martes, 7 de febrero de 2012

Ya no habrán más risas, ni caricias por hacer...






Dejamos durmiendo a los sueños
y nos enfrentamos a las palabras,
reyertas del pensamiento confundido
buscando... no se sabe el qué.

Ni siquiera enfrentamos las miradas,
sólo reproches, titubeos... y hasta sueños inventados, rotos o desmenuzados.
Te partí el alma, lo sé... cómo se rompe al viento,
enfrentándolo a dos esquinas o ante un grueso muro de sal.

Y ahora... ¡te extraño tanto...!
como extraña la aurora al amanecer
o cómo añora el ruiseñor su canto...
y la abeja libar su miel...

Es esta soledad que me somete o este silencio
que me apabulla el pensamiento.
¿O tal vez es el retroceso hacía suspiros anhelados,
recuerdos anhelados de un pasado que... ya se fue.

Tu risa aun resuena melodiosamente
y me alegra sin saber que... ya no habrán más risas,
ni caricias por hacer... sólo mares de lágrimas sin caer,
sujetas a un deseo... ¡Tenerte entre mis brazos otra vez!