martes, 7 de febrero de 2012

¿Quién se atreverá a vencer al miedo?

 
Si supieras... dónde está enterrado mi corazón...
tan profundo y tan negro es su abismo que,
ni un latido bombeado por sus venas,
romperá el silencio donde fue condenado y apresado.

No miréis mi rostro desde la banda protegida de vuestras almas...
miradlo si acaso... desde vuestra mísera esquina,
donde dejasteis el corazón, para envolverlo en comercio.

Y así... mientras recitáis un clásico...
dejadme a mi con mi “hedor" a muerto pues,
ni una lágrima sobrevivirá a su gélido aliento...
es más... ni el llanto sobrevivirá a su condena;

a la que fui condenado... de dolor y sufrimiento.