miércoles, 8 de junio de 2016

No me dejes, muerte, esperando, ven, no tardes

Imagen obtenida de Internet


En esta aparente calma mía que ni alabo ni controlo, 
soy el objeto inanimado de un despropósito mundano, 
carne sin forma que ayer fuera palpitante 
y hoy tan solo es una seca envoltura mugrienta e irritable.

¿Y aún te atreverás a preguntarme qué por qué te llamo? 
No insistas, sería una locura intentar explicártelo, 
posiblemente hasta insano.

Solo te diré que hace años que te espero…
Años de desesperación en el que he aullado de dolor 
reclamándote, aunque todo fue inútil, impenitente y vano.

No me dejes esperando, ven, no tardes.
En realidad hace ya mucho tiempo 
que perdí las esperanzas de encontrarte…

porque quizás hayas pasado muchas veces junto a mí 
y ni hayas reparado en que existo.
Es normal, soy solo una molécula de polvo
en un universo donde se guardan los deshechos humanos.


Mentiría si te digo que no estoy llorando…
que mis lágrimas están quemando mis párpados 
y que ya no distingo entre ser o no ser... 
que ya no sé ni cómo me llamo…
o si alguna vez alguien me llamó o necesitó...

Ven, Muerte, no seas tímida, abrázame 
y llévame donde la soledad 
solo sea un objeto inanimado ocupando espacio…