viernes, 25 de abril de 2014

Ella no sabe su futuro, su futuro es mío

Imagen obtenida de Internet



La contemplo en su desnudez, ella me sonríe y asiente, 
feliz de notar mi admiración.
No sabe de lo que soy capaz, 
ni imagina hasta qué punto puedo ser cruel.

Me aproximo sin dejar de observarla,
me estimula su desparpajo y picardía.
Mi excitación aumenta al mismo tiempo 
que mis pasos ganan velocidad.

No queda espacio ni para el oxígeno entre los dos, 
abrazado a su cuerpo, pegada mi pelvis
a su bajo vientre y hundiendo mi excitado miembro en su abismo, 
dejando ya que sea mi sexo quien la aliente y la abrase.

Sus gritos, mezclados con sus intermitentes jadeos, 
me incitan a seguir doblegando a mi cuerpo sudoroso y agitado.
Ella, no deja de moverse ágilmente bajo él, chapoteando mi carne en su sudor y mezclando sus fluidos con los míos.
Sus fuertes contracciones me hacen acelerar los movimientos de mis caderas, adecuándolos a sus convulsiones.

Está próxima a estallar, su boca se abre inhalando 
y exhalando el aire que yo mismo absorbo sin compasión ninguna.
Es el momento y la dejo ir… es mía y lo sabe y su orgasmo me pertenece.

Plácidamente me observa desde su candidez… 
no sabe que ese fue su último deseo satisfecho.
El mío… vendrá después.