viernes, 20 de abril de 2012

El más absoluto olvido nos arropó



  Fue una injusticia,
dejar morir nuestro amor,
arañando a las palabras
hasta convertirlas en sumisión.

A la leve ensoñación
 del corazón tardío,
fue sueño y fue inspiración
la que a la rosa dio colorido.

Sinuosa y entregada
dio la rosa su aroma a la flor,
quedándose tan solo con la espina;
¡clavada toda entera en su corazón!

La historia dio lugar a un pensamiento,
“somos semillas engendradas por dios”
y no obstante…
 en el solitario desierto
en qué vivimos los dos;

el más absoluto olvido nos arropó”.