miércoles, 30 de abril de 2014

Lujuriosa y miserable pasión

Imagen obtenida de Internet


Angustiosas son mis horas de espera
mirando de una manera compulsiva el reloj.
Horas de movibles e inciertas vicisitudes, excitados,
escuchando la melodía de nuestros cuerpos hambrientos.

Agónicos suspiros fluyen por nuestros labios entreabiertos,
son gemidos transmutados en lágrimas y en llanto,
dañando imprudentes y temerarios nuestros corazones.

Miserias inmisericordes que riegan su veneno
por nuestro caudal sanguíneo envenenando una sangre
envejecida y lánguida que ya hace mucho tiempo murió.

Horribles minutos de un tic, tac que no quiere esperarnos
y que avanza a pasos agigantados, inexorable e imparable,
hacia una muerte anunciada, oscura e indomable.

Y en mi condición de ser humano, acelero

con el cruel movimiento de mi pelvis, la insatisfecha incertidumbre de mi sexo, perpetrando la obscena escena de una lujuriosa y miserable pasión.