viernes, 4 de noviembre de 2016

Tiro de recuerdos para poder creerme que una vez fui feliz

Imagen obtenida de Internet

Tiro de recuerdos para poder creerme que una vez fui feliz 
o que mi risa fue abierta, constante, sincera. 
Inocente y blanca como mi pensamiento, 
ingenuo como el adolescente que una vez fui...

No lo consigo… pudiera ser, si me miro en el espejo, 
que me encuentre con una sonrisa triste de nostalgia... 
nostalgia que me provoca saber que mis hijos están lejos, 
y que crecen y se fortalecen sin mí...

Ellos son, cuando estamos juntos, 
los únicos que hacen aflorar a mi cara una sonrisa de felicidad 
y los que logran que vuelva a sonreír porque, cuando estamos todos juntos, 
entonces sí,  soy feliz y vuelvo a reír.

Mi pensamiento se evade buscando situaciones de felicidad, 
aquellas que viví con ellos y a las que he de acudir 
para volver a encontrarme de nuevo y sonreír...
Necesito tanto volver a reír.

Ahora ya no me río ni me divierto, 
soy como un rictus amargo con algo de amable gesto de cordialidad.  
Sonrisa de efigie fingida de palpable infelicidad.  
Eco de decepcionantes experiencias, 
situaciones grotescas que viví de indudable irrealidad.