domingo, 6 de noviembre de 2016

¿Me ves? Entonces ¡Existes!

Imagen obtenida de Internet



Cada vez me alejo más de los aspectos, 
de las formas de equívocos prospectos; 
de aullidos y chillidos de inusuales despropósitos, 
impresos en mis sienes, indelebles al ojo humano, 
por estar lineales y descompuestos.

Cada vez más siento que soy menos “yo” 
y soy más “ellos”.  
Y un soplo de desaliento me 
sobrevive próximo a un desangelado invierno.

Vivos “y no muertos”, 
están siendo inoculados en mi sangre 
y están sedientos por beberme hasta el oxígeno, 
¡serán obscenos!

Alejado de la realidad me resisto y subsisto, 
aunque no aliente esperanza alguna, 
retraído en lo subjetivo y a lo absurdo de mi tormento.

Desabrido, errático, mustio y prostático.
Soy como el musgo que se alimenta del sustrato, 
de la mierda, y de lo absurdo.


Me considero un abismo para lo ingrato, 
un paradigma indivisible o un desprovisto átomo 
o gen del estropicio carnal e inadmisible.

La paridad llevada a elevados signos, 
gráficos o números descompuestos que se forman
en mentes enfermas de anodinas prótesis de malvada obscenidad.

Ya no me busco ni confirmo que existo, 
puedo ser el éter ¡el oxígeno! 
O tal vez tan solo sea un error ortográfico 
en un poema sin versos.

Algún lamento sin estridencia 
de odas inacabables o rima sin objeto 
carente de realidad.  No, ya no me busco ¡ni me encuentro!