domingo, 5 de junio de 2016

Un quejido en forma de… ¡te quiero!

Imagen obtenida de Internet


Dormía en ese limbo donde viven los sueños, los que acarician, 
miman, abrazan y hacen disfrutar.
En una fantasía que no se encuentra en las calles,
siendo amada por quien no había encontrado en su realidad.

Desde mi lejanía, la observé y hasta penetré en su sueño, 
bebiendo de sus gemidos y hasta llegué a sentir sus manos, 
sus uñas, pegadas a sus muslos, arañando mi espalda.

Mientras sus labios no dejaban de besar mi boca
y sus dientes no dejaban ni un instante de morder mi lengua 
con deliciosa y salvaje ternura y suavidad.

Cuando la penetré suavemente, dulcemente, sus ojos se abrieron, 
sus palmas se apretaron contra mis glúteos,
sus mejillas se encendieron y su boca, a la vez que la mía,
exhalaron un quejido en forma de ¡te quiero!