sábado, 21 de abril de 2012

El León caballero y su dama Isabelle.

 
Al trote ligero y seguro,
caballo de patas largas,
de crin negra y oscura,
sobre él con porte altivo,
¡cabalga como un caballero!

Cabalga el fiel escudero
con su brillante armadura,
su larga cabellera al viento
¡vive Dios! lucha por ser caballero.

Una bella dama le trae loco,
sus cegadores ojos verdes
como brillantes esmeraldas,
lucen felices en su bello rostro.

Dama de alta alcurnia
y de esplendida hermosura,
procede ella de alta cuna,
y del caballero blande
en su mano izquierda; su escudo.

A batirse viene en duelo
El fiel escudero,
Por su dueño enfermo.
Por él viste sus ropas, su emblema
¡Y sus te quiero!

No suspires bella dama;
dice, el fiel escudero
mientras la contempla y suspira.

Su corcel al trote,
busca al enemigo que acecha,
más no descuida a su dueño…
fiel, elegante, valiente ¡y caballero!

Con su fiel espada me batiré
y castigaré a quienes,en vil ofensa,
te ofendieron.

Ya lucen las espadas,
la sangre cae a la arena,
dónde los cuerpos chocan,
rugen o caen rodando al suelo.

Ruedan sobre sí,
las espadas hieren orgullos
¡y también sus carnes!

Y por fin…
uno vence al otro que,
vencido y humillado,
de bruces besa el suelo.

No temas, dulce dama,
no fue vencido… tu caballero
espada en alto…
en su mano, el trofeo.
Levanta la mirada orgulloso
y grita… ¡Ya soy un caballero!

Desde entonces fue que
le llamaron…
El León Caballero.

Su dama de ojos verdes
aún suspira y se sorprende,
de cómo en sus pensamientos
por aquel nuevo caballero
late violentamente su corazón
y sus mejillas para siempre... se encendieron




Dedicada a mis dos buenos amigos, Isabelle y Ricardo.