jueves, 17 de marzo de 2016

Ella es poesía y yo, su nazareno



Ella es poesía y yo, su nazareno,
de ardiente, pasional y loco beso,
que me dieran sus labios en su ocaso
de sonrisa abierta y mirar sereno.

Un sueño dejado atrás y ambicioso,
perdido en el olimpo de lo ajeno,
quejosa ella, él solo taciturno,
dudoso él, ella, lo cree un iluso.

Los dos tras un sueño, hacer camino,
dejarse llevar, ser feliz,  ¡airoso!
un júbilo que me llene el corazón,

me de paz al alma y me haga dichoso,
como feliz, el manantial, al fluir
hacia el mar, alegremente el arroyo.