaba a sentir sus caricias,
antes incluso que llegaran a tocarme sus manos.

Inhalaba a distancia con ansia, su perfume,
mientras me dejaba observar admirado.
Me extasiaba, ido, por el calor de sus labios
a los que ni siquiera había rozado.  

Linda es la pasión del enamoramiento,
cálida la emoción y el sentimiento que despierta,
y aún mejor para el bien amar,
cuando sin miedo, puedes mostrar, sin temor,
 tus sentimientos.

Echo tanto en falta esa emoción…
que me siento huérfano viviendo sin ella,
no sintiendo mi piel erizada, estremecida
o caliente y de pasión enfebrecida.

¡Quiero enamorarme de nuevo!
sentir bullir la sangre en mis venas
hasta que el corazón parezca gritarme;
¡estoy vivo, amo y soy querido!



  

domingo, 27 de abril de 2014

Eres la imperfección perfecta, La justa medida de mis ansias

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Me encanta suspirar cuando estás conmigo,
mirarte fijamente y observar tu rubor
cuando te das cuenta y sabes
que me imagino haciéndolo contigo.

Me emociona aspirar tu perfume,
ese suave aroma a violetas que tú sabes
me vuelve loco y me incita
a querer fundirme contigo.

Tan delicada flor… ¡que te necesito conmigo!
A mi lado y  entre mis brazos,
mis labios en tu boca,
e inhalando y absorbiendo tus suspiros.

Me maravilla tu ternura, tu blanca piel perfumada,
tus ansias de ser poseída
y hasta el modo en que absorbes mis gemidos.

Eres la imperfección perfecta, la justa medida de mis ansias,  la insaciable terquedad de una pasión enfebrecida, y la desmedida sumisión de quien sabe, 
es mi dueña y me domina.

Por esa misma razón sé de sobras que no estoy loco, 
que solo vivo envenenado, pero feliz y dichoso sabiendo
¡que nunca será contigo!




"No sufras, vida mía...


Si me ves perecer, 
entre la leve bruma de tu pensamiento,
abrázame un solo instante,
dame un beso y, desaparece después...

No quieras ser la nave que cargue o embarque,
mis últimos extertores,
e inhales sin querer este venenoso aliento
que turba y embriaga mis instantes finales.

Hasta el aroma de las flores languidecen ante mi presencia...
No cargues ¡Por Dios! los suplicios de esta alma loca
que se deja adormecer sumisa ante la desgracia.
Ante el ir y venir de esta otra vida que, jamás conocí...


"No sufras, vida mía...
no lo hagas nunca más por mí,
si muero, no soy yo, es mi espíritu el que muere
y nunca lo harán los recuerdos que contigo viví.
No sufras amor… Solo morirá mi cuerpo...
"aquel que un día... mal habité.


viernes, 25 de abril de 2014

Ella no sabe su futuro, su futuro es mío

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La contemplo en su desnudez, ella me sonríe y asiente, 
feliz de notar mi admiración.
No sabe de lo que soy capaz, 
ni imagina hasta qué punto puedo ser cruel.

Me aproximo sin dejar de observarla,
me estimula su desparpajo y picardía.
Mi excitación aumenta al mismo tiempo 
que mis pasos ganan velocidad.

No queda espacio ni para el oxígeno entre los dos, 
abrazado a su cuerpo, pegada mi pelvis
a su bajo vientre y hundiendo mi excitado miembro en su abismo, 
dejando ya que sea mi sexo quien la aliente y la abrase.

Sus gritos, mezclados con sus intermitentes jadeos, 
me incitan a seguir doblegando a mi cuerpo sudoroso y agitado.
Ella, no deja de moverse ágilmente bajo él, chapoteando mi carne en su sudor y mezclando sus fluidos con los míos.
Sus fuertes contracciones me hacen acelerar los movimientos de mis caderas, adecuándolos a sus convulsiones.

Está próxima a estallar, su boca se abre inhalando 
y exhalando el aire que yo mismo absorbo sin compasión ninguna.
Es el momento y la dejo ir… es mía y lo sabe y su orgasmo me pertenece.

Plácidamente me observa desde su candidez… 
no sabe que ese fue su último deseo satisfecho.
El mío… vendrá después.



jueves, 24 de abril de 2014

Mi patrimonio, ese que no se ve… la fe


Hace años inicié una guerra,
Una guerra donde no había muertos
Pero sí victimas…
Fui perdiendo batalla tras batalla,
Y no, no es ninguna excusa.

Bien es cierto que mi lucha
Fue sin cuartel, cuerpo a cuerpo,
Con las únicas armas que tenía;
Mis emociones y sentimientos.

Jamás me provocaron sangrante herida,
Tan solo grietas profundamente hirientes.
Me hundí en el abismo mismo de la muerte,
Queriendo acompañarla en su suerte.

Hace años me embarqué en una guerra,
Una guerra cruel sin muertos…
Pero en la cual hubo una sola víctima;

Mi patrimonio, ese que no se ve… la fe.


lunes, 21 de abril de 2014

Con toda la pasión que se da en un beso verdadero

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De sonrisa fácil, mi niña sonríe
y me acaricia dulcemente,
hasta responde a mis besos,
siempre riendo, siempre divertida y respondiendo.

La abrazo y ella se aprieta contra mí,
su respiración agitada se entrecorta
y yo la respondo emocionado
con los latidos desbocados de mi corazón.

Nosotros no hacemos el amor…
El amor nos hace a nosotros.
Somos los lanceros,
lanzamos ágilmente nuestras redes,
pero somos presos de su manto nacarado.

Mi bella dama, apenas una niña solamente,
me deja quererla, amarla y adorarla
con toda la pasión que se puede dar
en un beso verdadero.