sábado, 21 de abril de 2012

Ya duermo… en la faz oscura y fría de la muerte


Imagen obtenida de Internet

Me quedé sin corazón…
se fue asido a las alas del aire.
Lejos dónde nunca salga el sol
ni el mar sepa devolver su aroma a la tarde.

Bosque oscuro y miserable
dónde lloran las ninfas
y el amor se abisma en sus carnes.

Rompo a llorar y mí lágrima
se diluye en la hiel y en mi sangre,
arañando mis entrañas
y quedándose en mis carnes.

La congoja, dueña de mi espíritu,
camina ya a oscuras y con miedo.
Miedo de volver a sentir,
¡horrorizada de no volverlo a vivir!

Ya duermo en la faz oscura y fría de la muerte, 
esperando al barro miserable
que tape mi sepulcro y a alguien que llore

por mí y me abrace.